5 abr. 2009

Martes 23 de Diciembre 1997: Depre

A veces nos quejamos por quejarnos. Eso es lo cierto. No sé por qué, hoy tenía ganas de llorar. Bueno, sí sé por qué. Desde el sábado más o menos, me vi aquejada con la garganta, de nuevo. Parece ser que aquí salgo de un resfriado para meterme en otro. El caso es que ayer por la mañana fui de nuevo al médico. Tantos años sin ir a una consulta en España y aquí ya he tenido que ir varias veces. El caso es que me mandó unos antibióticos, porque tengo la garganta totalmente cerrada y apenas puedo tragar. Líquido y poco más. No tengo dolores de cabeza, ni mucosidad ni nada de nada. Es una infección de garganta que me impide hasta toser. Tengo el interior tan, tan inflamado que tragar me duele. Por eso ayer fui a la cafetería y todo y creí que el chocolate calentito había hecho maravillas en mí, pero lo cierto es que llevo tres días comiendo apenas unos bocados y que aunque tengo hambre, me cuesta la vida misma empujar algo hasta el estómago.
El Dr. Damian me avisó de que, si notaba algo con las pastillas, si no me sentaban bien o me producían cambios anímicos, que dejara de tomarlas, y creo que me ha empezado a afectar emocionalmente. Y eso que sólo las he tomado ayer y esta mañana. No sé, es como si me produjera depresión o algo similar. He salido por la mañana al centro con los niños a comprar algunas cosillas ahora para Navidad. El ambiente, como ya he comentado anteriormente, es Navideño total. La iluminación en las calles por la noche, simplemente te quita el aliento. Nunca he visto guirnaldas tan bonitas, tan originales y tan variadas. Y de día, de cada tienda sale el hilo musical con villancicos de todo tipo, desde los clásicos a los de Slade de los setenta y alguno de los ochenta, como los de Wham y el Christmas Time. Los fines de semana hay algún grupo cantando en las peatonales, la gente va cargada de paquetes, de bolsas multicolores y con prisas, y a mí el bullicio me gusta. Añoro, eso sí, el que no monten Belenes como en Cádiz, el que las iglesias no pongan sus nacimientos, con las luces que se encienden como un sol durante el día y se oscurecen mostrando las estrellas al "caer" la noche sobre el belén. Ya sé que esta costumbre no la hay en todas partes, tampoco existía en Sant Feliú o en Canarias, pero en Sant Feliú al menos hacían un Nacimiento viviente, y aquí todo parece más dirigido al consumismo y a la debacle alcohólica.
Tampoco es que me gusten especialmente las Navidades. Durante años, cuando vivía en la Costa Brava era todo una carrera de comprar regalos para todos y pasarme los días cocinando. Solíamos reunirnos varias parejas, en casa de uno u otro. Cuando tocaba en mi casa, debía hacer cena para unos diez, y cuando tocaba en casa de los demás, siempre he sido la tonta que se ha ofrecido a ayudar. Resultado: cuando al fin me he sentado a la mesa, me ha sido imposible relajarme y comer. El último año, ya en Cádiz, fue un tanto caótico para reunirnos y salir, tanta gente y tantos planes diferentes, en especal en Nochevieja, entre pasar las campanadas con la familia y luego la gente que quiso a ir a un cotillón, la que decidió trabajar en un cotillón y la que quiso salir de bar en bar. En resúmen: Navidad y estrés siempre serán sinónimos en mi mente.
Así que esta vez, que no tengo que cocinar, que tengo poco dinero para regalos, que conozco una forma diferente de celebrar esta estación, me siento... no sé... ¿perdida? Quizá esa sea la palabra. Y extremadamente sensible.
Al regresar a casa del paseo por el centro, me he puesto a pasar la aspiradora al salón. Billy la ha dejado llena de migas de galletas y porquerías varias. Al ser martes, tocaba plancha, así que he dejado a los niños en la sala con Nana y Nancy y he subido a planchar. No han pasado ni dos minutos cuando Janet ha subido a toda pastilla gritándome que Billy había derramado un vaso de agua en la moqueta. He bajado para comprobar el daño, y no era agua sino naranjada, que ha dejado una mancha mojada casi invisible en la moqueta azul marino, pero no sé por qué, de pronto se me ha hecho todo un mundo y me he echado a llorar mientras le regañaba, diciéndole que si sabe que tiene las manos demasiado pequeñas para sostener el vaso, no debería cogerlo, y que si le parece, que volvemos a darle biberón.
No ha pasado nada, con un trapo de cocina he recogido el exceso de líquido, le he regañado porque acababa de pasar la aspiradora y se pasan el día ensuciando sin miramientos, y Nana le ha regañado también. Lo ciuerto es que tiene manitas de trapo y todo, todo se le cae siempre. Basta que pases el aspirador para que entre en la sala con un plato de cereales y lo tire en medio. Les tengo dicho que coman en la cocina, pero naturalmente, quieren ver la tele, no los culpo.
Y cuando Kathy ha llegado del trabajo, Nana o Janet le han debido decir algo y me ha llamado para preguntarme si estoy bien, si es que han hecho algo por lo que no me encuentro feliz entre ellos o si los niños se portan mal conmigo. Le he dicho la verdad, que no hay nada que me hayan hecho y que ha sido una estupidez tan insignificante que me avergüenzo de haberme portado como una cría, pero que de pronto sentí la necesidad de llorar, y he quitado la plancha entre lágrimas, escuchando mis dos cds de Jarabe de Palo y Mónica Naranjo. Sigo sin poder comer demasiado y con el ambiente navideño, todo ha sido demasiado. Creo que son las pastillas, así que me ha aconsejado que deje de tomarlas, que si tengo algún problema lo hable con ella, que no quiere verme triste o nada. Mañana volveré a Damian con los antibióticos de las narices y le diré que me ponen triste.
Se me olvidó comentar que este fin de semana pusieron el arbolito en el salón. En árbol más feo, reseco y vacío que he visto en la vida. Cuatro guirnaldas de colores diferentes tiradas por encima y entre rama y rama, ponen globos de colores. Con los arbolitos tan bonitos que me gustaba a mí poner siempre en casa. Me suele gustar bicolor con las guirnaldas, sencillito, y luego poner figuras multicolores. Aquí figuras hay pocas, y al pasar el aspirador hoy, he recogido cientos de restos de abeto, se está deshojando a velocidad supersónica, no sé yo si aguantará hasta Enero...
Los regalos ya están debajo, hay varios con mi nombre, me hace una ilusión enorme... y me apena no poder corresponder como se merecen, pero he de ahorrar para irme a Cádiz en Febrero a los Carnavales, y 40 cucas tampoco dan para mucho...
Un día menos para ver cómo celebran aquí el día de Navidad, cómo dan los regalos y cómo es la Nochebuena...

9 pataletas:

chema dijo...

es posible que el antibiótico tuviera alguna sustancia que afectara a tu estado de ánimo. y el hecho de estar pasando las navidades en un lugar que aún era extraño para ti, tampoco ayudaba... espero que ese bajón durase poco.
pues a ver cómo celebran la nochebuena y con qué te sorprenden...

CGR dijo...

Además han sido muchos cambios en poco tiempo y en algún momento es normal que te diera un bajoncillo. pero seguro que a partir de ahora ya p'arriba to'l rato

MJ Cádiz dijo...

Jamía, con el maromo que llevabas del brazo en esos días no se puede estar deprimida jajaja

Besitos

María José

Shirat dijo...

No sabía que hubiera antibióticos que pudieran afectar al estado de ánimo, todos los días se aprende algo nuevo.

A mí lo que me da mal rollo es que el médico que te ha recetado los antibióticos esos tan tristones se llame Damian, como el de la peli de terror. ¿En serio volviste? Es broma.

Sarah dijo...

Jajajaj, Shirat, no solo volvi, sino que AUN es mi medico de cabecera, jejeje.

BLAS dijo...

Algunos medicamentos tienen esos efectos secundarios,además que el antibiótico te deja como sin fuerzas y sin ganas de nada, lo cual empeora más aun el estado de ánimo. Si a eso le sumas la nostalgia que en el fondillo sentías por tus navidades de toda la vida y el estar ahora rodeada por desconocidos en un lugar de costumbres distintas te dá un total de... Depre. Pero ahora le tienes que restar lo bién que estás cuidada en esa casa (la Kathy te ayuda en todo), conocer de cerca nuevas tradiciones y mejorar tu english, la cantidad de amigas que has hecho para salir por ahí de juerga, y que menudo pedazo de Kevin que tienes para que te anime el cuerpo. Pues dá un total de... Adiós Depre.

anele dijo...

¡¡ Pissshha !! ¿Pero qué clase de antibiótico de dió el boticario guiri? Jesús!!

Pues que poco arte para la decoración que se gastaba en esa casa...

Valentín VN dijo...

Navidad puede ser sinónimo de estrés. Pero también de muchas otras cosas. Seguro que sabes disfrutarlas de la mejor manera posible.

Lar dijo...

Que faena...esepro que se te pasase pronto ese bajonazo... ya nos irás contando.... Bsts