1 mar. 2009

Lunes, 3 de Noviembre de 1997: la despedida

Mañana es el gran día. He pasado este fin de semana despidiéndome y ultimando preparativos. La casera accedió a que pudiera quedarme hasta hoy en el piso. Sebas y Antonio ya se mudaron. Sebas ha conseguido un puesto en Málaga y Antonio ha acabado su año en prácticas en la capital y regresa a su pueblecito blanco en la sierra. Noviembre, ciertamente, lleva nombre de comienzo para estas tres vidas totalmente diferentes: una nanny, un militar y un funcionario.
El fin de semana ha sido movidito. El viernes fui a despedirme de Alfonso, un antiguo compañero de instituto al que perdí la pista en mis tiempos de casada y con quien recuperé la amistad a mi regreso.
Alfonso tiene fama de rarito, siempre la tuvo. De solitario, de apartado del mundo. Pero conmigo siempre fue abierto y normal. En el fondo, quizá, somos almas afines. A mí me sacudió el mundo, y él prefiere sentarse a esperar a un ritmo más sosegado delante de un ordenador. Alfonso es el primero y el único de mis amigos que tiene un ordenador personal en casa. ¡Es enorme! Por lo visto, se conecta a algo llamado "chat" y habla con gente que no conoce. A mí me daría un poco de repelús, pero él dice que no hay daño, que hay muchos "chats" diferentes y que se habla de muchas cosas. Por supuesto, su interés está en la tecnología, y mucho más en la música (Alfonso, a pesar de su vida ermitaña, es DJ en una pequeña discoteca del barrio antiguo), y tiene unas mesas de mezclas semiprofesionales que no tienen nada que envidiar a aquellas con las que trabajé en la radio. El fue quien puso las palabras Technics y Pioneer en mi vocabulario. Secretamente adoro a Alfonso con toda mi alma, de una manera pura y existencial. Es el hermano mayor (aunque tenga mi misma edad) que nunca tuve. Alfonso me ha dado su dirección de email, algo que sólo recientemente he descubierto qué es. Según Alfonso, el mundo de Internet es todo un campo para exlorar en el futuro. No sé. A mí los ordenadores y su lenguaje informático me dan miedo. Pero él me ha enseñado como entrar en la "red", cómo abrirme una cuenta y cómo enviar emails, porque, dice, "en el extranjero en estos temas están mucho más avanzados que nosotros, y seguro que la familia con la que vas a estar tiene un ordenador bien molón".
Más tarde me reuní con otros amigos. Uno de ellos también tiene dirección de email, aunque aún no se ha comprado el ordenador. Va a un ciber café de Ingeniero la Cierva, cerquita del Savoy. Al menos, podré seguir manteniendo contacto con mis amigos de un modo más rápido que el correo postal, y con suerte, no perder a nadie por el camino.
El sabado por la noche acudí a mi último botellón en la Plaza de España. Hace tiempo que dejó de gustarme esta actividad, pero la gente con la que salgo no sabe hacer otra cosa. La mayoría no trabaja, por lo que dependen del poco dinero de bolsillo que les dan sus padres, con los que aún viven. Sé que con ellos probablemente perderé todo contacto. Llevo saliendo casi un año con esta "pandilla". Los conocí a través de amigos comunes en el grupo de Salsa y me invitaron a "unirme" a ellos. No hemos cuajado. Al principio mi secretismo sobre mi vida, las incongruencias de mi acento, no sentaron bien. Seis años viviendo en Cataluña, tres meses en Canarias y los pocos meses que llevaba aquí han contribuido a que mi acento sea completamente indescriptible. Tratar de hablar de mi pasado sin decir demasiado es tarea difícil, y los silencios han cubierto las partes que no quiero que sepan. Cuando al fin confesé mi mayor pecado, tener 25 años y un divorcio a las espaldas, aseguraron que no importaba. Pero hablaban de mí a mis espaldas y la desconfianza desde entonces ha sido mutua.
Esta es, probablemente, la última vez que vea a muchos de ellos. No me echarán de menos. Yo a ellos tampoco. Aceite y agua es lo que somos.
Ya no tengo móvil, Carlos y yo hemos ido a cambiar todos los datos y desde ahora es oficialmente suyo. No creo que con las cuarenta y poco libras irlandesas que me paga la familia por ser su Au Pair me dé para comprarme uno, de modo que habrá que tirar de teléfono público desde allí. Pero lo que más pena me ha dado, ha sido dejar atrás la moto. Jesús la guardará en su garaje, y por supuesto cuando venga la utilizaré para moverme, no voy a desprenderme de ella aún.

¿Es una belleza, a que sí? Preciosa... Uuuuups! No, me temo que es ésta:

¡Cuántas aventuras habremos vivido! Como el verano pasado, cuando quise ir en ella hasta El Puerto de Santa María y me dejó tirada en medio de la carretera pasando Puerto Real. Gracias a un amable camionero pudimos dejarla cerca de un grupo de viviendas cercanas a la carretera, y me llevó en su camión hasta la estación de tren. La verdad es que fue un milagro que llegara tan lejos, porque cuando Jesús la llevó al taller para repararla y ver qué era lo que andaba mal, descubrió que alguien había echado azúcar en el tanque de la gasolina. Sospechamos del vecino bajo cuya ventana aparco la moto, que hace meses me denunció por "aparcar en la acera" y se quejó del ruido que le despierta cuando llego y aparco. Curioso, teniendo en cuenta que delante de su ventana aparcan más de una docena de motos, aunque claro, estos lo hacen entre los coches. Yo lo hago un pelín más adelante, en la acera, sí, porque está al lado de un muro y no es lugar de paso. Me da igual, no pagué la multa. Llegó al domicilio de mis padres, que informaron al portador que yo estaba "en paradero dsconocido".

Las maletas ya están hechas. Dos maletas con mi mejor ropa de abrigo, una mochila con algunos objetos personales, la bolsa con mi cámara de fotos, trípode, objetivos y demás parafernalia fotográfica, y un bolso con una selección de fotos. Me llevo fotos de mis amigos, de Cádiz, de sitios a los que he viajado, de mi familia. Llevo también algunas postales, un par de libros. Nada más. Ha sido difícil escoger los objetos para llevar, y al final me he decidido por unos cds, los pocos que tengo: Mónica Naranjo, Jarabe de Palo, un par de Gloria Estefan, cintas de carnaval, Maddonna, Michael Jackson. Espero que la familia tenga un buen equipo de música y tolerancia para el oído.

Mi avión sale a las 8 de la mañana. Me deja en Dublin a eso de las 10 y mi próximo vuelo a Shannon sale a la una y media. Me quedan unas horas de espera en el aeropuerto de Dublín pero tengo una misión: mi amiga Trini Chan me ha dado un plato de cerámica para la familia de su novio Dave. Su hermano Mihael (se pronunca Míjol y es la primera persona con nombre irlandés que voy a conocer) trabaja en el aeropuerto, por lo que le daré el paquete a mi llegada. Jesús me lleva al aeropuerto a Sevilla y en Shannon me recogerá Kathy, de modo que sólo me queda esperar.

Irlanda... alla voy!

10 pataletas:

chema dijo...

esto se pone cada vez interesante, jejeje. estoy deseando leer sobre tu llegada a irlanda.
por cierto, qué chula tu moto!!

Bulma dijo...

Sarah, lo que me he reído con tus comentarios sobre internet, los chats y los emails. Me río porque me reconozco en ellos y en la misma fecha. Y mira tú por donde, ambas hemos acabado de forma parecida... si es que no se puede escupir para arriba ^^U

Me uno a Chema, estoy deseando saber cada vez más!

CGR dijo...

Esto se pone cada vez más interesante. Ya tengo ganas de saber como fue el encuentro, jejejeje:h:

Fauve, la petite sauvage dijo...

Harta de intentar ser seguidora tuya con bloguer en vez de con google, desde no sé dónde te digo que me he leído de un tirón lo que van de memorias y que... ¡estoy deseando que sea "mañana"!
Parece mentira la cantidad de cosas que pasan en unos pocos años y cómo nos cambia la vida; he pensado también en la mía desde esos años y... ¡vaya tela!
Así que acento rarito, ¿eeeeh? jijijijiji...

BLAS dijo...

Me ha encantado leer tus anécdotas con los ordenadores, jajaja, cómo me ha recordado a mí... Seguro que nos habremos visto en alguna ocasión por la Plaza de España, a lo mejor nos hemos cruzado tirando algo a la papelera, jeje. Me ha dado penilla que eliminaras el blog de Irlanda porque yo lo leía y me gustaba, pero si dices que continuarás con él en el habitual, me vale... Como dice Chema, tengo ganas de seguir leyendo sobre tu llegada a Irlanda... Se pone interesante...

Susana Ce. dijo...

Ya llegooooooooooooo
oye, pues me gusta muchooooooooo
a ver si Sarah llega pronto y nos da su primera impresión de su nueva vida! que me estoy enganchando!!!

Feliciades, de verdad que me gusta mucho.

anele dijo...

Madre mía, esas cosas extrañas del chat y el e-mail... quién te ha visto y quién te ve!! ahora eres la reina de los foros y los blogs; se ve que has sido buena alumna,je, je.
A ver qué pasa en el siguiente capítulo... que me tienes en ascuas.

Anónimo dijo...

Me encanta, estoy ya enganchadísima..no me lo puedo perder...que chulo. Sigue y sigue ¿eh? que dure y que nos tenga en ascuas todos los dias como hasta ahora.

Gracias por compartir

Marta Minguellaq

KIRA dijo...

Madre como se ve esto de la informatica, cuando retrocedes diez años... era todo desconocido, un mundo misterioso, y miranos ahora!
Me encantan leer tus historias, no sabia que habias vivido en Cataluña y durante 6 años... este nuevo proyecto servira para conocerte un poco mas....
BSTS

Aurin dijo...

Yo también estoy impaciente por saber como esto continúa, me estoy enganchando yo también...
Y gracias por compartirlo