14 abr. 2009

Jueves 15 de Enero de 1998: Anécdotas de cocina

La mayoría de Jueves cocino yo. No porque me lo impongan, es algo voluntario y así, además, no sólo quito una carga de los hombros a Kathy, que dedica la tarde de los Jueves a hacer la compra semanal, sino que además, me garantizo el comer algo español. No que me queje de la comida de Kathy, porque excepto los desayunos irlandeses, que aquí lo mismo se toman para desayunar que para cenar, el resto de su cocina es muy tradicional y bastante normalita. Naturalmente, el desayuno irlandés generalmente es lo que tocaba cenar los Jueves debido a su falta de tiempo para elaborar algo más complejo.
Ya hace tiempo que apenas ceno con ellos, prefiero esperar al menos hasta las nueve y comer más tarde (y sin concierto de eructos y pedos), o de lo contrario, un par de horas después de cenar a las 5 ya tengo hambre de nuevo. La putada es que al no tener microondas, tengo que calentármelo todo bajo el grill, con el consiguiente riesgo a quemar la pitanza.
También le dije que prefiero comida más solida para el almuerzo y no tostaditas, crackers y paté o sandwichitos, que para mí eso no es comida. Me preguntó si me gustaban las ensaladas y al día siguiente se coló con bolsas llenas de ensalada: coleslaw (ensalada de col con mayonesa), ensalada de patata y huevo (con mayonesa), y ensalada de lechuga con tomates cherry (con mayonesa). Me preparó un plato con una porcioncilla de cada cosa y unas lonchas de jamón cocido, y unos esparraguitos... y a mí la mayonesa, pues la justita. Le he explicado que lo que yo entiendo por "ensalada" es lechuga, tomate y diferentes ingredientes (aceitunas, atún, maíz, pepinillo...) con aceite y vinagre. Vinagre de vino, no de malta. Que ya sé que alguna otra Au Pair intentó prepararse en su casa una ensalada "en condiciones" y en el súper compraron vinagre de malta creyendo que era del normal. Y el de malta está buenísimo con patatas fritas, pero en ensalada está pa morirse... para morirse de malo.
En fin, que el primer día les hice un par de tortillas de patatas con cebolla. Comieron todos: los niños, la abuela, Henry y Kathy. Les encantó, pero les extrañaba que le echara patata, algo que a mí me resulta curioso teniendo en cuenta que aquí los domingos con la opípara comida o en cualquier restaurante (o incluso cualquier noche para acompañar la cena), te poenen tres-cuatro tipos de patata en el mismo plato. A ellos, me ha dicho Kathy, jamás se les habria ocurrido. No en tortilla. Aquí la tortilla se hace con tomates, jamón y cebolla, o con espinacas. Incluso simplemente a la francesa.
Otro Jueves les hice albóndigas de dos maneras: en su salsa y en tomate. Naturalmente, han preferido las que estaban en tomate, sobre todo los críos, que ven rojo y parece que trabajen para una marca publicitaria de ketchup. Le pedí a Kathy que comprara vino de guisar, no sabía lo que era. Le dije que vino blanco, vino normal, del más barato. Me llegó a casa con una botella de vino australiano con el precio marcado a £7.95 (casi mil quinientas pesetas). Naturalmente, esto fue algo así como... un chorrito pa tí... uno pa mí... ¡qué desperdicio de un buen vino! Pero claro, aquí es lo que hay. No se les ha ocurrido, tampoco, que para cocinar una buena salsa se le pueda echar vino. Eso sí, con las albóndigas he triunfado y Henry me ha dicho que por favor se las cocine de nuevo pronto (se ha comido lo menos una docena y eran grandotas, que hice como dos kilos). Y mis albóndigas son sencillas: mezclo la carne picada con nuez moscada, pimienta negra, ajito muy picadito, cebolla muy picadita, huevo, vino, pan rallado y perejil. Luego las bolitas las vuelvo a pasar por pan rallado y huevo y las frío. Al tomate le añado una cucharadita de vino también mientras lo caliento y un poco de pimienta. Cuando las albóndigas estan hechas, las añado a la salsa y remuevo y sirvo. Nada del otro mundo, pero ella tampoco ha cocinado albóndigas en su vida.

Lo último fue, por petición de Kathy, hacerles una paella. Su única experiencia con el plato valenciano la tuvieron en su viaje de novios, que al más estilo cutre, fue en las Islas Canarias, en Playa del Inglés. Me dijo que ella había intentado cocinarla varias veces pero no le sabía igual. ¡Y no me extraña! Cuando me ha visto prepararlo todo (a pesar de que me faltaban la mitad de ingredientes apropiados), ha alucinado. "¿Cómo? ¿Que lo cocinas todo junto?" Y es que claro, ella cocinaba cada ingrediente por separado: cocía el arroz en una olla, cocía las gambas (que no langostinos, a mí me ha traído hoy gambas peladas, pero bueno, he hecho lo que he podido) en otra, cocía los mejillones (de lata y sin su concha, claro) en una tercera cazuela, y luego lo mezclaba todo. Simplemente haciendo el refritillo hoy se le han saltado las lágrimas de pura hambre. Y les ha encantado. Pero le he dicho que la próxima vez simplemente me traiga colorante, que cuando he visto la cajita de azafrán del bueno que me ha traído (por £5), casi me da un infarto. ¡Qué caro sale aquí comer paella! Bueno, yo no la he comido porque no me gusta, pero ellos se han puesto como el kiko, incluidos los peques que no se pierden una. Menos mal que las gambas ya estaban peladas, porque estos son capaces de comérselas con antenas y todo.
He de decir que, de lo que cocina Kathy, mi debilidad es su lasaña. Tanto, que para que coma bien en mi almuerzo, hizo el otro día una lasaña enorme, toda una bandeja de horno, bien gruesita, y luego la cortó en porciones individuales y la congeló, con lo cual cuando la quiera, sólo tengo que meterla en el horno a descongelar y listos!
Algo que me llama la atención y que ya he comentado anteriormente es que tiran la comida que sobre, y no hablo de lo que quede en el plato de cada uno, que naturalmente eso ha de ir a la basura, sino de lo que quede en la olla. No consienten comer algo cocinado el día anterior, ni tampoco se les ocurre congelarlo como el resto de alimentos. Luego me vienen con eso de "es que los españoles no tiráis nada", pero a ellos habría que decirles "es que no os va a matar comer algo cocinado el día anterior". O la semana pasada, si lo congelas. En fin, que son muy suyos para ciertas cosas.
La que me da un asquito tremendo con sus mezclas raras es Janet. Llega de la escuela y lo primero que hace es ponerse dos rebanadas de pan (o crackers, lo que pille primero), con una capa de mantequilla, una de crema de cacahuete (no de nocilla, de cacahuete, tan amarga), y mermelada de fresa o de arándanos azules por encima. ¡Qué asco, por Dios! O el otro gran delicatessen irlandés: bocadillo de plátano con mantequilla. ¡Y cámo les gusta!
Otro plato habitual: habichuelas de lata con tomate sobre tostada. Esto no me disgusta demasiado, pero no acabo de acostumbrarme... ¿Y lo mejor? Además, esto me lo dijo Kevin y no le creí, pensaba que me estaba tomando el pelo: bocadillo de patatas fritas (de las de paquete, las papas de toda la vida, pero de cebolla y queso), con mantequilla.

¡Qué estómago, por Dios!

6 pataletas:

Valentín VN dijo...

¡Has sacado una anéctota tremenda de una experiencia culinaria!
Sin duda los de aquí tenemos mucho pensado en cuanto a la alimentación y la cocina.

chema dijo...

las albóndigas, con tomate están ricas, pero como mejor están es en su salsa!
ufff, vaya paella que les tenía que salir cociendo cada ingrediente por separado... aprendieron mucho contigo! y con la tortilla de patata con cebolla debieron alucinar, qué rica.

con lo del sofrito y lo del vino en las salsas me has hecho recordar el guiso de carne con patatas, que lo he hecho alguna que otra vez estando de rodríguz en verano en verano y me salía bien, era un plato muy agradecido. sofreía la carne de morcillo troceada y las verduras, dentro de la propia olla, y hecho eso, añadía las patatas troceadas, un vaso pequeño de agua, un poco de vino, lo dejaba cociendo... y voilà!

Inma dijo...

Lo del plátano ya me lo habían contado mis hijos que cuentan de lo que han comido por allí y no paran.
Deben tener elñ colesterol ppor las nubes. ¿No caen como chinches con tanta grasa?

KIRA dijo...

No me extraña que no le saliera igual la paella... jejeje
Seguro que hasta engordaron unos kilitos mientras estuvistes viviendo con ellos...
Mientras estaba leyendo, las mezclas de Janet, me ha venido a la cabeza mi hija mayor que para comer es de lo mas malo que hay (pero lo lleva en los genes, se parece a su padre y a su abuela paterna, son malisimos pa comer)lo mal que lo va a pasar si tiene que ir fuera de casa a comer.... ains!!!

BLAS dijo...

Es que como la comida española, que se quite el resto... Aquí no hay nada que desperdiciar, cada comunidad autónoma tiene su especialidad. Si no, solo hay que ver cómo están los restaurantes típicos de guiris poniéndose hasta las trancas de comer pinchos, tortilla, paella, albóndigas, pescaito frito y un largo etc...

CGR dijo...

Si está claro, pa comer como en España en ningún sitio