13 abr. 2009

Jueves, 8 de Enero de 1998

Los periódicos y la televisión no paran de hablar de ello: Ramzi Yousef ha sido condenado a cadena perpetua por la bomba colocada en el aparcamiento de una de las Torres Gemelas en Nueva York, que tuvo lugar en 1993. El suceso, en su tiempo, me produjo gran conmoción. Primero, porque cualquier atentado me lo produce, más cuando haber estado casada con un Policía Nacional te crea ciertas paranoias de las que dificilmente te libras. Nosotros vivíamos en un pueblo tranquilo de la Costa Brava, y aún así, de vez en cuando había ciertas precauciones a tomar.
De esos años me ha quedado la eterna manía de jamás sentarme de espaldas a una puerta, especialmente en lugares públicos como cafeterías, restaurantes o incluso en el autobús. Pero volviendo a Yousef y el atentado, siempre me llamó la atención, especialmente por su comentario cuando el FBI, tras detenerle, le trasladaba a Manhattan en helicóptero. Al sobrevolar el World Trade Centre, Ramzi dijo fríamente algo así como: "simplemente con un poco de dinero más, las habríamos derribado, esto aún no está terminado". ¡Terroristas! Insanos, ilusos, perdidos en sus propias fantasías. ¡Derribar esas dos moles de acero y cemento y cristal! ¡A quién se le ocurriría!
He leído más sobre el caso en la prensa nacional. Había detalles que no recordaba desde que esto sucediera en el 93, como los pequeños pormenores del suceso. Yousef alquiló una furgoneta Ryder y la llenó de explosivos: 4 cajas de cartón contenían una mezcla de bolsas de papel, periódicos y urea y ácido nítrico, cerca de las cuales colocó tres cilindros de metal rojos con hydrógeno comprimido y cuatro grandes contenedores con nitroglicerina, con unos dispositivos conectados a ellos . La idea era hacerlo detonar en el garage bajo la torre Norte o Torre Uno, que con la explosión, caería sobre la Torre Sur o Dos, derribando ambas. Afortunadamente el plan no salió como tenían pensado, y aún así seis personas murieron y más de mil resultaron heridas. No quiero ni pensar lo que habría sucedido de haber caído ambas Torres. ¡Una masacre!
En otro orden de cosas, he ido al cine con las chicas a ver Titanic y nos han echado. Me he sentido teletransportada a mi más tierna adolescencia, pero he de decir que jamás me han echado de lugar alguno. Que esto me suceda a punto de cumplir los 28 años es vergonzoso, pero no lo hemos podido evitar. No hemos hecho nada con mala intención, y además, que lo diga yo, no me exime, a la vez, de mi culpa. No, en el fondo, lo que hemos hecho no está nada bien, pero cuando una de estas cosas suceden, ya no hay vuelta atrás, y te ves atrapada, arrastrada en la vorágine del momento y te dejas llevar, como una niña pequeña. La verdad es que ni me he enterado de la mitad de la película.
El caso es que algunas de las Aupaires recibieron paquetes por Navidad de su familia (yo aún estoy esperando por el mío, pero mi madre es única, siempre esperando "a que pasen las fechas, no sea que se pierda", y así, no lo mandará hasta la próxima semana, al menos.
Continúo: con pipas y todo, nos hemos ido al cine: Rebecca, Marta, Berta, Bea, Lucy, Francesca y yo. Desde la fila de atrás nos han dicho que dejáramos de hacer ruido con las pipas y Bea, sin muchas contemplaciones le ha soltado un enorme "fuck off" que nos ha dejado mudas. Pero luego ya han empezado las risitas y el no poder parar de reír porque el mismo que la increpó por el ruido de las pipas... le ha pedido probarlas y estaba allí, en la oscuridad de la Sala 1 del Savoy, intentando ligar con Berta, que es una niña monísima. Jijiji, jajaja, Berta esto, lo otro... y el acomodador ha venido tres veces a mandarnos callar. Y al final, hemos sido expulsadas. Todas. ¡Qué vergüenza! Mi primera vez en el cine de Limerick y me echan a la calle como a una vulgar cucaracha...
Fuera nos hemos reído otro rato, pero maldita la gracia que me hace. Berta, Marta y Bea ya están acostumbradas. Son de otra pasta. Son jóvenes e irreflexivas y les importa un carajo lo que les digan o hagan, porque sólo están aquí por unos meses y vienen a "pasarlo bien" sin la vigilancia de los papis. A Bea la echaron la semana pasada de Roches Stores por robar un tubo de pasta de dientes, ¡Pasta de dientes! Y al día siguiente cuando Berta fue a comprar otra cosa, o simplemente a curiosear, la cogió el de seguridad y le leyó la cartilla. Ella piensa que igual la confundieron con Bea (ambas llevan el pelo corto y el mismo tipo de ropa), pero no le sentó nada bien que la llevaran a una oficina y le registraran el bolso, diciéndole que no volviera más por allí.
A Lucy y Bea, también, las cogieron bebiendo de sus propias latas en Quins un día de la semana pasada que yo no salí y las han "baneado", como decimos por aquí.
Yo lo paso bien con ellas, no soy quién para juzgar si lo que hacen o no está bien o mal. Desde luego, no me dejaría coger "con las manos en la masa" por una pasta de dientes, ¡qué humillación!, pero es que tampoco se me ocurriría robar de un supermercado. Creo que en el caso de Bea no fue porque necesitara el dentífrico, más bien un acto de rebeldía o una costumbre habitual. Lo de las cervezas, me callo. No seré yo quien diga que nunca he hecho algo así, porque estaría mintiendo.

8 pataletas:

Bulma dijo...

Me he quedado de piedra. Yo no recordaba el atentado de 1993 (tal vez porque tenía por aquel entonces unos 13 años) pero me pone los pelos de punta ver que tenían la idea de tirar las torres ocho años antes (por lo menos).

¿Me estás contando que lo detuvieron y que los yankees son tan tontos (cuando me enfado, los llamo yankees sin contemplaciones) que no tomaron medidas? Vale, debieron de tomarlas pero después de que su presidente vendiera armas (antes de ser presidente, se entiende) a la familia Bin Laden, casi mejor me callo. Qué país, Dios mío. Qué país.

Me ha hecho gracia que os echaran de la peli. Yo también me reiría aunque me daría mucha vergüenza, como a ti. Es normal que en este tipo de cosas sí que notes la diferencia de edad, pero vamos, ¡a pasárselo bien!

María José dijo...

No ,desde luego nadie es nadie para critirar, pero te aseguro que no me gustaría nada que mi hija hiciera una cosa así, ni fuera ni dentro de su pais, que verguenza, ¡¡¡vamos por ellas mismas!!! y además para una tontería como esa, que claro, es llamar la atención, porque el robo cuando hay necesidad, yo lo justifico, que quieres que te diga....

besos

Inma dijo...

Ese primer atentado fue horroroso porque había una guardería en los bajos de las torres. No os cuento el horror y pavor de unos padres angustiados por sus bebes. Horrible.
Lo de las latas no acabo de entenderlo. Bebían de sus propias latas, ¿no se puede? ¿o sus latas no estaban pagadas?

Sarah dijo...

Claro, Inma, se llevaban sus propias latas en el bolso. Pedian una cerveza, y luego rellenaban el vaso con lo suyo -mas barato.

anele dijo...

Pues no sé en Irlanda, pero en Inglaterra no se andaban con chiquitas cuando pillaban a los estudiantes extranjeros robando algo. Recuerdo que un verano pillaron a 3 chavales del grupo robando unos casettes (venían de otra tienda de la misma calle, de robar alguna otra cosa) y les enviaron de vuelta a España 2 días después.

Por cierto, me he quedado helada leyendo lo de tu comentario de las torres... y pensar que parecía una barbaridad, algo imposible que ocurriera... quién lo iba a decir...

chema dijo...

yo en 1993 tenía 16 años, pero tampoco lo recordaba. las palabras del terrorista fueron premonitorias... es terrorífico si lo piensas. yo creo que en los medios quisieron ocultarlo porque no querían alarmar a la gente o vete a saber por qué...

con lo de la gente que roba en las tiendas, luego pagan justos por pecadores. un día iba a yoga con mi bolsa de deportes, y como llegué antes de la hora, me metí en una librería que hay en esa zona a echar un vistazo a los libros y hacer tiempo. un vigilante de seguridad me estuvo siguiendo todo el rato, y cuando iba a salir me pidió que le abriese la bolsa. me sentó fatal. le dije que estaba muy ofendido y que hacer esas cosas no era nada bueno para la imagen de ese establecimiento. y me pidió disculpas...

lo de que os echaran del cine... yo creo que en parte fue culpa de aquel acomodador que intentaba ligar con vuestra amiga, que os instigó a armar más cachondeo...

BLAS dijo...

Qué fuerte recordar de ese modo lo de las Torres Gemelas, como de un modo premonitorio...
A mis amigas y a mi nos echaron una vez del cine Imperial, pero ya ni recuerdo la peli que estábamos viendo. Lo mismo, por reirnos sin parar y no dejar ver la película... Pero creo que no teníamos ni 18 años todavía...

KIRA dijo...

Se hace raro, recordar ese atentado y pensar que al final lo consiguieron y las miles de vidas que se perdieron...
yo me pregunto si lo podrian haber evitado???