7 dic. 2015

In Memoriam

Nunca pensé en tener que escribir un epílogo como este como final para el blog. Un blog que ya creí terminado y que iba a convertir en algo más por una propuesta recibida.

Nunca pensé cerrar este blog más que con mi anterior post, con un "y lo que sucedió después. Por supuesto, podría haber seguido contando cosas de estos últimos 15, 16, 18 años desde mi etapa de Au pair relacionada con la familia. Por supuesto, podría haber resumido los múltiples encuentros a lo largo de los años.

La puesta de largo de la niña, aquí llamado "Debs" o lo que es igual, la fiesta de fin de curso de lo que en América se conoce como High School  y que tantas películas ha dado.

Podría haber contado las navidades pasadas en su casa cuando aún no iba a la de mi pareja. 

Podría haber contado la última vez que nos vimos, aquí en Cork hace hoy justamente dos años; que fuimos a comer a un restaurante italiano buenísimo cuyas colas llegan a la esquina cada fin de semana, que luego fuimos de compras o que acabamos el día como niñas visitando el Jardín de Hadas que montaron ese año (Tir na nollag) en el Lucy Biships Park de la ciudad.

Podría haber contado su enamoramiento con Canarias, la pasión de ambos "niños" con Tenerife y sus múltiples vacaciones con los amigos.

Pero tengo que contar, desgraciadamente la muerte de Kathy. De repente, en la madrugada del Viernes al Sábado, 5 de Diciembre. Con tan solo 49 años recién cumplidos, en la flor de la vida, con miles de planes en la cabeza y una familia que la adoraba. Amigos que la adoraban. Conocidos que ladraban.

En los últimos años su trabajo para la comunidad ha sido fantástico. "Kathy" se apuntaba a cualquier cosa que pudiera ayudar a los demás y estaba en un programa de ayuda acogiendo a adolescentes problemáticos en su casa, con todo lo que ello conlleva. 

Las causas de la muerte ahora mismo son inconclusas, a la espera de los resultados de la autopsia. Se puso mala de repente y falleció de parada cardiorespiratoria en la ambulancia, camino del hospital.

Y yo no puedo creer que se haya ido. Con su sonrisa, con ese corazón que no le cabía en el pecho y esos hijos que ha creado con amor.

A Kathy debo mi vida feliz aquí en Irlanda. Si mi experiencia con su familia no hubiera sido una positiva, si me hubiera tocado una de esas familias de casa de terror de historias que se oyen por ahí, posiblemente me hubiese vuelto a España con el rabo entre las piernas y cualquiera sabe qué habría sido de mí. 

Siempre recordaré su voz, su risa ronca, sus bromas respecto a mi inglés, sus ojos azules.

Estoy segura de que estés donde estés, ya estás ideando cómo animar el cotarro.