13 jun. 2009

Martes 13 de Abril 1998; Donegal (y III) y Novedades a la vuelta


El último día de mi estancia en Ballyshannon los amables vecinos nos llevaron en coche a la capital, Donegal. Hemos comido allí en un pub, me he comprado un par de libros de leyendas y mitos irlandeses y hemos visitado el castillo. El centro no parece grande, y el castillo puede parecer diminuto, pero está perfectamente reconstruído, teniendo en cuenta que casi acaban de terminar las obras. De hecho creo que parte de él aún estaba cerrado por obras.


Ha sido un agradable break de Limerick, la verdad, a pesar de las ocho horas del pesado viaje de vuelta. Una semana de mejillones, cisnes enfurecidos, castillos y vida en el campo a orillas del mar.

El mar. Cómo me gusta su olor, el aroma salado que deja en la piel tras haber paseado por su orilla de nuevo. Esa es, quizá, la parte más dura de vivir en Limerick: tener sólo un río, por muy poderoso que sea el Shannon. Echo de menos el mar, su color cambiante, sus mareas, su espuma y su sal. Esta es la primera vez en mi vida que he venido a un lugar sin mar. Y sé que me costará acostumbrarme. Nadie sabe lo que cuesta decir adiós al mar. La playa no queda lejos de Limerick, hay una población playera a media hora de autobus, pero coñe, no es lo mismo. Con los horarios tan dispares de los autobuses, ir a la playa requiere una planificación militar por la que no estoy dispuesta a pasar. Prefiero la libertad de decir "me voy a dar un paseíto". Y dependiendo de horarios de autobuses que a lo sumo van cada hora, esa sensación de libertad queda totalmente coartada.

A mi vuelta me he encontrado también algunas novedades, una de ellas no muy agradable. Me abrió la puerta Nana. Dejé mis llaves en mi cuarto, no fueran a perderse en mis aventuras en Ballyshannon. Cuando me ha visto se ha echado a llorar y a hablar tan deprisa que no la he entendido. Me ha asustado. "¿Estara borracha?", ha sido lo primero que he pensado, aunque nunca la he visto así. Billy estaba pegado a su falda, con expresión seria. O más bien tan alarmado como yo, diría, con un dedo en la boca y mirada interrogante. Janet estaba callada, algo bien extraño.

-¿Qué sucede, Janet? -le pregunté.

-Nancy ha muerto -me dice, sin más. No creo que comprenda demasiado bien el significado de sus palabras.

-¿Nana? -la acompañé hasta su sillón, donde sus lágrimas parecieron calmarse un poco. Si ha bebido no la culpo. Nancy y ella pasaban cada tarde, siete días a la semana, juntas, desde el mediodía que comían juntas, hasta su siestecita y posterior despertar, parloteo, y té. Nancy se iba a eso de las cinco, la hora de su cena.

Ha sido repentino. Se durmió y jamás despertó. Trato de consolar a la abuela diciéndole que la vida es así y que mejor morir en el sueño que partir en un frío hospital tras una devastadora enfermedad. Pero la ida no tiene consuelo, lo sé. A mí también me da pena, y las palabras de Nana me arrancan el llanto:

-Los he visto a todos ir. A todos. La gente se muere y yo sigo aquí, cada vez más sola.

Lucy se ha independizado. Por lo visto ha dejado a la familia antes de tiempo. Estaba buscando trabajo y lo ha encontrado en Dell, la fábrica de ordenadores que parece presidir sobre Limerick. La llamaron para comenzar inmediatamente y no tuvo tiempo de buscar piso, así que como no podía quedarse con la familia -aún no he hablado con ella y no sé exactamente si ha habido problemas-, decidió pedirle a Kathy si podía quedarse aquí. A mí esto me lo ha contado la propia Kathy. Lucy ha estado esta semana que me he ido fuera, viviendo en mi cuarto y fue sólo el Domingo que se fue a una casa compartida con Bertha, Marta y Bea, poco más arriba de donde estas últimas vivían antes. Está en la calle Wolf Tone y me ha dado el número, así que a ver si mañana tras recoger a Billy de la guardería me paso, porque está cerca. No sé qué turno tendrá en la fábrica pero seguro que si no está ella, alguien habrá que me pueda decir.

Son demasiados cambios para tan pocos días. Estoy agotada.

7 pataletas:

chema dijo...

ufff, vaya cúmulo de noticias, y la más fuerte y más triste, la muerte de nancy. supongo que te quedaste en estado de shock al saberlo y tardaste un tiempo en asimilarlo...

Shirat dijo...

Vaya regreso, seguro que te sentiste agotada a pesar de las vacaciones que acababas de tener.

soñ4dor4 dijo...

pobre nana :'(

BLAS dijo...

Eso de que nadie sabe lo que es estar lejos del mar no es cierto, yo lo sé y lo he vivido. Los primeros meses que viví en Madrid era un tormento para mí por no tener a la vista el mar. Tenía una sensación claustrofóbica, y me daba la sensación de que me faltaba algo en el aire, la salitre, mira tú por dónde... Eso de no poderse escapar a dar una vuelta por la orilla del mar es tremendo cuando has tenido el océano entero a tus pies toda la vida...

Inma dijo...

Joé que me ha dado pena la muerte de Nancy, aunque peor la pobre Nana, que se queda sin su amiga.

emma dijo...

Vaya!, pues sí que pasaron cosas durante la semana que te marchastes...qué triste noticia la de Nancy, aunque su muerte ha debido ser dulce, quedándose dormida.

Lar dijo...

Pobre... que pena...