3 mar. 2009

Jueves, 6 de Noviembre de 1997: el político, el fantasma y el policía


Esta mañana he ido a abrir una cuenta en el banco donde guardar mis pingües ahorrillos. Aquí no basta simplemente con entrar en un banco y solicitar una cuenta o dejar un depósito. Aquí, al parecer, es mucho más complicado que eso. Por eso Kathy ha ido conmigo a la filial del TSB, que es su banco, y donde la conocen y les ha dicho que soy su Au Pair y que necesito una cuenta porque vengo con una cantidad considerable de dinero y no es plan de dejarlo bajo el colchón. Porque aquí, para abrir una cuenta corriente necesitas tener una nómina, lo que significa tener un trabajo, y prueba de domicilio. Y como yo me clasifico como estudiante, y no tengo ningún recibo o nada a mi nombre en este país, si hubiera venido a buscarme las habichuelas, esto habría sido un círculo sin fín, porque porque el primer día de trabajo, lo primero que te piden, naturalmente, es una cuenta bancaria donde ingresar tu nómina. Pero yo he tenido suerte. Con la ayuda de Kathy me he abierto mi cuenta en un plís-plás y además es una cuenta estudiante, con lo cual no pago ningún tipo de comisión.
Acabada la burocracia, hemos ido a hacer la compra. Kathy suele hacer la compra semanalmente, todos los jueves, que es el día de cobro. Hemos ido a un centro comercial en las afueras, a una cadena de supermercados llamada Dunnes Stores. Me ha preguntado qué tipo de comida me gusta, y que si deseo algo en especial, por favor lo diga. Me ha sorprendido ver melones en pleno Noviembre, cuando en Cádiz sólo los tenemos en verano. Huelen deliciosamente dulces y ha comprado un par de ellos, del tipo Galia que son los que más me gustan. Y provienen de España, ahora ya sé a dónde van a parar los melones que no podemos disfrutar allí en invierno, mi fruta favorita junto con las Chirimoyas (como dira Gaby, ¡lleva premio!). Y ha comprado una veintena de yogures Müller en una variedad de sabores. Estos no los conocía en España, son unas tarrinas cuadradas, con un cuartito separado que se añade al yogour y que consiste, dependiendo del sabor, de diferentes mermeladas o cereales. Así, hay müller de plátano con cereal flake de chocolate, de nata con mermelada de fresa, de ruibarbo, de manzana con cereales de trigo... También los hay de arroz con diferentes sabores... mmm...
En la sección de perfumería me he quedado de piedra. Primero, porque me ha comprado champú, acondicionador, gel, y me ha preguntado si necesitaba alguna crema o alguna otra cosa. Y segundo, porque me ha preguntado si usaba támpax o compresas. Le he dicho que ya lo compraré yo cuando los necesite, y que sí, uso támpax. Me ha enseñado los lil-lets, que son tampones sin aplicador, me ha dicho que son los que ella usa y a mí me han parecido una cochinada. Le he preguntado que cómo puede ponérselos sin el aplicador (con lo incómodo que es cuando te colocas uno mal) y me ha dicho pues que empujando con el dedo, claro. Puaj. Eso me parece aún más asqueroso que una compresa. Me quedo con mis támpax de toda la vida.
Le he dicho que no tenía que comprarme productos de higiene, no sé, me parece que esto es una opción personal y no me gustaría forzarla a que me compre esta u otra marca. No soy caprichosa en ese aspecto, pero tampoco quiero comprar marcas desconocidas que me puedan producir una alergia o un sarpullido. Sin embargo, me ha dicho que cree que está en sus obligaciones como "madre" de este nuevo miembro de la familia que soy yo, así que hemos accedido a que esta vez, por ser la primera, lo compra ella todo, y luego ya voy reponiendo yo, pero que si me veo en apuros monetarios, no dude en decírselo.
Ha comprado como 10 hogazas de pan de molde en rebanadas y otras tantas garrafas de leche, de 2 litros cada una. Al llegar a casa y distribuir la comida entre nevera, despensa y congelador, ha metido el pan y la leche en el congelador. De este modo, siempre hay pan en la casa. Y leche. La mantequilla aquí desaparece por arte de magia (le añaden mantequilla a absolutamente todo), y esa está cómodamente asentada en al nevera, en tarrinas de plástico de 1 kilo que sólo dura dos días: mantequilla en las tostadas del desayuno, en los crackers, en las galletas marías (aquí se llaman digestivas), en las patatas cocidas o en puré de la cena, en rebanadas de pan con el té...

Esta noche salimos Kathy y yo. Me va a llevar de parranda a un par de garitos que dice que están muy bien, para que cuando haga amigas, sepa a dónde ir. De hecho, hoy me ha dado el teléfono de Lucy, la Au Pair francesa de su mejor amiga Geraldine (a la que llama Gerry). Así que mañana la llamaré y a ver si podemos quedar para salir un día de estos.
Esta tarde, tras la cena, mientras toda la familia estaba en la sala, he oído la puerta de la calle abrirse. Ha entrado un señor de gabardina negra, pelo blanco y escaso y bigotillo, de un aspecto muy aristocrático. Kathy lo ha llamado y me lo ha presentado. Es un amigo de la familia, recién separado de su mujer y al que le han alquilado una habitación hasta que encuentre algo mejor.
Es el fantasma de la buhardilla y se llama John. No he podido evitarlo, le he contado a Kathy y a Henry que había oído pasos y que creía que tenían dificultades matrimoniales y dormían separados. Ambos se han reído bastante rato, y me han asegurado que no tienen ninguna crisis. John sólo viene a la casa a dormir por la noche, trabaja desde temprano por la mañana y come fuera, por lo que normalmente, ni se le ve ni se le oye. Ni siquiera los fines de semana los pasa allí. No he preguntado, pero me supongo que los pasará con sus hijos, si los tiene, o algún familiar, porque es un hombre de unos cincuenta años.

Al poco ha sonado la puerta y ha llegado un hombre bajito, vestido con un traje negro de chaqueta y abrigo de paño oscuro también. Tiene un bigote y un peinado que recuerda a los actores porno de los setenta y ochenta. Me lo han presentado como Willie O'Dea, y me han dicho que es un T.D. y algo más que no recuerdo. He creído que era un doctor y Henry y el Sr. O'Dea se han reído. Tengo tal lío con las siglas de todo (M.P., G.P., TSB, AIB, ESB...) que no puedo asimilar tanto en unos pocos días. He debido poner cara de pócker porque Kathy ha pasado a explicarme algo sobre el Senado (Dáil, acá) y que ha sido compañero de estudios de Henry. Se me ha iluminado la bombilla y he exclamado:
-¡Aaahhh! ¡Un político!
El hombre ha asentido casi a regañadientes y se ha reído. Luego me han aclarado que es el Ministro de Estado del Departamento de Educación(*). Y yo, que en otros tiempos estaba acostumbrada a tratar con políticos a diario (aunque de menor escala), no me he mostrado nada impresionada. Creo que los impresionados han sido ellos. He resumido la carrera de todo un ministro, por poca cartera que sea en este país ser ministro de estado, en una sola palabra.
Los he dejado mientras me preparaba para salir. Hace un frío de miedo, mucho me temo que se me congele el rimmel en cuanto salga al umbral. Menos mal que la ducha eléctrica funcina de maravilla, porque siempre me ha gustado el agua casi hirviendo.

Hemos salido temprano porque mañana Kathy ya se incorpora al trabajo y volveremos antes de las doce. Primero hemos ido a Costello's, un pub a poca distancia de casa -aunque en el centro, las distancias son algo relativo, según he podido ver-. Es un pub enorme en su interior, y me han dicho que posee una discoteca arriba. El interior es de madera oscura, con la barra en una isla en el centro y reservados en uno de los laterales. El suelo es de moqueta. Lo cual no sé como va con las colillas, porque la gente fuma y tira la ceniza, las colillas...
Esta noche me he echado un cigarrito. La verdad es que nunca he fumado en mi vida. Mi ex me dijo una vez que era tan inútil que no sabía ni fumar. Sin embargo en los últimos días antes de abandonar España, debido a los nervios y el estrés de la mudanza, Jesús me ofreció un cigarro para que dejara de mover las manos como una maría histérica, y de hecho, la noche antes de venirme casi me fumé medio paquete. Aquí aún no he comprado ni uno, nunca he fumado y no quiero engancharme al vicio. Pero cuando Kathy me ha ofrecido un cigarrillo en el bar, me ha apetecido, aunque le he dicho que no suelo fumar. No que me lo prohíban en la casa, ellos mismos son fumadores.
Estando allí en Costello's ha llegado un amigo de Kathy y se ha sentado con nosotras. Es un hombre de unos cincuenta y tantos años, y su historia me ha fascinado. He estado sentada junto a un héroe parte de la noche y es sólo ahora de vuelta a casa, escribiendo este diario entre la calidez del nórdico en la cama, que me doy cuenta de que he conocido a un trocito de historia irlandesa con piernas. Su nombre es Ben O'Sullivan y es un Garda, o lo que es lo mismo, policía. El año pasado, en Junio de 1996, Ben fue herido gravemente durante un supuesto intento de robo a una oficina de correos en un pueblecito cercano por parte de unos miembros del Provisional IRA. Su compañero, Jerry McCabe falleció a consecuencia de los balazos.

El detective Jerry McCabe

Ambos escoltaban una furgoneta de An Post (Correos) cerca de las siete de la mañana cuando Ben O'Sullivan vio a un Pajero que se les acercaba a velocidad por detrás. El coche colisionó con ellos y dos hombres con balaclavas salieron y les dispararon catorce veces con un AK-47. Tres balazos alcanzaron a McCabe, matándole en el acto. A Ben, que conducía, le dejaron gravemente herido. De hecho, una de las heridas que me mostró, era en las manos. En ambas. Las balas le atravesaron las palmas y ahora tiene una cicatriz que le recordará ese día mientras viva. Mientras me enseñaba y me explicaba lo ocurrido hace ya más de un año, debió pensar que me habían mpresionado sus heridas, porque me preguntó si me había sentado mal que me enseñara las marcas de las manos. Le dije que no, para nada, que parecía un Cristo en un retablo, o una estigmata, y las pocas personas que habían en el bar se descojonaron de la risa. Ben se ríe, a pesar de que aún está de baja [por depresión, imagino], y se lo toma todo con mucho humor, haciendo un grato esfuerzo por contarme todo de modo que lo pueda entender claramente.

Me cuenta que al poco de los disparos, llegó un Mitsubishi Lancer en los que se escaparon los asesinos. No robaron ningún dinero, por lo que Ben cree que intentaban hacer pasar el asunto por un robo pero que en realidad estaban allí sólo para matarlos. Y aunque tanto Jerry como Ben(**) estaban armados con revólveres Smith & Wesson del calibre 38, y con una Uzi, no tuvieron tiempo de reaccionar y usarlas antes de que les acribillaran a balazos.

Después nos fuimos a Nestor's, un pub en O'Connell Street que tiene restaurante en el primer piso, bar en el bajo y otro bar en el sótano, donde hemos estado, y donde tocaba una banda. Eran cuatro hombres en la cuarentena, con buenas voces y buen ritmo. Han cantado algunos temas folclóricos, pero mayoritariamente pop. Al final de la noche han tocado el himno nacional. Yo ni me he fijado, pero todo el mundo se ha puesto en pie, Kathy me ha compelido a hacer lo mismo y todos han cantado con patriotismo y la mano en el pecho. Luego le he preguntado sobre el tema, porque no sabía si acojonarme o tomármelo a risa, y me ha dicho que es costumbre que, cuando las bandas tocan el último tema y se cierra la noche, este sea el himno nacional, y todo el mundo ha de ponerse en pie. Me pregunta si en España no es lo mismo y le digo que desde luego que no, que además está muy visto que la gente se levante durante el himno nacional a no ser en actos deportivos, y mucho menos ponerse la mano en el pecho. Me ha chocado sobremanera esta costumbre entre trasnochada y curiosa.

Estoy reventada y mañana me toca estar casi todo el día a solas con los niños. En la agenda está llamar a Lucy, la Au Pair francesa. Me pregunto qué me deparará el nuevo día...


(*) A día de hoy, Willie O'Dea es Ministro de Defensa.

(**) En 2000, Ben recibió la Scott Medal de oro, el máximo honor al valor que se da sólo a aquellos policías que arriesgan su vida en cumplimiento de su deber. Jerry también la recibió postumamente, pero se da la circunstancia de que Ben es la segunda que consigue, algo sin precedentes en la historia de la Garda.

12 pataletas:

chema dijo...

jeje, veo que te impresionó más el policía que el ministro. ;) pero lo comprendo, el policía se jugó la vida (y se la habrá jugado más veces) y se quedó con una cicatriz en la mano...
lo de ponerse de pie a cantar el himno con la mano en el pecho es un poco teatral, sí...

Luz de Gas dijo...

Si te has codeado con la jet set y vaya tela las preguntitas en el super, que corte

COILET dijo...

Nena ya tienes tu primer premio, jajajaja........ Es que esto promete!!!

Lar dijo...

Me encanta......

CGR dijo...

Tremendo el poli, de pelicula, igual que lo del himmo cantado en pie con la mano en el pecho, jejejejej

Bulma dijo...

Pues la verdad, creo que en principio son muy majos contigo, sobre todo ella (me ha llegado al alma lo de ser mami del nuevo miembro de la familia). Ahora, en motivos higiénicos, no voy a entrar *ejem*

Joer, nena, te codeas con la jet XDDDDDD A mí también me llamaría muchísimo más la atención el policía (primero porque considero que tiene mucho más que contar y segundo porque hace cosas mucho más interesantes).

¿Suelo de moqueta en un pub? O.o ¿Estamos locos? Ceniza, colillas, líquidos que se derraman... Además de pub, ¿son hoteles para bichos o algo?

Yo no puedo con lo de la mano en el pecho, me da la risa. Me parece muy bien que lo hagan pero yo no me veo en las mismas XDDDDDDD

Tengo ganas de saber qué tal tu primer día "sóla ante el peligro".

¡Ah! Y me alegro de que no fuera ni un fantasma... ni el marido, porque te habría tocado aguantar tela marinera.

coonchi dijo...

me encantaa..y no podia pasar de largo sin leerte hoy que luego se acumulan y no doy a bastos jajaj
pues a esperaar el de mañana
gracias por entretenerme este ratito
besos conchi

lisebe dijo...

jajaj. colega!! vaya que calladito lo tenías, con ministros incluidosss

Me encanta !!!!!!!!!!!

te sigo que lo sepasssss.

Yo en los dos blocs continuo siendo Lisebe, no me he dado cuenta de la versatilidad de canviar de nombre..(que tonta que soy)

Besitos cielo.

Sarah dijo...

Lisebe, lo de cambar nombres tiene sus nconvenientes, porque es una cuenta diferente y tengo que ir entrando y saliendo de un blog a otro, jajajja. Lo hice asi por dar un poco de identidad propia a Sarah (que a fin de cuentas soy yo), pero en fin...

lisebe dijo...

Ahora que me doy cuenta, vaya potipoti que hago con los idiomas, jajaj. canviar es en català en vez de cambiar pero me pasa también con el francés el italiano y portugues, con el ingles no me pasa pero es un rollo eso de tener que escribir en diferentes idiomas... te equivocas en todos aunque no quieras, lo siento..

Gracias por pasarte por el otro Lisebe ya vés que se parece en nada al primero tan solo en la personaaaa.

Besitos de nuevo cielo.

BLAS dijo...

Hola Candela, perdona, Sarah... Tu nuevo nick es muy british, pero acabo de dejarte un comentario para Candela (tan spanish), y ya me estoy enrrollando y no me acuerdo de lo que te quería comentar, coñ...!

BLAS dijo...

Ah sí, que asquito me ha dado el señor del bigote, más aun cuando lo has comparado con un actor porno de los setenta u ochenta, vamos, que lo has clavado. Lo del policía me ha llegado, me hubiera gustado conocerle, la verdad, y escuchar su historia en persona. El terrorismo es tremendo en cualquier lugar del mundo, Irlanda ha tenido lo suyo con el tema IRA... Madre mía. Respecto a lo del respeto al himno nacional, hay muchos países que se sienten muy orgullosos de él, son muy patriotas, imagino que Irlanda, con la historia que tiene a sus espaldas, aun más.