9 mar. 2009

Martes 11 Noviembre, 1997: Cuervos.



Esto está lleno de cuervos, y no es una frase con doble significado. Hay cuervos por todas partes, ese pajarraco negro y común. Están en parques, en la calle y a veces en mi ventana. Me desesperan con sus graznidos y me asustan con su sola presencia. No puedo evitar recordar los textos de E. Allan Poe, que por más que me gusten, por más que hayan compuesto mi lectura favorita desde la adolescencia, no desearía que ninguna de sus historias se hicieran realidad en carne propia, y cuando veo un cuervo, con sus negras alas extendidas, caminando por la acera como si le perteneciera, con ese caminar tan chulesco, sólo puedo pensar en aquel cuervo de alas negras como la pez, revoloteando amenazantemente en esa vetusta biblioteca que imagino con toques góticos, chimenea encendida con un vivo fuego, un espejo enorme sobre la pared, y el graznido sofocante, trepanador: "Never more!" "Never more!" "Never more!"

Hasta los niños se ríen de mí, acostumbrados como están a verlos en la calle. Supongo que si yo estoy acostumbrada a ver cientos de palomas, ellos han aprendido a vivir entre cuervos que, por otra parte, no son aniquilados por el ayuntamiento ni son portadores de tantas enfermedades. El que más se ríe de mi pavor es Billy, que a sus tres años me explica que los cuervos tienen una suprema inteligencia y que son totalmente inofensivos. Para no ser menos le explico que los cuervos son omnívoros. Con ojos como platos, me pregunta que qué es eso, y le contesto que básicamente comen de todo, como los humanos.

-"¿Y comen carne?" -pregunta con curiosidad.
-"Pues claro."
-"¿Y puede comerse a un niño?"
-"Sólo a los realmente malos"
-"¡Mentira, mentira, mentira!" -exclama Janet, a punto de llorar. Le digo que es una broma, y que no, que tendría que ser un cuervo muy muy grande para poder llevarse a un niño entre las zarpas y comérselo. Y los cuervos no pueden ser tan grandes (o eso espero)-"Entonces, si no comen niños, no comen personas, y si no comen personas, ¿por qué te dan miedo?" -touché.

Podría responder que porque me dan escalofríos, porque esa pluma tan radiantemente negra parece que haya sido tratada con gomina o con algún producto aceitoso, que ese pico tan curvo no me inspira ninguna confianza, y que parecen vivir en perpetuo mal humor.
Lo cierto es que si voy dando una vuelta por el parque, como hoy, con Billy y Janet, me paro en seco cuando veo a un grupo de cuervos en el caminito de asfalto. Doy la vuelta o busco otro laberíntico camino que no me suponga encontrarme cara a cara con ellos. Tal vez también me influye recordar Los Pájaros, de Alfred Hitchcock, pero lo cierto es que a cualquier hora del día se los puede ver decansado sobre el cableado, mirándote fijamente, como estudiándote.Algún día se revelarán contra la especie humana.

Y simplemente, no me gusta.

11 pataletas:

Lagape dijo...

Ay, que no me acordaba que eras tú, jajaja... la foto es porque representa bien el ideal de mujer de Bécquer :)

Susana Ce. dijo...

jaaaaaajajaja que bueno lo de los cuervos.
La verdad es que a mi los pàjaros si no están en jaulas me dan cierto.. iba a poner repelús, pero no, me atemorizan un poco eso es.
Y tengo una amiga le aterroriza todo lo que lleve plumas y alas...
Y ver cuervos por todas partes tiene que ser incómodo por lo menos... que yuyu..

Sarah dijo...

Hombre, ya me he acostumbrado y ni los noto por la calle, la verdad. Pero me impresionaron mucho al llegar y verlso campar aqui a sus anchas, como las palomas en cadiz, en sevilla o en cualquier otra ciudad...
Ahora no me laman nada la atencion, son parte del mobiliario urbano, jajjaja

chema dijo...

jajaja, nada más empezar a leer el post había pensado en 'los pájaros' de hitchcock!!
pues no me extraña que te den o te dieran en su momento algo de miedo... alguna vez he visto una bandada enorme de palomas comiéndose un torzo de pan que hay en el suelo, y me han intimidado un poco... no quiero ni pensar lo que me intimidarían si fueran cuervos! :S

Bulma dijo...

Pues aquí al lado del mar, entre palomas y gaviotas, qué os voy a contar. Pero soporto peor a las gaviotas porque esas, además de ser más grandes, tienen más mala uva. Y no tienen miedo de los humanos, precisamente.

Chema, si dices que te intimidan un buen grupo de palomas comiendo pan (recuerdo en Zaragoza, con la mano llena de pipas, rodeada de palomas. Mi mano desapareció bajo sus picos y tengo pruebas gráficas XDDDDDD) imagina cinco gaviotas sobre un coche. Y ni se te ocurra acercarte al coche porque se ponen en pie y extienden las alas en posición de ataque. Aquí hay gente que se baja con una pequeña bocina por si no pueden arrancar.

Tampoco soy muy aficcionada a los cuervos. Como dice Sarah, ese color tan negro... pájaros de mal agüero, en definitiva.

lisebe dijo...

Ostras que mal rollo!!

Por un momento he pensado en la peli de HIchtcock "Los pájaros"

Pero ya que cuentas esto te diré que por la zona en que vivo lo que hay en las ventanas colgados cuando menos te lo piensas son murciélagos.. y te puedo aseguar que cuando ví el primero me dí un susto de muerte!!!

Y más viniendo de la capi donde tan solo hay palomas y porque las imponen.

Figurate abrir la ventana de la habitación una mañana como yo que madrugo y encontrarte un bicho colgado que efecto te haria.

Ahora como tú ya nos hemos acostumbrado pero al principìo era un suplicio abrir la ventana..!!

Besosssssss Sarah

Geno dijo...

Huy, con el mal fario que se dice que dan...

María José dijo...

A mi todo bicho que vuele me asusta!!! que se le va a hacer... bueno la verdad es que nunca se me ha presentado Superman.... no sé....

Sarah dijo...

Jajajajajajajaaaaaaaaaaaaaaaaa

Superman, dice, juassssssssssssss

BLAS dijo...

A mi también me chocó el tema de los cuervos la primera vez que fuí a Londres. En la famosa Torre aluciné cuando los ví campando a sus anchas, tal y como podemos ver a las palomas en la Plaza San Antonio... Además creo recordar que hay un dicho que hace mantener la tradición de cuidarlos casi como si se trataran de animales sagrados. Creo que era que si desapareciesen los cuervos de la torre, ésta se caería, y con ella la monarquía (o algo así). Por otro lado, mi marido los odia, de un modo bastante personal, ya que estando en Stirling (Escocia), dando una vuelta por el famoso castillo, se le cagó en la cabeza uno de estos pajarillos, y sus cagadas no son pequeñas precisamente... Además este hecho quedó recogido en la cámara que yo llevaba en ristre grabando todo lo que pasaba a mi alrededor... Mis carcajadas y el movimiento de la cámara al partirme de risa también quedaron recogidos, junto a su falta de humor, jajajaja....

Sarah dijo...

Efectivamente, esa es la leyenda de la Torre de Londres. Yo tambien estuve alli, y algunos de los cuervos tienen nombre y por las noches tienen sus jaulas preparadas y todo.
Hombre, lo de las cagaditas es un clasico... aqui aun no me ha tocado, pero tengo experiencia con la de paloma... (nunca camines por Diputacion, ya sabes)