10 abr. 2009

Martes 30 de Diciembre de 1997: Reflexiones

Sí, ya sé. Las reflexiones han de hacerse el último día del año. Recapacitar sobre lo que hemos hecho/nos ha pasado durante el año que está a punto de acabar y hacernos nuevos propósitos para el nuevo que comienza. Una especie de resumen de Telediario de los sucesos más importantes, pero de nuestra vida personal.
Sin embargo, como para mañana por la noche tengo planes (salir al bar a la vuelta de la esquina con Kathy y Henry), no sé si a la vuelta estaré con fuerzas, con ganas, o lo suficientemente sobria para hacerlo, como tampoco sé si tendré tiempo de reflexionar durante la jornada. Por lo tanto, mi balance se hace hoy. Que para eso este es mi diario.
No voy a hacer un balance de lo que me ha sucedido durante el año. No tendría sentido ni me apetece. Pero sí querría hacer un listado de aquellas cosas que me han llamado la atención desde que estoy aquí, casi dos meses ya:
  • Lo pronto que cierran los pubs (10.30 en invierno, 11 en verano).
  • Lo caro que está el tabaco. Y que haya cajetillas de 10 cigarrillos.
  • Que no utilicen estropajo para fregar sino un J cloth (una de esas bayetitas de rayitas azules y blancas).
  • Que no limpien las tazas de té. Las enjuagan con agua y se vuelven negras por dentro. Del mismo modo las cucharillas. Se las he esmerilado todas (he de contar esto con calma).
  • La cantidad de tazas de té que toman al día.
  • La cantidad de ropa que echan a lavar. Usan un cambio de ropa a diario pero sólo se cambian de ropa interior unas 3 veces a la semana.
  • La manía de dormir sin ropa interior pero con el mismo pijama toda la semana.
  • Que se duchen solo 1 vez (los jueves los padres, los sábados los niños. La Nana no sé.
  • Que para la mayoría de medicinas que se pueden comprar en España sin receta, aquí haya que conseguir una. Y las medicinas luego son gratis.
  • El hecho de que hablar de la regla sea tabú pero tirarse pedos en público, no (contar esto, también).
  • Lo pronto que cierran las tiendas (5pm).
  • La adicción, casi en grado de dependencia de culebrones ingleses como Eastenders, Emmerdale y Coronation Street. La vida se detiene cada tarde para que vean estas series. Pero hasta el padre y todo, no es sólo de "marujas". Yo no la entiendo. No me ha interesado nada y las confundo unas con otras. Todos los caretos me parecen iguales.
  • La falta de "cuisine" autóctona. Básicamente, todo lo que come está frito o lleva patata. Sin embargo, les llama la atención que la tortilla española lleve patatas ("Oh, ¿le echas patata a la tortilla?", me preguntó Kathy la primera vez que la hice). Aquí, que si no hay patata no estó completo un plato. He de explicar esto y alguynas recetas "ttpicas".
  • El que le echen mantequilla o mayonesa a todo. Los niños, ketchup.
  • Las patatas fritas con abundante vinagre de malta y sal. Mmmmm. Yummy in my tummy!
  • Que Nochevieja no sea importante para ellos. Tampoco Nochebuena, pero eso no me ha chocado tanto.
  • Lo cutre que son las discotecas locales y que aquí la gente no baila: salta.
  • Lo limpios que están los servicios en los pubs y discotecas, lo bien que huelen y la cantidad de papel higienico que hay.
  • La cantidad de chicas jóvenes empujando carricoches con niños (y no son las nannies precisamente).
  • Que en muchos sitios no te sirvan alcohol si no eres mayor de 21 años (nada de lo que preocuparse, hace mucho que superé esa barrera, jeje).
  • Que no vendan cerveza en los burguers.
  • La cantidad de comida preparada que hay en los supermercados.
  • La costumbre de congelar la leche (eso sí, es leche pura, de la que mancha el vaso, no esa cosa aguada que venden por ahí), el pan de rebanadas (tipo bimbo pero con sabor a pan de verdad, qué asquito me da el bimbo/panrrico/como se llame).
  • El hecho de que las bandas que tocan en los pubs acaben el repertorio cantando el himno nacional y que la gente, además, se levante de sus asientos.
  • El que las casitas no tengan más de 2-3 pisos, excepto los edificios georgianos que tienen 3-4.
  • El que si sobra mucha comida, la tiren directamente. No osarían comer lo mism de un día para otro como no se les ocurriría ponerse el mismo top o pantalón dos jornadas seguidas. "Ah, los españoles lo aprovecháis todo, no tiráis nada", me dice cuando no he acabado mi plato y le pido que me lo guarde para más tarde o al día siguiente si me ha gustado mucho.

Se me quedan muchas cosas en el tintero, sin duda, pero creo que es un ejercici que tendré que repetir de vez en cuando sólo para recordarme cuán diferentes somos los unos de los otros. O cuán diferentes son ellos, porque yo me relaciono con gente de Alemania, Francia, Italia... Y todos coincidimos en lo mismo.

En fin... ¡Feliz Año 1998! A ver qué me depara el destino para ese número tan redondito...

5 pataletas:

CGR dijo...

Diferente país, diferente cultura. Curioso lo de la tortilla de patata, sí, jajajjaj. Lo del té yo no podría con ello, no me gusta ná de ná.

Luz de Gas RadioBlog dijo...

Me encanta lo de la ropa interior, tiene que ser toda una delicia un encuentro furtuito en cualquier rincón, que arrrrrrrrrrttte.


Ay, que yo también sigo tus lios preciosa

chema dijo...

sólo se duchan una vez a la semana?? :O por favor... o sea, que el mito era cierto! :S

el ketchup es una cochinada. comer cosas con ketchup de vez en cuando cuando vas a un mcdonald's o similar, pues vale, pero a diario, y encima dárselo a los niños... uffff.

muy bueno el balance. se podrían comentar muchas cosas sobre todo lo que cuentas, jejeje. ;)

SUSANA dijo...

Jajajajajaj! Estas reflexiones me encantaron!

El cambio de la ropa interior (I can´t believe it)bañarse una vez...ok, decimeeee que huelen bien!!!

Buenísisisimo!


Besitosssssssssss

(PD: estoy atrasadísima en las lecturas)

Bulma dijo...

De verdad que lo de tirar la comida no lo entiendo, en mi casa sólo se tira lo que está estropeado (y para que se estropee algo en mi casa tela marinera).

leído así de refilón (y recordando cosas como la basura que hay que tener toda la semana en casa) me queda la idea general de que los irlandeses son un tanto guarros.

¿O será cosa mía?