2 abr. 2009

Domingo 21 de Diciembre de 1997: Confesiones

Ha sido un fin de semana movidito, de eso puedo estar segura. El Sábado por la noche Lucy vino a pasarlo aquí, como viene siendo habitual en las últimas semanas. Ana se suponía que estaba con su semental, pero a eso de las nueve me ha llamado por teléfono histérica preguntando si podía venir a dormir a casa. He pedido permiso a Kathy y ha dicho que sí, sin problemas. Ha llegado haciendo una entrada apoteósica, con el maqullaje corrido y el pelo rojo escapando de sus horquillas, desconsolada. Entre hipos y llantos nos ha contado lo sucedido y Lucy y yo hemos intercambiado miradas del tipo "esta niña es gilipollas" pero por supuesto la hemos "acompañado en el sentimento" de su dolor y hemos puesto a parir al semental cuyo nombre ignora hasta la pobre Ana. Tan perdida ha estado en su pasión que nunca se lo preguntó y él jamás lo voluntarió. Puestas a pensar, ella misma dice que no cree haberle dicho el suyo. Pero la muy tonta se levantó el Sábado por la mañana en una cama vacía y al ver que las horas pasaban y nadie la llamaba para desayunar y más tarde para comer, se levantó y preguntó si allí no se comía. Parece ser que el chico se ha mostrado bastante frío con ella y nosotras en términos sutiles le hemos dicho que quizá era un poquito "demasiado" el que ella se hubiera colado en su casa el viernes con intención de estar todo el fin de semana, sin haber sido invitada. Que quizá el muchacho tenía sus planes o encuentra que ha invadido su espacio, pero nada que podamos decir parece penetrar dentro de su cerebro. La muy tonta le ha hablado de amor, de parejas, de salidas y de entradas, de relaciones serias y de no sé cuántas locuras más y naturalmente el chico al final le ha pedido sin demasiadas florituras que abandone su casa. Su castillo. Su apartamento estudiantil en el que no tienen cabida españolas piradas suplicando migajas de un amor no correspondido.
El mundo contra Ana y Ana contra el mundo, y malditos los hombres y qué puta soy (me ha dicho enre sonrisas y lágrimas) robándole el novio a Elena, que por muy fea que sea, también tiene corazón, y Lucy dice que las escobas sólo barren y no tienen sentimientos y al final acabamos las tres abrazadas y llorando a moco tendido frente a la chimenea maldicinedo a la "raza" masculina y confabulando contra todo lo demás.

Ana, Eugene y Lucy

Hoy por la tarde, a eso de las cuatro, hemos comprado unas latas (rascándonos los vacíos bolsillos y juntando pennies como desesperadas) y Lucy ha traído a un amigo Francés y nos hemos tomado un par de cervecitas en casa antes de ir a Quin's. Estando allí ha llegado Kevin -me había llamado esta tarde y decidimos vernos allí-, y hemos conversado bastante. Dijo que me veía mala cara y si me encontraba bien, y le he dicho que era simplemente que me había venido la regla, no había dormido demasiado, de cháchara toda la noche con las chicas, y estaba un poco cansada, y me ha mandado callar.

-Eso es demasiada información -me ha dicho-. Aquí ni siquiera las esposas hablan a sus maridos de esas cosas.

-¿Ah, sí?¿Y qué les dicen, que están "indispuestas"?

-Pues sí.

-Pero cuando ellas dicen eso, los hombres sabéis que es que tiene la regla.

-Mmm, sí. Y deja de decir esa palabra.

-Pues entonces no lo entiendo. El periodo es el periodo, y se llame como se llame, no quita el hecho de que para bien o para mal, lo tenemos cada mes y los hombres lo sabéis, y no hablando de ello no va a hacer que no exista.

-Sí, pero las cosas son así. Es... simplemente así.

-Eso es estúpido. Yo a mis amigos varones o no en España les comento si tengo la regla si sale en la conversación, como ahora, me has preguntado si me sentía bien, te he dicho cómo me sentía y por qué. Tampoco es que vaya con un cartelito por ahí que diga "ya me llegó la menstruación".

-Baja la voz...

-¿Y por qué? Oye, que yo no me avergüenzo de ser perfectamente normal y tener unas hormonas que actúan a su debido tiempo... Preocupada estaría si no me hubiera venido la regla...

Al cierre del bar hemos ido a un fast-food (el único sitio abierto hasta tarde un Domingo), y entre patatas fritas con vinagre de malta y cocacola aguada, hemos seguido hablando largo y tendido (ya de otras cosas que no tienen nada que ver con sangre).
Kevin ha sido del todo abierto conmigo. Me ha contado cosas de su pasado y me ha pedido que me lo tome con calma con él. No desea una relación seria ahora porque le hicieron mucho daño no hace mucho y aún no se ha repuesto del todo.
Kev es padre de una niña de 3 años, hija de su exprometida con la que llevaba saliendo cinco años. Había comprado una casa que estaba construyendo poquito a poco y prácticamente tenían fecha para la boda. Su mejor amigo tuvo problemas con su mujer y Kevin le ofreció una habitación hasta que se encontrara los dos pies. Como en el guión de una película fácil, Kev llegó a casa temprano del trabajo una tarde y se encontró a su fiancé en la cama con su mejor amigo. No dijo nada. No se lió a mamporros con él ni la puso de vuelta y media a ella. Cerró la puerta, dejó la llave en la mesita de la entrada y se fue a casa de su madre. El resto, como suelen decir, es historia. Todo esto sucedió hace poco menos de un año y aún está dolido, como es natural. Ha renunciado a su casa porque, me dice, aunque esté toda su vida pagando la hipocteca, nunca podría dejar a su hija sin un techo, lo cual le honra, y como la ley aquí está de parte de la madre en cuanto a custodia y demás, a pesar de que la adúltera es ella, prefiere estar endeudado toda la vida por su hija que saber que lo pasa mal.
Así pues, esta vez ha sido él quien ha puesto las cartas sobre la mesa, y ya se sabe que las mujeres hacemos oídos sordos a eso del "no quiero una relación seria" y pensamos que le vamos a hacer cambiar de opinión, que lo vamos a enamorar hasta que no pueda vivir sin nosotras, de modo que sí, como tonta que soy, guardo en mi alma la esperanza de que algún día... algún día, cueste lo que cueste, me mire de otra manera. De momento, viviremos al día y veremos cuánto da de sí esta relación.
A todo esto, Elena llamó a Kevin ayer porque alguien le había dicho que le habían visto con otra, y él no se lo negó. Le explicó que entre ellos sólo había una amistad y sí, estaba viendo a otra persona, que sentía si le había dado la impresión de que entre ellos había algo más que una amistad pero que él nunca pretendió causarle esa impresión. Lo que Elena no sabe es que "la otra" soy yo. Rebeca ha prometido guardar el secreto, pero mañana hemos quedado todas a tomar un café en Java's por la tarde y tendré que verla. Y no confío en que Rebeca no se vaya de la lengua tarde o temprano. O de que nos vean juntos, porque no tengo por qué ocultarme. Se impone enfrentarse a la verdad.

6 pataletas:

Lar dijo...

... todo indica que la cosa tiene futuro, aunque ya sabemos que en algún momento apareció Jay....ahora toca esperar a mañana para el siguiente "capi"... que enganchada estoyyyyyyyy.....

BLAS dijo...

Hay que ver lo gilis que somos las mujeres, coñ... Pensar que todas pasamos por esa fase de agilipollamientos tarde o temprano. Menos mal que de todo se aprende.
Y madre la que te espera con el frente a frente!! Y yo aquí esperando para que lo escribas, claro... Date prisaaaa!!

Palas dijo...

Wenas yo de nuevo por aquí... pues que bueno que pudiste hablar más con el chico jeje... poniendo las cartas sobre la mesa es como una relación se lleva mejor... siempre lo he dicho, la comunicación es fundamental en cualquier tipo de relación...

Ah y concuerdo con Lucy... Elena también tiene sentimientos aunque sea "fea"... pero, también estoy de acuerdo que no puedes ser "la otra" escondida para siempre...

Al César lo que es del César...

Saludos!

CGR dijo...

Se acerca le momento de la verdad... Tengo curiosidad por saber como reacciona ELena, mira tú, no se por que, jajajajja. Por cierto, te he dejado un premio en mi blog.

chema dijo...

el hecho de que se sacrificase por su hija desde luego hablaba en favor de él, al menos en ese sentido. y también el que reaccionase serenamente cuando descubrió la infidelidad de su mujer, que eso no es nada fácil...

lo del tabçu en torno a la regla, el período o como se quiera llamar, yo tampoco lo comparto. tengo una amiga que a veces me cuenta que está con la regla y que no se encuentra bien... teniendo cierta madurez, no hay por qué asustarse de oír hablar de eso.

KIRA dijo...

Se acerca la hora de la verdad....
Como acabara el cara a cara entre Elena y Sarah (yo voto por ti) espero que no salten chispas y que lo puedas arreglar digamos de una manera "politicamente correcta".
Y con relacion al "bombon" aprovecha mientras puedas, saborealo lentamente y disfruta, que la vida es cortaaaaa.