15 ene. 2010

5 de Julio 1998: tropecé con la misma piedra

Soy tonta. Me lo dicen mis amigos y he de asentir, pero no puedo evitarlo: he vuelto a caer en los brazos de Kevin y ahora me queda irremediablemente la esperanza de que llegue una llamada que nunca tendrá lugar. Lo sé, y aún así, espero en vano.
Sucedió hace un par de noches, me invitaron a una fiesta en una casa y mientras tomaba la última copa en el pub, llegó Kevin. Aparece cuando tengo las defensas más bajas, debe ser. Le invitaron a acompañarnos y las cervezas... un par de porros... el subidón... y acabamos luchando bajo las sábanas, como no podía ser de otra manera. Un polvo memorable, eso sí. Pero sé que no va a llamar, y también sé que lo mismo que yo acabé bajo su cuerpo podría haber sido otra cualquiera.
Después de la batalla, nos vestimos, nos abrazamos, nos besamos y llego el tan temido "nos vemos".
Y aunque espero la llamada, también espero no tener que verle más. Soy débil y no hago nada por remediarlo. Necesito alejarme de Limerick durante un tiempo, necesito irme lejos, no a casa, no a España donde mis temores todavía están tan frescos. Necesito alejarme de él esta vez y no de mí misma porque mi único error es no poder resistirme a sus ojos verdes. Necesito aire. Voy a pedir a Cathy unos días libres y veré si puedo irme a Dublin. Mi amiga, aquella que fui a visitar en Donegal trabaja ahora en un hotel en Dublin. No conozco la capital y creo que esta es la ocasión ideal.

2 de Julio de 1998: Lady Di

Era Agosto del año pasado cuando Lady Di moría en aquel aparatoso accidente en los subsuelos de París. Pronto se cumplirá un año, y a pesar de los aún malos sentimientos por parte de los irlandeses hacia los ingleses, lo cierto es que en muchas otras cosas son primos hermanos y que Lady Di, si era la Princesa del Pueblo, también lo era de parte del pueblo irlandés. De Cathy, sin ir mas lejos. Y estos días se ve que le ha dado morriña y me ha estado enseñando en grandes dosis su vasta colección de memorabilia que tiene relacionados con Diana de Gales. Tiene varias biografías, platos de cerámica (muuuuchos) con su rostro, figuras de resina, chupitos conmemorativos de su boda, pañuelos bordados, cajitas. Revistas dedicadas en su totalidad a su vida -y a su muerte, claro está-, postales, y todo lo imaginable relacionado con esta desafortunada señora. También ha compartido conmigo su teoría sobre la conspiración que la llevó a la muerte... lo mala malísima que es la Reina Elizabeth II, su pérfido e ignorante marido y lo mal que habían tratado a la pobre Di. He asentido, he negado, la he visto llorar y también he reído a ratos. Su conocimiento sobre la vida de tan dramático personaje es... a-co-jo-nan-te.