2 mar. 2009

Miércoles, 5 de Noviembre de 1997: Mi calle

Cuando Janet y Billy han entrado a despertarme esta mañana, me he sentado en la cama sin saber dónde estaba por unos segundos, totalmente desorientada. A pesar de que no me fui a la cama tarde -calculo que entre una cosa y otra, sobre las diez y media u once de la noche, estoy absolutamente cansada. No me habría importado dormir un par de horas más, estoy reventada.
Después de asearme y escoger lo más abrigado que he podido encontrar, he bajado a desayunar. Ya les he explicado que no me gusta el té ni el café, que por lo general no suelo desayunar, y mucho menos líquido, pero he tomado un par de tostadas con mantequilla y mermelada de naranja y un vaso de zumo. La verdad es que algo de gusa sí tenía. Ellos han tomado un desayuno consistente, incluso los niños. Cereales, tostadas, té, zumo. Se han preocupado de que coma más, según ella, no aguantaré hasta la hora de comer con tan poco pienso en el estómago, pero la verdad, no suelo desayunar tan temprano, siempre he sido más de un tentempié a media mañana.
De ahí hemos ido andando hasta la guardería que atiende Billy. A Janet la lleva su padre en el coche. Al salir, una brisa helada me ha dado una bofetada en el rostro. Gracias a Dios llevo guantes, bufanda y un gorro de lana. En las verandas de hierro que rodean los patios o subsuelos de estos edificios georgianos, cuelgan telas de araña completamente congeladas. Soy persona de ciudad, y ciertamente las arañas me dan mucho asco, pero me ha fascinado ver esta red de cristal blanco entre barrote y barrote.
La guardería no está lejos. A dos calles en realidad, que acortamos a través de callejones. El montessori está también en un edificio antiguo de O'Connell Avenue. Hemos entrado, me ha mostrado la clase a donde va Billy, aunque normalmente ella lo llevará por la mañana, y yo sólo tengo que recogerlo a las 11.30. Las cuidadoras son bastante simpáticas, y he visto algún bebé de pocos meses también por aquí. Hemos recorrido toda la guardería y me han explicado que es en el patio fuera , a la entrada, donde juegan los niños en el recreo, lo cual me parece una pasada dado el mal tiempo constante que auguro aquí. Se lo comenté a Kathy y se rió. Dice que si por la lluvia o el frío los niños no pudieran jugar en el exterior, entonces nunca saldrían a la calle. Supongo que tiene razón, pero este frío se me está metiendo en los huesos y es difícil de soportar.
De ahí hemos ido a una casita cercana. Kathy iba a cortarle el pelo a una señora mayor a domicilio y hemos estado allí un par de horas. He de acostumbrarme a los acentos de la gente mayor, parece que me es mas difícil seguirles. A Kathy la entiendo perfectamente, habla con claridad y lentitud, y ella me ha ido "traduciendo" más o menos a un inglés más compresible lo que hablan otras personas. Le he pedido por favor que me dé una lista por escrito de mis tareas diarias, para evitar malos entendidos. Así si hay algo que no me quede muy claro, puedo mirarlo en el diccionario.
Hemos regresado a casa tras recoger a Billy en la guardería. Luego iremos a dar un paseo por el centro y comprar algunas cosas que necesito, como un adaptador para el enchufe de mi despertador o el secador. Mientras ella preparaba la comida, yo seguía desempacando mi ropa. Y pensando. Sonriendo para mis adentros con lo poquito que he visto hoy.
Si Alfonso estuviera aquí, se reiría. ¿Qué fue lo que me dijo antes de despedirnos? ¿Que en el extranjero están mas avanzados tecnológicamente que nosotros? Si viera esta casa le daba un patatús. No sólo no tienen ordenador -lo cual hasta cierto punto es normal, no están muy en boga aún-, pero es que no tienen ni siquiera un equipo de música. Lo más parecido es una radio grasienta en la cocina cuya pletina está rota. A Kathy le gusta oír la radio local mientras cocina. Así que he pensado que me compraré una radio de estas que vienen con Cd y cassette incorporado, si es que quiero oír un poco de música de vez en cuando.
Tampoco tienen microondas, lo cual me parece más grave, en casa tenemos uno desde el 81, y que en pleno 1997 no tengan uno, me parece bastante extraño. Lo que sí me gusta es la tetera eléctrica, una kettle, se llama, que hierve el agua en segundos. Eso sí, por las cantidades de té que consumen, ya veo que la deben tener al 100% de su rendimiento.
A eso de las doce, Kathy ha subido a buscarme a la habitación para ir a picar algo. He bajado a la cocina y había sacado galletitas saladas, queso y paté y unos cuadraditos como de colín o pico, llamados crackers. No he querido comer mucho, a pesar de que ella me animaba a que comiera más, he tomado unos cinco o seis crackers con paté y un poco de queso, pero veía la comida cociéndose al fuego y si comía más, temía luego no tener hambre para el almuerzo y quedar mal. A ver si se iba a pensar que no me gusta su comida. Poco imaginaba que ¡ése era el almuerzo! Me he quedado hambrienta y sin comer nada hasta las cinco y pico que ha servido la cena: puré de patatas con puré de zanahorias, guisantes, salsa de gravy, salchichas y hamburguesas. Me llama la atención que en lugar de cocer todas las verduras en una misma olla, lo hacen en recipientes separados. ¡Menudo fregote! Y soy yo la que friega. Me ha dicho que no me va a pedir que haga mucho en la casa, pero que ella odia fregar y que esa es una de mis tareas si no me importa. Eso sí, le he pedido que me compre un estropajo, porque todo lo que tiene para fregar es un trapito azul y blanco. Le he preguntado sin pudor cómo puede quitar la grasa con eso, o trozos de comida pegados, y me ha dicho que si algo está muy pegado, se deja en agua caliente con jabón un rato y tiene un cepillo para frotar. ¡Ni hablar!¡Aquí estropajo, ya!¡El frotar se va a acabar!
¡Mañana ya no me pilla de tonta y sé que a medio día hay que comer para aguantar hasta la cena! ¡Dios qué hambre más gorda he pasao por mi propia ignorancia!
En fin, tras el chasco del almuerzo hemos ido a recoger a la niña a la salida del colegio. Esta más o menos calle abajo, hay que cruzar el puente sobre el río y el colegio queda justo a la derecha, pero hemos ido en coche porque luego iba a enseñarme la ciudad y así era más rápido. Anochece pronto, sobre las cuatro ya está oscuro y a las cinco es noche cerrada.
De momento la ciudad me parece bastante anclada en el pasado. Ningún edificio supera las tres plantas y casi todas son de ladrillo rojo y victorianas o georgianas. Me ha llevado por tres o cuatro calles que se entrecruzan entre sí (todas me parecen iguales) y componen la arteria principal de Limerick: Henry Street, William Street, O'Connell Street y Thomas Street. Me ha enseñado dónde está al comisaría de policía, la oficina de correos, la academia de inglés (arriba de mi calle) y el parque a donde pretende que lleve a jugar los niños (con la rasca que hace).
Me ha llevado a la peluquería donde trabaja, que es de su madre. Su madre es idéntica a ella, pelo corto rubio brillante, pero con unos kilitos de más y algunas arrugas. Es una mujer dicharachera y juvenil, y los niños la llaman "nana Anne" (aunque luego el pequeño Billy, que para tener 3 años charla como un adulto, me ha dicho que a ella no le gusta nada que la llamen "nana" (abuela). La peluquería sólo queda a dos calles paralelas de la nuestra, y cruzando la carretera hay un Interflora. La dueña es amiga de Kathy y me ha llevado para presentármela. Es la madre del marido de Dolores de The Cranberries (Don Burton), y tenía allí una fotografía enorme de la pareja el día de su boda. La sra. Burton madre me ha regalado un pequeño ramillete de claveles rojos para mi habitación "para que me recuerden a mi tierra".
Ya en nuestra calle, Kathy me ha señalado dónde está la lavandería. aunque ella pone unas cuantas lavadoras entre el domingo y el lunes, lleva todo a secar a la lavandería, y yo seré la encargada de recoger las bolsas el martes.



Nuestra calle tiene prácticamente de todo. En nuestra acera, desde O'Connell hasta nosotros, hay una pequeña tienda de antiguedades regentada por un señor mayor. En el exterior suele poner un stand con algunos viejos libros, noveluchas del oeste y románticas de Barbara Cartland, mayoritariamente. A su lado, un zapatero. También hace copias de llave. A continuación, un barbero, una tienda de manualidades y pinturas para estudiantes de arte, una cafetería pequeñita, y luego, los edificios georgianos que alojan apartamentos y oficinas. Dos puertas contiguas a la nuestra se encuentra una clínica de planificación familiar.
Al otro lado de la calle hay un enorme banco (el AIB) de piedra gris, la lavandería, una guardería, una iglesia metodista, una tienda de artículos de broma y disfraz que se llama "The Magic Shop", una tienda de trajes de novia y de damas de segunda mano, casas y un B&B. Y en la esquina opuesta, lo que será mi punto de contacto con el resto del mundo:



¡Un buzón de correos! Redondito, tubular y tan verde como el resto del país. Es igual que los buzones ingleses sólo que en verde y sin el escudo de su majestad la reina, tan odiada por estos páramos. Esta mañana pregunté a Kathy por el cibercafé más cercano. Hay uno en Roches Street, a unas cuatro calles de distancia. Pertenece a un bar/discoteca llamado The Pery's y es carísimo, a 7 libras la hora. Con mis 45 libras semanales, no puedo permitirme ese despilfarro de momento, tendré que planear y ver cómo son mis gastos aquí primero. Así que tendré que tirar de cartero y correo ordinario. Por cierto, el edificio blanco inmediatamente detras del cachirulo verde me ha dicho Kathy que es una clínica psiquiátrica. Creo. Porque sólo me ha dicho que es una clínica y luego se ha llevado el dedo a la frente y ha hecho un gesto así rotatorio. Espero no tener que hacer uso de sus servicios...

Algo que me ha llamado enormemente la atención esta noche ha sido el uso del pijama por los niños a la hora de irse a la cama. Kathy me ha enseñado dónde guarda los pijamas, la ropa interior y demás, aunque es ella la que los viste por la mañana y yo sólo tendré que hacerlo el sábado. Pero es que por la noche, se quitan la ropa interior y se colocan el pantalón del pijama sin nada. Y sin anestesia. Le he dicho que esto me parece poco higiénico, pero ella dice que lo poco higiénico es dormir con la misma ropa interior que se ha llevado todo el día. Por más que le he intentado razonar, no comprende que ¡no es menos higiénico dormir con una braga diferente cada noche que con el mismo pantalón de pijama durante una semana! Y por lo que me ha dicho, ellos también duermen así... Tratar de razonar en este tema es una batalla perdida de antemano, por lo que me reservaré lo que pienso del asunto.

El otro punto álgido de la noche tuvo lugar poco después de cenar. Subí a coger unas fotografías para enseñarle a Kathy y a los niños. Aún no las había sacado del bolso donde las tenía y al hacerlo, un sobre alargado ha caído al suelo. Me he pensado que por error se me ha debido colar entre las fotos una antigua tarjeta de navidad o de cumpleaños, pero al recogerla me he dado cuenta de que estaba cerrada. Con curiosidad la he abierto y era una tarjeta firmada por todos mis amigos: Jesús, Mari Carmen, Gabi, Javi, Chema, Ricky, gonzalo... bueno, todos.

Me he tenido que sentar en la cama porque las lágrimas no me dejaban ver y me he puesto a temblar y no de frío precisamente. Jesús debió meterla en el bolso mientras guardábamos las maletas en la trasera de la furgoneta... Ha sido un detalle precioso pero de pronto ha abierto esta cascada de lágrimas que no puedo detener. Con el corazón encogido, un puñedo de fotos en una mano y la tarjeta en la otra, he bajado a la sala y le he explicado a Kathy. He debido parecer una loca o una aparición, porque hasta que no le he contado entre hipos lo sucedido, parecía realmente preocupada. He corrido al teléfono a llamarlos al taller, necesitaba oir sus voces, sentirlos cerca.

Sólo llevo aquí dos noches y ya me han hecho llorar...

Después, en la cama, he vuelto a oir pasos en el piso superior...

15 pataletas:

KIRA dijo...

Por Dios!!! hasta yo estoy llorando...
Estar en un pais lejano, costumbres diferentes, el idiomoa, sola y empezando de nuevo...
Esa postal debes guardarla como "oro en paño"
Pero los amigos estan para eso, para que cuando menos te lo esperas, hacen algo por ti, tan bonito como ese detalle.
"Amigos son los que en las buenas,
vienen cuando los llamas
y en las malas,
vienen solos..."
Y los tuyos estaban ahi junto a ti, en las buenas y cuando los necesitastes...
ERES UNA PERSONA MUY AFORTUNADA...!!!

Bulma dijo...

Ayyyyyyyyyyyyyyyy, lo que me he reído con lo de la comida. A mí me pasa exactamente eso, en casa no paso de seis galletas y un café bebido (y con esfuerzo). Y tú pensando que era un tentempie por la hora. Debiste de buscar migas por las esquinas XDDDDDDDDDDDDDDDD
La pobre mujer se debió de pensar que estabas a dieta o algo.

En cuanto a lo higiénico... bueno, al menos pone lavadoras (la mayoría de los ingleses no tiene lavadoras en casa). Pero vamos, lo de no tener con qué fregar, me ha llegado al alma. Y de que puedan permitirse una nany pero no tengan ningún aparato de música me sorprende. aunque sólo sea para tener entretenidos a los niños.

Lo de los pijamas me sorprendió menos... ¡hasta que ví que se lo cambian una vez a la semana! Joer, qué cochinada.

Y lo de siete libras la hora, en fin, recordando que por aquellas fechas costaba igual una hora quinientas pelas... diremos que por allí pasaba lo mismo.

A pesar de sus costumbres diferentes, parecen majos, al igual que sus vecinos.

Bulma dijo...

Vale, se me cortó antes de acabar ^^U

Me ha encantado el detalle de tus amigos, realmente, en estas cosas, es donde se ve el cariño y la verdadera amistad. Normal que bajaras corriendo a hablar con ellos, a mí lo que me sorprende es que no volvieras corriendo.

¡Sigue así, queremos más!

chema dijo...

qué sorpresa tan agradable la tarjeta, y tú sin enterarte de que la tenías en el bolso! estando tan lejos de los tuyos en un sitio que todavía era extraño para ti, es normal que te emocionara...
a mí tambiñen me ha hecho gracia lo de que los crackers era todo su almuerzo! desde luego, el tema de la comida no es el punto fuerte de los británicos y los irlandeses...
y lo de no cambiarse el pijama en una semana... ufff...

anele dijo...

Bueno, hablando de higiene me pregunto si allí también tienen moqueta por todos lados, como en Inglaterra (Dios!!! la moqueta en el cuarto de baño me daba un asco tremendo!!!).
Qué sorpresa tan bonita lo de la tarjeta de tus amigos.

Bulma dijo...

¿Moqueta en un cuarto de baño? >>>>_<<<<<

Y si estamos hablando que lo de limpiar no es lo suyo, menudo criadero de fauna serían sus pisos

Bulma dijo...
Este comentario ha sido eliminado por el autor.
Sarah dijo...

Ellos no tenian moqueta en el baño sino baldosas, pero si, he visto moquetas en baños en otras casas por aqui... que asquito, a mi no me gustan ni las alfombras en los baños...
El resto de la casa si tenia moqueta, excepto mi habitacion como puede verse (la de la chimenea) que era de madera tosca.

COILET dijo...

Y las sábanas de las camas cuándo las cambian??? 1 vez al mes???? XDDDDDDD

CGR dijo...

POr lo que leo estamos todos encantados con el detalle de tus amigos ¡que guapo! No me extraña que lloraras como boba. Pero lo que realmente me intriga son esos pasos en el piso superior.....

Sarah dijo...

Bueno, Geno, ya queda poco para desvelar el misterio. Dentro de un par de horas...

Bulma dijo...

Jooooo, lo vas a colgar justo cuando yo me voy a comer (esto de que nos coincidan las horas de comer no vale :P)

Sarah dijo...

Pues no, me parece que va a tener que ser mas tarde.

coonchi dijo...

niñaa q me he enganchao como a una novelaaa ,mira q eres buena escribiendo..te has planteado escribir un libro?..
estoy impaciente por leer el capítulo de mañana
besos gordos desde Málaga
conchi

BLAS dijo...

Me ha hecho gracia lo de la clínica psiquiátrica y luego tu impulso llorón sin que la mujer supiera exactamente lo que te pasaba, con la tarjeta en la mano... Seguro que pensó: Vaya, ya vamos a tener que utilizar el edificio blanco de la esquina, y acaba de llegar...