20 may. 2009

Lunes 16 de Marzo 1998: De excursión


¡Que buenas son
Las monjas Esculapias
que buenas son
que nos llevan de excursión!
Ayer me dijo Kathy que hoy nos iríamos de excursión a Tipperary, a ver un maravilloso castillo que domina la población de Cashel desde una colina.
-¿Sabes dónde está Tipperary? -me preguntó.
-Ah, pues ni siquiera sabía que era el nombre de un pueblo. Yo compraba un licor parecido al Baileys en el Corte Inglés que se llamaba así. ¿Es dónde lo hacen?
-Err... no.
Hoy los niños no tenían colegio -un break de estos raros del trimestre-, y por ello se han venido en el coche. Dos horas de Sarah esto, Sarah lo otro, mamá pis, are we there yet? Y demás movimiento de culos inquietos.
El día ha estado soleado pero ventoso y el viaje a Cashel ha durado una hora y media, casi dos horas con las obligadas paradas. Cada día me escandaliza más ver los caminos rurales a los que aquí llaman carreteras nacionales. Si este país invirtiera un poco más en infraestructuras, no se tardarían casi dos horas en llegar a un pueblo que no está a más de 150 kms.
Pero merece la pena, porque Dios, el pueblo en sí es una mierda sustentada por su única atracción turística: las ruinas del castillo, más conocido como The Rock of Cashel. La sede de los reyes supremos de la región de Munster durante los 700 años previos a la invasión de los Normandos. Restos que datan del siglo XII. Piedras milenarias. Leyendas. Ecos de damas medievales, guerreros celtas, fantasmas...

Hemos aparcado el coche al pie de la colina. Es necesario subir hasta el castillo andando por la carretera. No está demasiado lejos pero la cuesta es empinada y con dos críos en constante estado hiper saltando y brincando como las cabras que debían pastar por los alrededores, para cuando he llegado arriba estaba ya casi sin aliento.

Y a pesar del día soleado que había amanecido, la brisa presagiaba lluvia y el cielo se ha oscurecido en un instante, como un extraño omen que pese sobre las ruinas. Después de comprar nuestras entradas, hemos pasado al recinto en sí. Había una proyección audiovisual pero ya desde el principio me he dado cuenta de que esta visita será versión express, tal y como sucedió con Bunratty. Creo que los niños estaban interesados en el audiovisual, es más bien Kathy la que ha dicho algo así como "bah, ¿para que?" Ok, igual no me entero de la mitad de las cosas, pero aún así, me habría gustado verlo, porque la visita no es guiada ni te dan folleto alguno como en Bunratty que explique lo que estás visitando. Apenas algún cartelito indicativo para decirte que estás en el suelo del antiguo salón o que ésto era la capilla real. Después de todo, he pisado prácticamente el corazón de la arquitectura medieval celta que pueda encontrarse en toda Europa. Es un castillo realmente único. Y desde lo alto de la colina, en las tierras que rodean los viejos muros, hay una vista realmente imponente de la pequeña población de Cashel.


Y yo soy una tocota. Me gusta palpar la piedra húmeda y fría, cerrar los ojos, grabar en mi cerebro las sensaciones que me transmiten. No que sea bruja, ni medium ni nada por el estilo, ni siquiera creo en esas cosas, pero me gusta pensar... guardar sensaciones al tacto. Imaginar. No me he traído un cacho de piedra porque no llevaba bolsillos, la verdad. Sólo de imaginar estas paredes toscas albergando reyes míticos, mobiliario medieval, ricos tapices, rollizas damas de largas trenzas y hermosas vestimentas...

Porque en verdad es un lugar mágico y de ensueño, con sus leyendas y su cementerio en los verdes pastos que miran sobre el pueblo.

Lo hemos pasado teta, sobre todo Billy y Janet, aunque me supo a poco. Tardamos más en ir y volver, que el tiempo que en verdad pasamos allí... Pero al menos los críos han perdido sus miedos a los cementerios, a juzgar por las poses que no tuvieron problema en hacer tras las cruces celtas del cementerio de la Roca de Cashel...

10 pataletas:

Shirat dijo...

Qué lugar tan bonito. Comparto contigo ese placer de tocar las piedras y tratar de imaginar a las personas que recorrieron esas mismas salas hace siglos, ese vértigo es algo increíble.
Lástima que la visita fuera tan corta, yo me habría sentido enfadada y frustrada. Me gusta ver las cosas con calma y tranquilidad, disfrutando de cada pedrusco y cada detalle, por eso normalmente viajo sola, para detenerme todo el tiempo que necesite. ¿Has vuelto por allí después para verlo más a tus anchas?

Sarah dijo...

No, no he vuelot porque no es un lugar donde haya mucho que ver... quiero decir, no es como otros castillos que se han conservado bien o los han restaurado, estos solo son los muros y el audiovisual que ya esta disponible en internet, si es que no lo han cambiado el que ponen ahora (si lo siguen poniendo), pero aparte de las ruinas y eso, en el pueblo no hay nada que ver y doy prioridad a otras cosas. La verdad, con la cantidad de fotos del sitio que tengo, ya se revisita cada dia... Quiza en otra ocasion.

Sarah dijo...

Pero es que es eso, que no me gusta que me metan prisas... Que verlo lo vi todo, pero de haber ido a mis anchas, habria posado mis ojos en cada rincon por dos minutos en lugar de por 20 segundos...

KIRA dijo...

Si eso de tener que ver las cosas con prisa, es algo que no soporto... me gusta mirar, observar, fotografiar y eso con crios es IMPOSIBLE.... jejeje
Muy bonitas las fotos del castillo y las vuestras muy divertidas...

BLAS dijo...

Ir con niños a ver un castillo es un castigo al estilo medieval. Aunque salen guapísimos en las fotos abrazados a las lápidas celtas... Me encanta!
No comento más porque ya sabes que yo también soy de ir metiéndole mano a cada pedrusco histórico que me encuentro... Pero yo no me imagino a las damas medievales rollizas... En ese aspecto soy un poco idealista, ya que mi imaginación es mía, me las imagino un poco más estilizadas... Claro que los caballeros tampoco son los pseudo-enanos que al parecer portaban las armaduras que se exhiben en los museos, sino tiarrones de al menos 1.90 metros... Y si tengo que meter algún monje por alguna abadía, siempre será el reparto de El Nombre de la Rosa, con Sean Connery encabezándolo, por supuesto...
Toma rollo que te he soltado XXDDD
Es lo que pasa cuando se me mete en estos contextos...
Besos!!

cloti dijo...

Pues a mis hijos los castillos,las ruinas, los museos, las exposiciones, todo les encanta, además desde pequeños, son dos disfrutadores, jeje
Bssssssssssssss
Cloti

chema dijo...

tiene que impresionar ver y tocar las ruinas de un castillo de hace ocho siglos. la de cosas que han visto esas paredes... y las vistas desde arriba eran preciosas.
los niños, mientras tanto, jugando al escondite, jejeje. al menos se lo pasaron bien a su manera.

CGR dijo...

Bueno pero aunque fueran visitas express, se preocupaban de enseñarte cosinas por ahí. El sitio parece precioso, sip

Valentín VN dijo...

Irse de escursión está bien, y si es con niños, más diversión, pero irse al castillo encantado es aún mejor. ¡Qué lujo!

anele dijo...

Buf, me suena eso de las carreteras "nacionales"... Yo acabé de los nervios.
Cierto, se tarda más en viajar de un punto a otro que el tiempo que después empleas en la visita.
Yo también disfruto imaginándomelos bajando por esas escaleras, con sus ropajes medievales... ¡me encanta! me pasa como a tí, tengo que tocar la piedra.