29 mar. 2009

Viernes 12 de Diciembre de 1997: Rebeca

Tiene nombre de libro, de pelicula de misterio, aunque no hay nada misterioso en ella. Rebeca se ha puesto en contacto conmigo a través de otras au pairs que conocemos en común. Ese es el mundo en el que vivimos, el día a día de la nanny estudiantil. Nos conocimos ayer por la mañana, en realidad, pero tan enfrascada estaba en escribir sobre Dave que olvidé por completo mencionarla. Me llamó sobre las diez de la mañana, poco después de que llegara a casa de mis aventuras por urbanizaciones perdidas al otro lado del río, y poco menos de dos horas después estábamos tomando -con Billy recién recogido de la guardería-, un chocolate calentito con nubes -algodones, los llamamos en Cádiz-, en una cafetería enfrente de los Cines Savoy. Rebeca es de Pallafrugell, así que tenemos en común el que yo viviera seis años con mi ex en Sant Feliú de Guixols y conozca la geografía gironense en profundidad. Me ha caído bastante bien y esta noche hemos quedado para tomar algo en Quin's con Berta, Marta y Bea, otra au pair casi recién llegada.
Me he dado cuenta de que esto de ser au pair, independientemente o no de que vengamos por la misma agencia o que vayamos al Limerick Language Center, es más una relación de boca a boca. Por un casual Rebeca conoció a Marta en una de sus primeras noches por aquí -sólo lleva poco menos de una semana en Limerick-, y esta le dio mi teléfono porque Rebeca, al igual que yo, vive en el centro, lo cual es inusual, todas las au paires viven en Castletroy o Raheen, sin contar las que viven en el culo del mundo, como le sucedió a Francesca que ahora tiene una familia maravillosa en Raheen. En cualquier caso, esto se convierte en una comunidad cada vez más grande, donde nos ayudamos las unas a las otras en cuanto tenemos ocasión, si sólo es para recomendar sitios que visitar, tiendas donde comprar ropa barata o darte a conocer gente nueva.
Desde que estoy aquí he conocido a muchas, muchas aupairs. Sé que el grupo de alemanas suele salir por su cuenta, y a veces coincidimos en Quin's, pero son más cerradas al resto de "au pairs", tal vez, también, porque la inmensa mayoría aquí somos españolas. Por otra parte, me alegra muchísimo haber conocido a Lucy y Francesca, porque de este modo, no me paso el día hablando en español. Creo que es un craso error cuando alguien viaja a otro país con intención de aprender el idioma, el relacionarse en su mayoría con gente de su misma nacionalidad. El hecho de que Lucy, Francesca, y yo, con Ana luego, nos hayamos unido tanto, radica, principalmente, en que quizá cometemos errores garrafales en cuanto a pronunciación y gramática, pero cuando nos damos cuenta, nos corregimos las unas a las otras, y siempre intentas encontrar las palabras, la forma gramatical correcta para expresarte y te molestas un poco más en interesarte por la lengua que se supone que has venido a aprender, que si te pasas la vida rodeado de españoles. Lo cual no quiere decir que cuando lleguen au pairs españolas o de cualquier nacionalidad que sea la nuestra, en el grupo ya, digamos, configurado, no se les dé cabida. Nuestra única regla es no hablar español entre nosotras cuando hay gente alrededor. Así, si yo he quedado con Rebeca, puedo conversar con ella en nuestro idioma, pero si hemos quedado Bea, Marta, Rebeca, Lucy y yo, hay que hablar todo el tiempo en inglés para no dejar a Lucy sintiéndose desplazada. Y me parece una regla simplemente imprescindible. Es difícil a veces, porque te sientes como una idiota intentando explicar o contar algo a alguien de tu mismo país, alguien a quien podrías haber dicho lo mismo en dos segundos, pero me parece justo.
Así que de momento he hecho buenas migas con Rebeca, compañera de fatigas en el centro -su "familia" reside en O'Connell Avenue, apenas un par de calles más arriba de donde Billy tiene su guardería-, de modo que esta noche hemos quedado para salir y la presentaré al resto de lo que ya llamamos "la panda".

5 pataletas:

BLAS dijo...

Eso suele decirlo mucha gente que vá como au-pair o para estudiar al Irlanda, o donde sea. Que al final se rodea uno de españoles, y lo que menos practica es el idioma para el que se supone que ha ido al lugar en cuestión. Me parece muy inteligente (aparte de educado por lo que respecta a Lucy), la decisión que tomásteis de hablar siempre que estuviéseis todas reunidas en inglés. Esa es la única forma de aprender un idioma.
Por cierto, hacía tiempo que no me reía tanto como cuando he releído el tema de las proporciones, dimensiones y levantamientos del pobre Dave, jajajajajaja...

CGR dijo...

Y por fin, me he puesto al dia. No cabe duda de que juntasteis un grupillo muy majo

chema dijo...

como bien ha dicho blas, lo de hablar todas en inglés en el momento en que había alguien que no sabía español era muy considerado y de buena educación por vuestra parte, y salíais todas ganando porque así practicabais el inglés. me ha recordado a dos chicas francesas erasmus que tuve en clase en el último curso de la carrera, que un día, estando en el pasillo antes de empezar una clase, estaban hablando en español entre ellas porque yo estaba delante, a pesar de no estar participando mucho en la conversación. me gustó mucho ese detalle.

Lar dijo...

Si que hicisteis una buena pandilla...es lo mejor, llegar a un lugar en el que no conoces a nadie y conocer a gente con la que haces buenas migas.... Ya nos seguiras contando.... no pares.... Bsts

anele dijo...

Ay, hija, qué suerte. No sabes la envidia que me das. Con los Erasmus en Florencia me pasó justo lo contrario, tenían el grupo ya formado cuando yo llegué y pasaron de mi c...lo. Dos días detrás de ellos, llamándoles, teniendo que volverme a casa pronto porque acababan los autobuses (no te creas que me invitaron a dormir a su casa, como hiciste tú), que los taxis eran caros y yo sin un duro, y yo sin saber moverme aún por la ciudad, justo a la hora en que ellos empezaban la marcha nocturna y el caso justito, así que me dije: "mejor sola que mal acompañada, paso de hacer de perrito faldero de nadie".
Claro que no hay mal que por bien no venga: me relacioné más con mis compañeras de piso, italianas las 3, así que me sirvió para practicar muchísimo.