7 may. 2009

Jueves 5 de Marzo de 1998: Mi cumpleaños

Hoy ha sido mi cumpleaños. Veintiocho ya. Hace tres años, mientras dejaba la ciudad que había sido como la mía durante las últimas seis primaveras de mi vida en la Costa Brava, veía el futuro como algo incierto y oscuro. Hoy sigue siendo incierto, pero no tan oscuro, aunque nunca fui de vivir arropada bajo una mosquitera creyendo que al otro lado del tul todo era de color de rosa.
Le vida es dura. Pero hay pequeñas cosas en ella que hacen que merezca la pena levantarse por las mañanas. En mi caso, se llama curiosidad. Quiero saber qué sucerderá mañana, bueno o malo. Bajo la tapa de un ataúd sólo ocurren dos cosas: el olvido y la putrefacción.
Hace tres años, mientras un avión -mi primer avión en la vida- me llevaba a lo que llaman las Islas Afortunadas -para mi infortunio-, muchas veces estuve a punto de flaquear en el camino, de tirar la toalla y sacar de la bolsita el plan B. Pero la curiosidad me pudo.
Nadie había dado dos pesetas por mí, pero aquí estoy. No sé si vencedora o vencida, pero ésta es mi aventura, es mi camino, y lo voy a rellenar como me venga en gana, le guste a quien le guste.
Vaya, parece que me levanté filosófica. Y lo cierto es que me levanté muerta de sueño. Los niños y Kathy irrumpieron en mi cuarto y en mi trance a eso de las ocho de la mañana. Billy y Janet estaban tan excitados como si se hubieran lamido Azucarera Española y un camión de Coca-Cola y querían darme sus regalos antes de marcharse a la escuela, así que entre legañas y sin las lentillas -sin las que no veo tres en un burro-, he aceptado sus tarjetas, sus paquetitos cuidadosamente envueltos en papeles de colores y lacitos y sus besos apabullantes.
Los niños me han regalado un broche de oro y plata con unas circonitas, precioso, y Kathy una pulsera de oro y unos productos de baño. Después se han ido y yo me he vuelto a dormir hasta las once.

El día ha sido de lo más normal, charloteo con Lucy por teléfono para asegurarme de que vendrá a la fiesta que celebraré aquí el sábado por la tarde (y a la que vendrá Kev con su niña), y han llamado mis padres para felicitarme. Y Kevin, claro.

Por la noche, antes de cenar preparé unas tapitas con el embutido que traje de casa. La niña no le ha hecho ascos al jamón, de hecho estos días la he pillado un par de veces metiendo mano en la nevera y prácticamente engullendo loncha tras loncha, así que he tenido que pararle los pies y decirle que por el amor de Dios deje algo para la fiesta. Es una lima. Del chorizo también ha dado buena cuenta, pero la butifarra está ahí muerta de risa. A la abuela sí le ha gustado, pero dice que ha de cuidarse el colesterol.

De las tres botellas de champan que traje, decidí abrir una para compartir con Henry y Kathy. Lo que no imaginé es que fueran a invitar también a los críos, que si me descuido, vacían la botella... y las dos que tenía para el Sábado. O sea, a Kathy le llama la atención cuando le digo que a mí en casa me han dejado beber desde pequeña, un vasito diminuto de vino los Domingos y alguna cervecita. Algún licor por Navidad. Según fui creciendo, el vasito se convirtió en vaso y el culín de cerveza en botellín, pero jamás tuve que salir a escondidas y beber a la espalda de mis padres como alguna de mis amigas. Y por otra parte, casi toda la gente que conozco, se ha criado viendo un consumo moderado de bebida que "acompaña a la comida" en casa, mientras aquí en Irlanda, muchos son los niños que ven, sobre todo lo que dura el fin de semana, a sus padres cayéndose de los taburetes de los bares. Yo a mi padre nunca lo he visto borracho, ni siquiera en Navidad. A mi madre un par de veces en Nochevieja, sobre todo cuando se hacía un mano a mano con su prima la coja, al que no tardaría en sumarme yo cuando ya tuve edad. Pero eso, es una vez al año, en casa, y no por costumbre, ni cada fin de semana, ni en un lugar público. Hombre, he visto así a mi abuelo, pero mi abuelo no era borracho: era alcohólico. De pura cepa.

Ahora, de ahí a darles champan a niños que no están acostumbrados ni a los excipientes de la Coca-cola (no tienen minerales en casa, sólo agua o leche para comer), pues no me parece normal, y mucho menos un día entre semana cuando mañana han de ir al colegio. Claro que si no les sentó mal el cañonazo de chuches que se ventilaron la otra noche, no creo que esto les produzca cirrosis. Tienen el estómago reforzado. Eso sí, media hora después eran dos macacos insoportables cayéndose de la risa y saltando de sofá en sofá.

Nana me ha regalado dos paquetes de tabaco y una tarjeta. Y Nancy me ha traído chocolatinas. Me ha dicho algo muy largo, pero creo que se ha olvidado la dentadura y no la he entendido. Qué cojones, a Nancy jamás la entiendo cuando habla. Dudo mucho que la misma Nana la entienda.

Mis tarjetas

13 pataletas:

chema dijo...

jo, se portaron bien, las tarjetas son muy chulas. y no digamos el broche de oro! me alegro de que pasaras un buen cumpleaños dentro de lo que cabe al estar lejos de tu casa...
esos niños tenían un estómago a prueba de bomba, para hincharse a jamón y no empacharse, y tomar champán y que no les siente mal... mira que darles champán a los niños...!

soñ4dor4 dijo...

Feliz Cumpleaños Candela 1998 ^^
Toñi

María José dijo...

jjaajajj, los niños saltando con el champán!! jajjajja!! lo que sí que eres es una peaso de valiente!! y tienes agallas , las que nos faltan a algunas!!

besos

Sarah dijo...

Sarah, Tñi. soy sarah. Candela es otra, jejejeje.
Y no, Maria Jose, no soy valiente. Si lo hubiera sido, me habria ido al Frente Polisario, que es lo que queria hacer, ajajajaja

KIRA dijo...

FELIZ 28 AÑITOS!!!!
Veo que la familia te quiere, pues los regalitos que te hacen los hacen con cariño... pero es que no es para menos.
Y estoy intentando imaginar a esos niños, que se hartan de xuxes, beben champan y no les pasa naaa de na

Bulma dijo...

Me ha encantado ver cómo te aprecian, sobre todo los niños (vale, es una faena con p que te despierten tan temprano pero querían darte el regalo). Y que ninguno ha olvidado ni darte un regalo ni la felicitación.

Eso sí, creo que estos niños de empacho nunca los vas a curar XDDDDDDD

¡Qué ganas de que nos cuentes cosas de la fiesta!

Inma dijo...

¡¡Felicidades Sarah!!! No aparentas esos 28, yo te echaría unos 24 como mucho XDDDD
La verdad que unos niños borrachos por beber champan me escandaliza. Me parece muy fuerte, no?

COILET dijo...

Bueno, por lo menos tuvieron detallitos contigo...

Pero hay que ver, miran con asco el embutido y luego a los niños les dejan comer toda clase de chuches sin control y encima les dan champán sabiendo que tiene alcohol (y con la tontuna que deja el champán...). Estos irlandeses si que son raros y contradictorios, mi no entender¿???

BLAS dijo...

Qué majos! Ir a tu habitación para felicitarte antes de irse al cole con sus regalillos! Y me imagino que no tendrías la cámara de fotos a mano para hacerles una saltando por ahí a carcajada limpia, porque podrían haber sido de exposición, jajaja! Cuando cuentas cosas de los niños, teniendo en cuenta que hace ya once años de todo aquello, pienso en cómo serán ahora esos niños... Espero que algún día nos desveles el antes y el después de los protagonistas, como al final de las pelis...

CGR dijo...

¡¡Felices 28, Sarah!! Que bien que se hayan acordado de tu cumple y hayan tenido esos detalles contigo (hasta el de comerse el jamón y beberse el champán, jajajjajaja)

MJ Cádiz dijo...

Chica, a veces no sé si hablas de Irlanda o de Marte. Me he imaginado a los niños saltando como monos en el sofá, con su puntillo etílico y no sé si reirme o escandalizarme...
Ah, y felices 28 ;)

Shirat dijo...

Te quieren un montón, eso está claro. Me alegro de que encontraras una familia tan estupenda.
Yo también pienso que fuiste muy valiente aunque no lo veas así. No te conformabas con lo que había y te lanzaste sin el apoyo de nadie.
Lo del alcohol en Irlanda me parece alucinante. Como dices, todos hemos visto beber en casa en días de fiesta, pero ninguno hemos visto al personal caerse al suelo salvo en casos muy concretos. Lo de los niños borrachos un día de labor me parece un escándalo. ¿Soy muy carca?

Sarah dijo...

Para nada eres carca. Yo ya te digo uqe en casa nos permitian beber vino los domingos con las comidas. Mi hermana siempre se uedaba sopa, porque mi herana es de las que el alcohol le da sueño y la coca cola, aunque sea sin cafeina, la hace sentirse borracha. Y he bebido champan para aburrir en navidad. Pero unos niños que no estan acostumbrados al alcohol y que ya por costumbre son hiperactivos, pues fue coo un cañonazo!