15 abr. 2009

Domingo 18 de Enero de 1998: Conversaciones

Hoy he vuelto a saber lo que es la impotencia. He vuelto a sentirme fuera del círculo. Si cierro los ojos, puedo verme a mí misma como si fuera la protagonista irreal de un serial, contemplándome desde el otro lado de la pantalla.
He llamado a casa, confrontado a mi madre sobre el espinoso tema de la carta y las relaciones de familia. Como si no estuviera escarmentada, cuando yo misma fui "un inconveniente" tras mi vuelta a casa después de la separación. Una simple molestia como una mosca recalcitrante volando alrededor de la cola del caballo. Si puede sentir eso por su propia hija, no es de extrañar que la muerte de mi abuelo paterno haya sido "otro inconveniente".
Según ella, ambos abuelos paternos decidieron morir para fastidiarla. Primero mi abuela, que tuvo la delicadeza de desnucarse en las escaleritas de acceso a su "finca" el día antes del cumpleaños de madre. Y ahora el abuelo, estirando la pata dos días antes de Reyes, que no sé qué le molesta tanto si en casa jamás se celebraron los Reyes. Cuando éramos niñas nos daban los regalos el 25 de Diciembre y una sorpresa el día seis. Ahora que sólo está mi hermana en casa, se dan los presentes sobre las mismas fechas.
Con todo lujo de detalles me ha relatado los pormenores del funeral. Cómo se congregó la gente alrededor del cortejo, cómo siguieron a la comitiva a la iglesia, y una vez allí se dieron cuenta de que estaban en el funeral equivocado. Había corrido la voz de que el muerto era el hermano de mi abuelo, popularmente conocido como el Tio Benito, un hombre campechano y simpaticón al que nunca podré querer lo suficiente. Pero al darse cuenta de que el finiquitado era el seco Fariñas, la congregación comenzó a desperdigarse. Mi abuelo nunca hizo grandes amigos entre el resto de los aldeanos, eso era cierto.
Madre dice que si no me llamó para decirme sobre su muerte es porque al estar tan lejos, no "me corría prisa saberlo", ¿qué iba a hacer yo? Claro que ahora recuerdo que cuando murió mi abuela, yo me encontraba viviendo en Lanzarote y ni siquiera me lo dijeron. Tuve que enterarme cuando llamé a casa la víspera de su cumpleaños para felicitarla y, al no responder nadie en casa las tres veces que lo intenté, llamé a casa de mis abuelos maternos, por si estaban allí de visita o habían salido a cenar. Fue mi abuelo quien me contó que se habían tenido que ir a Galicia corriendo porque la abuela Celia había fallecido. Siempre recibo estas noticias sin anestesia y no es agradable.
En cuanto a la operación de mi padre, aprovechando que no estaba en la misma habitación, me ha confesado que es un cáncer en la vejiga y han de abrirlo para extirpárselo. El no lo sabe, al parecer. Mi madre ha convencido a los médicos para que no le digan nada y él, como cordero al matadero, se piensa que tiene que ver con sus dos anteriores operaciones de hernia. Si algo tengo claro, es que si a mí alguna vez necesitan operarme de cualquier cosa, no quiero que mi madre esté conmigo en el hospital, o acabarán diciéndome que tengo sarampión cuando en realidad me hayan operado de algo malo.
La noticia del cáncer de mi padre me ha dejado algo choff... Por las razones equivocadas. Porque honestamente, no sé qué sentir. En principio, cualquier otra persona se habría rasgado las vestiduras, estaría asustada y llorando, pero mi relación con el digno hijo de su padre nunca fue buena. Desde la infancia. Ha sido un padre duro y despótico, chapado a la antigua y con la mano fácil para el golpe. No es que nos haya matado a palizas a mi hermana o a mí, pero a mí sí que me ha caído alguna. Y no me olvido de la que me llevó a urgencias sólo unos meses antes de venirme, cuando me dejó costado, cadera, muslo y pierna tan llenos de moratones que no pude acudir a mis ensayos de salsa y estuve cojeando algo más de una semana. ¿El motivo? A mis veintisiete años me había atrevido a llegar a casa un domingo a las 7 de la mañana.
Y hay cosas que no se olvidan, que jamás pueden perdonarse. Y por eso, mis sentimientos son del todo conflictivos y comprendidos sólo por mí.
Hoy necesitaba hablar con alguien, y no me refería a Lucy o Rebecca o Ana o Francesca. Necesitaba hablar con alguien más adulto. Aunque tengo confianza con Kathy, no creo que pudiera entender esta relación con mi familia y tampoco sé si me sentiría cómoda con tales confidencias. Necesitaba hablar con Kevin pero no apareció por Quins hasta que estaban cerrando. Nunca me había dado plantón antes. Con sólo mirarle la cara, supe que algo no iba bien. Me dijo que teníamos que hablar y nos fuimos a sentar en una plazoleta cercana al río, no muy lejos del Arthur's Quay Park. Dice que necesita espacio, que le gusto, que me está cogiendo demasiado cariño y eso le da miedo, y no desea comprometerse a ciertos niveles. Que no desea hacerme daño y comprende que a mi edad, algún día, desee tener hijos, y él ya tiene una niña y no quiere tener más. De ninguna manera. Se planta. Y se planta conmigo. Quiere seguir viéndome, de vez en cuando, que quedemos a tomar algo. Que si nos vemos en Quins seamos amigos, podamos hablar sin tirarnos puñales. Le digo que sí a todo. No le cuento nada de mis problemas. De mis sentimientos. De mi vida.
Me deja en la puerta y me da un beso de película. Dice que me quiere muchísimo. Como amigos. Y a mí ya no se me parte más el corazón porque he decidido que no debo tener uno. Soy como la cajita que guardaba la eucaristía en la antigua capilla del colegio de Puntales que se reconvirtió en clase de quinto de EGB: estoy vacía.

10 pataletas:

coonchi dijo...

es triste ,jo q mala racha chiquilla..por aqui decimos ´´no hay dos sin tres``,las penas no llegan solas...por desgracia ese fallo lo tenemos los españoles,lo de ocultar fallecimientos y eso...a mi me lo hicieron en una ocasion,y la verdad es q aunq no puedes hacer nada pero por lo menos lo sabes y no se,rezas o que se yo...pero que te lo digan a las 9 de la mañana y tengas q venirte del trabajo porq fallecio tu abuela ayer a las 6 ..manda ´´webos``.....
besote mi niña sarah
conchi

Lar dijo...

Que fuerte lo de tu padre... se me han puesto los pelos de punta mientras lo leía... Y lo de tu abuelo que penita...
Lo de Kevin, todavia estoy perpleja....Le ves de vez en cuando todavía???
Tía eres genial... después de todo lo que has pasado en tu vida, eres estupenda... sigue así...

BLAS dijo...

En el tema familiar ya digo que prefiero no meterme, aunque yo soy de las que perdonan... Relativamente, pero que no olvidan...
Respecto a Kevin, si antes lo digo...

Candela dijo...

¿Y quien dijo que lo de Kevin terminara esa noche? Hay mas, hay mas... mantened la esperanza, como Sarah... mujeres de poca fe...

CGR dijo...

Jo, nena, te ha venío todo junto de golpe. Menos mal que acabo de leer que de Kevin aún hay más... jejejejej

chema dijo...

ufff, lo que has contado de tu padre, me ha dejado helado a mí también. eso ya son palabras mayores...
la noticia de que kevin quisiera darse un tiempo te llegó en el peor momento... al menos lo hizo elegantemente y dejando una puerta abierta...

KIRA dijo...

Me he pegao un panzon de llorar.... que voy a tener que irme a domir ya!!!
Lo de tu padre, simplemente es muy fuerte... yo cuando grito un poco mas alto a mis hijas (luego me siento falta y me disculpo)
Menos mal que con Kevin aun queda una pequeña luz, que sino...
Espero a la proxima entrega...
BESOS

MJ Cádiz dijo...

Yo también me he quedado helada con todo lo que he leído. Lo peor es que tampoco puedo decir que me haya sorprendido porque ya sabía algo de tu relación con tu familia, pero es que está claro que siempre puede ser peor de lo que te imaginas... Bueno, niña, tu familia te tocó así y no se puede hacer nada más, pero tienes a tu alrededor mucha gente que te aprecia, amigos a los que eliges y que te quieren sin reparos.
Respecto a Kevin, creo que el guiri no te ha dado tantas de cal y de arena y que por eso se llevó la gatita al agua ¿o no?
Besotes

María José

Bulma dijo...

Bueno, tu madre es tu madre y ya sabes cómo es. Te lo digo desde la experiencia de "mi padre es mi padre y ya sé cómo es"

Por eso sé que por más que te hagan y sepas cómo son, siempre te acaban haciendo daño porque aunque te las esperes, duelen. Y si no te las esperas, duelen igual o más.

Y para rematar el día, espantada. Al menos, este no miente y es sincero. Pero menudo consuelo en el momento, chiqui...

Bulma dijo...

Por cierto, se me olvidaba.

Claro que es tu padre. Y claro que tenemos inculcado el respeto a los padres. Y el amor. Y todo eso. Pero con el paso de los años, yo que también me siento muy rara en este aspecto, he llegado a la conclusión de que, como los amigos, el respeto y el cariño hay que ganárselo. Sobre todo cuando dejamos de ser niños. Porque hay gente que es padre sólo de nombre.

Pero aunque tengamos razón en ese planteamiento... y lo rara que te sientes al ser "diferente", ¿verdad?