31 mar. 2009

Jueves 18 de Dicimbre 1997: El Cumpleaños de Janet


Hoy ha sido el cumpleaños de Janet. Ha cumplido 7 años y lo ha celebrado en casa, con algunos de sus amiguitos, entre los que estaban las dos niñas de Gerry, las que cuida Lucy. Asi ue Lucy ha estado aqui haciendome compañia. Kathy se ha pasado la tarde en la cocina -donde ha tenido lugar la celebracion, friendo patatas fritas, salchicas y haciendo un pastel que ha escogido la propia Janet de entre los que se muestran en libro que a tal efecto tiene Kathy. Me dijo que el año pasado hizo uno en forma de cienpies. Tambien ha hecho "rice crispy cakes", que no es mas que una amalgama de chocolate fundido al que se le añaden rice crispies, lso cereales de toda la vida, y cuando se solidifica, quedan de lo mas crujiente.


La tarta, como digo, echa caseramente por Kathy, tiene forma de muñeco de nieve y estaba delicioso, su esqueleto hecho de bizcocho y el sombrero de puro chocolate.

Y nada mas. Lucy mañana no puede sarli, tiene babysitting porque Gerry y su marido salen, pero yo he quedado con Rebeca y las otras chicas en Quin's, y de todas maneras, Lucy vendra el sabado por la noche. Anoche salimos, a Baker Place. Ni señales de Dave, por supuesto, pero eso es agua pasada. Ana conocio a un chico unos años mas joven que ella, un estudiante y antes de acabar la noche los vimos dandose el morreo padre en un rincon. No hace falta decir que esa noche no durmio en casa, y aunque esta contando ya los dias para irse a pasar las Navidades a España, que se va el proximo lunes, hoy nos ha llegado noticias de que se ha "encoñado" con el chico este y que por lo visto el muchacho era todo un fiera en la cama. Y como Ana tiene los fines de semana al completo libros -su familia trabaja de lunes a viernes-, pues lo va a pasar con el... en la cama, si puede.

Y yo sigo pensando en los novios de otras...

30 mar. 2009

Domingo 14 de Diciembre de 1997: Envidia

Menudo fin de semana. El Viernes por la noche salimos y el Sábado a primera hora de la mañana ya estaban los niños en mi habitación dando la tabarra. ¿Es que para un día que no tienen cole no les gusta dormir hasta tarde? Con lo marmotilla que he sido yo siempre, tanto y más en mi infancia, cuando adoraba el calor de mis mantitas mientras oía la lluvia contra las persianas en el exterior, desde la comodidad de mi lecho en un décimo piso junto a la bahía. ¡Niños! ¡Las ocho de la mañana y ya dando por culo, y yo con una resaca de espanto!
En fin, sobreviví. Pero hoy ha sido otra historia. Normalmente los Domingos por la noche los tengo libres, pero Kathy y Henry iba a una obra de teatro en el University Concert Hall y aunque ella dice que me lo dijo el jueves pasado, para mí han sido noticias frescas. Ya había quedado con las chicas, así que me ha dicho que saliera temprano y que volviera como muy tarde a las 10.30 porque el show empezaba a las 11. Hemos salido a las 8 y nos hemos ido a Quin's, Rebeca, Bea y yo. Y mientras estábamos allí se nos ha unido una nueva chica que vino por la misma agencia que Rebeca y que también es catalana y lleva aquí unas semanas. Y ha venido con un chico de los que quitan el sentido. Al menos el mío, de acuerdo con mis cánones. De aspecto varonil, y con una moto de las de traca. Con lo que me gusta a mí una moto y un casco. Y un tiarrón que la conduzca y a cuya espalda apretarme. La nueva se llama Elena y de verdad que no sé qué ha podido ver este chico en ella porque la niña no es que sea poco agraciada, es que es fea, fea, pero fea. Vamos, más fea que la trasera de un frigorífico. Yo no me considero miss Mundo ni mucho menos, pero he visto bajos de un coche más interesantes que esa cara de palo. Ni siquiera tiene un tipazo, está delgadita pero no tiene ni curvas ni pecho. El pelo le cae sin gracia alguna, cortado a la altura de la barbilla y con unos rizos sin vida. Pero él... él era otro cantar, y he sentido una envidia horrible, porque aquí estoy yo, recién escaldada de mi primera aventura amorosa en tierra celta y esta... cosa indefinida que parece un chicote tiene a su lado a este mozalbete hercúleo y masculino. Vamos, que no me ha dado un orgasmo al verle porque una se contiene, pero no he podido evitar casi acapararle en una conversación de lo más interesante -o eso cree él- de motos. Es la ventaja que tiene el haber pasado el último año encerrada en el taller de Jesús ayudándole a petrolear motores, y oyendo conversaciones entre moteros.
Pero juro que me he muerto de envidia, una envidia insana, insanísima. Si se pudiera decir que uno se enamora así a primera vista de alguien, diría que lo he hecho esta noche en la hora y media escasa en que hemos compartido todos unas cervezas en nuestro local habitual. Dios, qué requetesuertudas que son algunas! Si se me presentara la oportunaidad, juro que se lo robaría sin cargo alguno de conciencia...

29 mar. 2009

Viernes 12 de Diciembre de 1997: Rebeca

Tiene nombre de libro, de pelicula de misterio, aunque no hay nada misterioso en ella. Rebeca se ha puesto en contacto conmigo a través de otras au pairs que conocemos en común. Ese es el mundo en el que vivimos, el día a día de la nanny estudiantil. Nos conocimos ayer por la mañana, en realidad, pero tan enfrascada estaba en escribir sobre Dave que olvidé por completo mencionarla. Me llamó sobre las diez de la mañana, poco después de que llegara a casa de mis aventuras por urbanizaciones perdidas al otro lado del río, y poco menos de dos horas después estábamos tomando -con Billy recién recogido de la guardería-, un chocolate calentito con nubes -algodones, los llamamos en Cádiz-, en una cafetería enfrente de los Cines Savoy. Rebeca es de Pallafrugell, así que tenemos en común el que yo viviera seis años con mi ex en Sant Feliú de Guixols y conozca la geografía gironense en profundidad. Me ha caído bastante bien y esta noche hemos quedado para tomar algo en Quin's con Berta, Marta y Bea, otra au pair casi recién llegada.
Me he dado cuenta de que esto de ser au pair, independientemente o no de que vengamos por la misma agencia o que vayamos al Limerick Language Center, es más una relación de boca a boca. Por un casual Rebeca conoció a Marta en una de sus primeras noches por aquí -sólo lleva poco menos de una semana en Limerick-, y esta le dio mi teléfono porque Rebeca, al igual que yo, vive en el centro, lo cual es inusual, todas las au paires viven en Castletroy o Raheen, sin contar las que viven en el culo del mundo, como le sucedió a Francesca que ahora tiene una familia maravillosa en Raheen. En cualquier caso, esto se convierte en una comunidad cada vez más grande, donde nos ayudamos las unas a las otras en cuanto tenemos ocasión, si sólo es para recomendar sitios que visitar, tiendas donde comprar ropa barata o darte a conocer gente nueva.
Desde que estoy aquí he conocido a muchas, muchas aupairs. Sé que el grupo de alemanas suele salir por su cuenta, y a veces coincidimos en Quin's, pero son más cerradas al resto de "au pairs", tal vez, también, porque la inmensa mayoría aquí somos españolas. Por otra parte, me alegra muchísimo haber conocido a Lucy y Francesca, porque de este modo, no me paso el día hablando en español. Creo que es un craso error cuando alguien viaja a otro país con intención de aprender el idioma, el relacionarse en su mayoría con gente de su misma nacionalidad. El hecho de que Lucy, Francesca, y yo, con Ana luego, nos hayamos unido tanto, radica, principalmente, en que quizá cometemos errores garrafales en cuanto a pronunciación y gramática, pero cuando nos damos cuenta, nos corregimos las unas a las otras, y siempre intentas encontrar las palabras, la forma gramatical correcta para expresarte y te molestas un poco más en interesarte por la lengua que se supone que has venido a aprender, que si te pasas la vida rodeado de españoles. Lo cual no quiere decir que cuando lleguen au pairs españolas o de cualquier nacionalidad que sea la nuestra, en el grupo ya, digamos, configurado, no se les dé cabida. Nuestra única regla es no hablar español entre nosotras cuando hay gente alrededor. Así, si yo he quedado con Rebeca, puedo conversar con ella en nuestro idioma, pero si hemos quedado Bea, Marta, Rebeca, Lucy y yo, hay que hablar todo el tiempo en inglés para no dejar a Lucy sintiéndose desplazada. Y me parece una regla simplemente imprescindible. Es difícil a veces, porque te sientes como una idiota intentando explicar o contar algo a alguien de tu mismo país, alguien a quien podrías haber dicho lo mismo en dos segundos, pero me parece justo.
Así que de momento he hecho buenas migas con Rebeca, compañera de fatigas en el centro -su "familia" reside en O'Connell Avenue, apenas un par de calles más arriba de donde Billy tiene su guardería-, de modo que esta noche hemos quedado para salir y la presentaré al resto de lo que ya llamamos "la panda".

28 mar. 2009

Jueves 11 de Diciembre de 1997: The end

Mi primera aventura amorosa ha llegado a un final abrupto y del todo rocambolesco. Hoy soy Sarah elevada al cubo, al cubo de la gilipollez máxima. Que alguien me corone con una banda que diga Idiota Mayor del Reino.
Vayamos por partes. Al no recibir ninguna señal de vida del primate al que llamaremos por motivos cientifícos "Dave", volví a llamarle a media mañana del martes. Su solícito hermano de nuevo me informó de que se encontraba en el College y regresaría a su jaula a eso de las 7 de la tarde, a cuya hora podría intentar llamarle de nuevo. Así, como una mona en celo, cometí el error de volver a telefonear a las 7.30, contestándome su madre.
Un momento. El Domingo por la noche cuando salimos, me dijo que no podía llevarme a su casa porque compartía apartamento con su hermano, que era muy religioso y no permitía que chica alguna pasara la noche allí. Me reí de la explicación cuando me la dijo, pensando que era broma, pero se puso muy serio y me aseguró que su hermano era un poco "rarito", dándome a entender que pertenecía a uno de esos grupúsculos religiosos de alta moral y poca idea del mundo como los Testigos de Jehová. Teniendo amigos míos que pertenecen a tal organización, me creí su verborrea convincente. Tonta de mí.
Pero esto ya no encajaba. Si me dijo que vivía fuera del nido materno, independizado con su hermanito del alma, ¿qué hace su mamá al teléfono? Porque era su madre sin duda, vamos que para estar segura, cuando respondió y yo me quedé en blanco al oír la voz de una mujer al otro lado, tartamudeé algo así como... "Er.. este... estaba intentando localizar a Dave... supongo que usted es su madre, verdad?", a lo que respondió afirmativamente, y digo yo que si hubiera sido la hermana/novia/mujer, no habría dicho que sí, que era su madre.

Entre el martes y ayer, pasé el tiempo como una zombi, tramando teorías de conspiración en mi mente y calentando mi furia minuto a minuto. Aquí estamos. Me han tomado por imbécil y no lo he sabido ver. ¿De qué va el juego? Porque sigo sin verle la gracia...
Pero pasé de volver a llamarle. No quería que pensara que estaba pegada a sus pantalones, o que era una pesada. Pero coño, la incertidumbre me estaba matando... ¿Cómo se suponía que iba a saber de qué iba el tema? Tendría que esperar a ver si aparecía por Baker's anoche.
Jamás he estado tan nerviosa en la vida al entrar en un sitio. Aunque Lucy, Francesca y Ana actuaban de guardaespaldas y estaban casi tan ofendidas por su actitud como yo, ha sido un shock encontrármelo de frente, con su grupo de amigos. De estos, conozco a Aidan. Luego hay otra chica rubita y de pelo largo, y otra morena. Luego están la pelirroja y su novio. Todos han empezado a decirle algo y a instarle a que se acercara, se notaba en sus movimientos y en las miradas, pero me ha rehuído. Nada duele más que el desprecio, o que le ignoren a uno deliberadamente, eso es cierto. ¿Qué le he hecho para que me bloquee así, de pronto? ¿Fue quizá la conversación del pasado Domingo? Vaya, porque todo lo que le dije es que deseaba saber qué quería para no pegarme el batacazo, no que tuviera en mente vestir de blanco pronto y cargar nueve meses con una barriga con sus monitos.
Al mismo tiempo que sus amigos trataban de obligarle a que viniera a hablar conmigo, las mías intentaban empujarme a que fuera a hablar con él. Al fin me armé de valor y lo hice. Y la venda ha caído de mis ojos como si me hubieran sacudido con una corriente eléctrica de alto voltaje. Este macaco es simplemente un mentiroso patológico que se recrea en sus propias vidas inventadas. No sé la verdad y probablemente nunca la sepa. Pero la historia que me contó, cuanto menos, derrocha imaginación.

Hum. ¿Por dónde empiezo? Ah, sí. Me aseguró que no es que no deseara verme. Yo le volvía loco (sus propias palabras), pero que estaba separado y tenía un hijo de tres años con su exmujer y no sabía cómo me iba a sentar esto.
¿Sentar? ¿Sentar? Pues supongo que me sentaría mucho mejor a que me dejen plantada sin una explicación. ¿Y a mí que me importa que el chimpancé tenga descendencia? ¿Y lo de estar separado? ¡Ah, si yo llevo el mismo sello cauterizado en la nalga, por todos los leprechaunes! Naturalmente, haciéndome la mujer de mundo que no soy, le he dicho en no ciertos términos que no entraba por mi cabeza, desde luego, faltaría más, una relación seria. Estoy aquí en Irlanda por no se sabe cuánto tiempo y sólo me apetece pasarlo bien, tener un amigo con el que hablar y si de paso me calientan la cama, pues mejor que mejor.
Se mostró más calmado y me dijo que regresara con mis amigas, que parecían intranquilas y él iría a calmar también a sus amigos y de paso pedirme una cerveza. Ni qué decir tiene que de nuevo me quedé esperando. De poema la cara de Lucy, que se había acabado sus cervezas y tenía intención de compartir la mía, fresquita, recién salida del barril... La muy interesada no hacía más que apremiarme para que fuera a buscarle, pero yo no quería hacerlo. Sin embargo no me ha quedado más remedio que ir al baño (es lo que tiene la cerveza), y para ello debía pasar por donde Dave estaba con sus amigos.
Resuelto mi problema fisiológico, al pasar de nuevo se me ha quedado mirando y me he detenido a su altura. Me ha rogado encarecidamente que regrese con mis amigas. Parece ser que su exmujer estaba en el local (qué casualidad) y que estaba muy enfadada.
-Bien, ¿y qué si lo está? Si es tu exmujer, a mí me importa un rábano. ¿Te importa a ti? ¿Es eso?

No respondió y me fui a mi rinconcito, con mis amigas abstemias a la fuerza. Se pasó la noche toreándome, y la siguiente vez que fui a los lavabos, que están en la planta de arriba, me estaba esperando fuera. Me cogió en plan apasionado y me ha besado como los vaqueros en las películas de ese detestable John Wayne. Me empujó al interior de los servicios de chicos y no fuimos más allá porque el olor se me ha hecho insoportable y ha sido simplemente imposible llegar mas lejos.
La noche llegó a su fin y Aidan nos ofreció su casa. Las otras dos chicas que les acompañaban son las hermanas de Aidan, Sinead y Aine (Sinead la mayor, Aine apenas va a cumplir 18 años). Al llegar, después de una media hora de caminata por calles laberínticas fuera del centro (hemos cruzado el puente sobre el río, límite de los confines de la ciudad), me he dado cuenta de que estábamos en la casa familiar. Aidan nos ha dejado un sofá para pasar la noche y todo ha ido de mal en peor.
Nuestros escarceos sexuales no han llegado a ninguna parte (al menos por la mía), y esta pasión bruta se ha quedado simplemente en eso: en bruta. Por la mañana me he levantado mientras el monito aún dormía y me he marchado sin decir nada. No sabía dónde estaba, nunca he estado en esta parte de la ciudad, y anoche estaba todo oscuro, no tenía un punt encima y dos de mis intentos por salir de la urbanización han acabado en un cul de sac. Finalmente he seguido el ruido del tráfico, he ido a dar a una carretera desde donde se veía el campanario de la Catedral de Saint John's y he llegado al centro sana y salva.
Y con la convicción de que lo único que me llevó a casa de Aidan con Dave fueron los empujones de mis amigas y el poco alcohol que consumí, que sumado a la poca comida que pude tragar durante la cena, sólo constituyerom una receta para el desastre. No creo que vuelva a ver a Dave despues de esto. Ni quiero, que quede claro.

Al menos me queda el consuelo de que el gatillazo, al menos, no lo tuve yo.

27 mar. 2009

Lunes 8 de Diciembre de 1997: Decepción

Creo que he cometido una equivocación. Había quedado supuestamente en que Dave me recogería en casa a las seis, pero creo recordar que me había hablado de que hoy tenía un exámen a esa hora, así que me parece que he debido entenderlo mal. Primero le he preguntado a Kathy que cómo podía tener un exámen hoy, si es 8 de Diciembre, día de la Inmaculada, ¿acaso no es festivo? Me ha explicado que es una festividad de la iglesia pero que no es Bank Holiday, es un día normal y corriente. Por lo tanto, si tenía clase hoy, ha dicho la verdad.
Pero ni ha aparecido, ni ha llamado para darme al menos una excusa del plantón descomunal que me ha dado. Habíamos intercambiado teléfonos, así que podría al menos haberme dedicado cinco minutos de su tiempo para decirme aunque sea una mentira. O a lo mejor, como sugiere Kathy, yo le entendí mal y no habíamos quedado para hoy, después de todo. Tengo su teléfono, le he llamado y el número era incorrecto. Me ha contestado alguien diciéndome que tengo el número erróneo. He comprobado su apellido en la guía telefónica y era un número completamente diferente. En circunstancias normales, quizá no habría llamado. Me ha tomado el pelo, ea. Pero como no quiero que se piense que la extranjera ésta es boba, decidí llamarle porque, si me pregunta cómo he averiguado el teléfono, puedo replicar que por qué me dio uno falso.
Me contestó su hermano, con el que Dave me dijo que compartía apartamento. Dave no estaba y le pedí que le dijera que por favor me telefoneara en cuanto pudiera. Apenas dormiré esta noche, lo sé, la expectación me está matando. Quiero decir, si me hubiera acostado con él, comprendería hasta cierto punto la naturaleza del número falso y su ausencia, pero al no haber sucedido absolutamente nada, no lo entiendo. Si el número fuera parecido, podría pensar que fue un error genuino, que simplemente lo copió mal, a todos nos puede pasar, pero no es ni similar y eso me dice que lo hizo conscientemente. Y quiero una respuesta, si sólo por el placer de tenerla.
Ya me habían avisado otras chicas de que los irlandeses son así: no llaman, no aparecen, y son del todo impredecibles, pero creo que merezco una explicación. Volveré a llamarle mañana. Y si no consigo hablar con él, que el cielo le ayude el miércoles si aparece por Baker Place...
Hell hath no fury like a woman scorned...

26 mar. 2009

Domingo 7 de Diciembre de 1997: Citas

Apenas dormí la pasada noche, con los nervios de volver a ver a Dave. Me siento como una adolescente, pero no por joven sino por tonta. Me he levantado con mariposas en el estómago. Una cita. Me iba a llevar a comer. ¿Pero me sería posible tragar algo? ¿Y qué me pondría? Hace un buen día, no llueve. Qué pronto me he aclimatado al tiempo. Ahora un buen día es cualquiera en el que no llueva.
De camino hacia el cercano Tait Clock temblaba de puro nerviosismo. ¿Y si no aparecía? ¿Y si me dejaba plantada? He llegado, con la ansiedad, diez minutos antes de la hora indicada y tenía tal nudo en el estómago que creí que me iba a poner enferma en cualquier momento. No dejaba de mirar mi reloj. Al fin las doce.. y las doce y cinco... y las doce y diez... Entonces he visto una figura familiar caminar en mi dirección.
Pero no es Dave. Es su amigo del bigote, Aidan.
-Vengo en nombe de Dave -me ha dicho-. Ha tenido que trabajar y no puede venir, pero necesita su cartera. Y te verá hoy tras el trabajo, a las ocho. Pero si quieres te llevo yo a comer.
-No, gracias -le he dado la cartera sin rechistar-. Tengo comida en casa, no necesito que nadie me alimente.
-Sólo trataba de ser amable.
-Ya.
He vuelto a casa con el rabo entre las piernas. Debí haberlo imaginado. ¿Vendrá a las ocho? Lo dudo, pero seré tan imbécil que, a pesar de que intento convencerme a mí misma de no ir, por el desagravio, iré y esperaré... y regresaré de nuevo con el rabo entre las patas y probablemente con lágrimas en los ojos. Kathy me ha mirado extrañada al verme en la puerta. Me ha preguntado si me ha dado plantán y le he explicado lo sucedido. Dice que le dé otra oportunidad, pero que si no está allí a las ocho, lo mande al garete. Así que he pasado las horas en mi habitación sin poder concentrarme en nada, maldiciendo las manecillas del reloj que no avanzan a su paso normal. De nuevo consumida por unos nervios atroces que devoran mi alma con cada tic-tac.
Ha aparecido, con una sonrisa y una disculpa. Trabaja en un bar, me dijo, y ha debido cubrir por un compañero que estaba enfermo, por lo que le llamaron con pocas horas de antelación. Me ha llevado a un par de pubs y hemos hablado largo y tendido. Haciendo caso del consejo de Lucy, le he preguntado qué es lo que espera de mí, qué es lo que quiere. Entre los nervios y mi inglés de palomo tartamudo, creo que no me ha entendido bien, pero una vez establecidas las reglas del juego con más claridad, ha entendido mi posición. Me ha colmado de besos y me ha asegurado que no busca un polvo de una noche, y que aún es pronto para saber a dónde nos conducirá la cosa, pero que no me preocupe, es un hombre decente. Esto me hizo reir. La noche acabó, tan pronto. Siempre tan pronto y hemos quedado de nuevo para mañana. Me ha dejado en la puerta, el perfecto caballero.
Más nervios.

24 mar. 2009

Miercoles 3 de Diciembre, 1997: Dave

Creo que, oficialmente, tengo mi primer ligue irlandés. Hoy hemos vuelto a Baker's, Ana, Lucy y yo. Por cierto que Ana llevaba un pedo impresionante. Antes de ir a Baker's hemos ido a tomar algo a Queens y ya nos pareció a Lucy y a mí que había bebido algo antes de salir de casa. Ella asegura que no, que debe ser que se le han subido un par de pastillas que se tomó para el dolor de cabeza. No lo sé. Ha bailado toda la noche como una zombi, con la mirada perdida. Lucy piensa que simplemente es una chica rarita, y sí, ambas hemos llegado a pensar que pueda padecer un poco de depresión.
Vuelta a Dave. Hemos pasado la noche haciéndonos arrumacos, como dos adolescentes enamorados, esa es la verdad. Ha sido amable, cariñoso... Me ha dicho cosas que hacía muchos años que no oía, y aunque no me creo la mitad, me encanta que me regalen el oído. A sus ojos soy maravillosa, fantástica, preciosa.. y muchas otras palabras en inglés que no he entendido pero me han sonado a gloria bendita. La pena es que la noche se nos ha quedado corta. Me propuso ir a su apartamento y acepté (¡qué coño! vamos a soltarnos el pelo), pero a la salida se dio cuenta de que no tenía dinero para el taxi de vuelta y me dejó en la puerta de casa. El se irá andando y no quería hacerme caminar tan lejos (vive en un suburbio, me dijo que caminando sería como una hora, y hace un frío de cojones). Así que nos despedimos con más besos y la promesa de que me vería el Domingo, a las doce de la mañana, bajo el Tait Clock para llevarme a tomar el lunch. No me fiaba demasiado de sus palabras, le dije que sin duda de aquí al Domingo se habría olvidado del tema, y como garantía me ha dado su cartera. ¡Su cartera! Con toda su documentación, sus carnets de estudiante (tiene mi edad y está de vuelta en el Collage). No sé lo que estudia, la verdad es que ni le he preguntado. Pero Kathy me ha dicho que los irlandeses son famosos por su informalidad y este gesto de la cartera me deja más tranquila.
Aún no sé qué esperar de esta amistad con derecho a beso. Hace tiempo que no tengo una relación, y esperar una, de la mañana a la noche, tampoco es realista. Soy consciente de que me expongo a pegarme el mayor batacazo de la historia, pero he de arriesgarme. Lucy dice que me tire de cabeza, que se le ve bastante interesado en mí y que simplemente establezca desde el principio las bases para saber en que posición me hallo. Ana dice que se muere de envidia porque Dave es el más guapo de todos los chicos que ha visto hasta ahora y que si no consigue un "lo que sea" pronto le va a dar un ataque, pero que tiene los standares muy altos y no le sirve cualquiera.
Francesca se muestra cauta porque no conocemos nada de su vida, así que dice que me lo tome de dos maneras: que si quiero una relación, la cuide y le conozca un poco más antes de lanzarme a nada que pueda hacerme daño, y que si lo que quiero, por el contrario, es darle alegría al cuerpo, que me tire de cabeza al pilón.
Estoy desentrenada, tener una cita es algo que olvidé hace muchos años. Temo parecer tonta, especalmente cuando ando en desventaja. Ya el simple hecho de ser extranjera me da todos los boletos para parecerlo. Y hay algo en Dave que me produce desconfianza, pero a la vez me atrae. En cualquier caso, ya veré cómo se suceden los hechos el Domingo y a partir de ahí... seguiré un camino u otro.

23 mar. 2009

Jueves, 27 de Noviembre de 1997: Una nueva Aupair

Hace una semana que no escribo en este diario pero he estado enferma con una gripe enorme. Si antes dije que hacía años que no iba al médico, antes me pillo un catarro. La tos ha sido bastante violenta, me quemaba el pecho, y aunque no he llegado a tener mucha fiebre (unas décimas el primer día), sí que me he llegado a encontrar bastante mal. El Dr. Damian me ha dado antibióticos y aquí he tratado de hacer una vida lo más normal posible con los niños, después de todo, no son muchas las horas que paso con ellos, teniendo en cuanta que Janet sale del colegio a las 3 y sólo estoy con Billy parte de la mañana, que se ha solucionado poniéndole unos cuantos vídeos mientras yo le hago la competencia a Nancy en el sofá y entre pastilla y pastilla pego una cabezadita.
Algunas novedades, también han tenido lugar y se han añadido a mis pocas ganas y poco tiempo para escribir. Ha llegado una nueva Au Pair, Ana, de Asturias. Está como una puta cabra, por decirlo en plata porque no tiene otra descripción más simple. Creo que viene huyendo de sí misma también y de algún gran desamor, porque está deseando "catar" carne irlandesa y no se corta en decirlo. Es alegre y bulliciosa, pero a veces se sumerge en silencios que dicen más que las palabras y su mirada se nubla. Tampoco está muy feliz con la familia que le ha tocado, tiene a su cargo 5 niños y no son precisamente angelitos. El fin de semana pasado se quedó aquí a dormir porque su familia vive en el quinto pino, y teniendo el fin de semana libre y yo no, nos quedamos a ver la tele. Se nos unió Lucy y nos tragamos las lágrimas con La Lista de Schindler, que aunque ya la hemos visto las tres, nos ha vuelto a emocionar como el primer día.
Ana habla Francés a la perfección, así que ha congeniado estupendamente con Lucy, y ya se nos ha sumado a las visitas de los miércoles a Baker Place. La muy loca vino el otro día con latas de cerveza del Off License y Lucy dijo que era una estupenda idea. Bolsos grandes y tres latas por cabeza. Una consumición pedida en Baker's y toda la noche el vaso lleno. A mí esto me pone nerviosa, si nos pillan me voy a morir de vergüenza, me siento de nuevo adolescente.
Precisamente anoche miércoles, en Bakers (Francesca no pudo venir), volvimos a encontrarnos con Aidan, el del mostachón a lo Iñigo y su amigo Dave. Charlamos un rato, de esto y aquello, me invitó a una cerveza, y al despedirnos a la salida, dio dos besos en las mejillas a Ana y Lucy y a mí me besó en los labios.
Sólo eso. Un castito beso, se dio la vuelta y se marchó, dejándome allí alucinada y con Ana y Lucy sonrientes (qué bonito es el amor, dicen). Creo que ha sido ese beso el que me ha hecho darme cuenta de que el chico realmente me gusta. No es particularmente guapo, pero tiene un algo que me atrae. De todos modos, nos veremos el miércoles que viene -supongo y espero- y creo que se impone una "operación ataque" para averiguar si ha sido un beso producido por los efectos del alcohol o si por el contrario hay algo más.
He dejado las clases de inglés. Creo que aprendo más viendo la tele, leyendo y hablando con la familia. El segundo día de clase me volvieron a dejar en un nivel que no me convenció, y la verdad, aunque me prometieron subir de nivel de nuevo, son 10 libras que he desperdiciado y no he aprendido nada que no supiera ya. Les he dicho que todo lo que quiero es pronunciación y vocabulario, pero que esto último no me preocupa tanto porque me aprendo al menos diez-quince palabras cada día, mirando el diccionario simplemente. Si cada semana me van a poner "de prueba" en una clase o nivel diferente, voy a seguir desperdiciando dinero sin aprender nada.
Estoy convencida de que, de todos modos, una clase una vez por semana no es suficiente, pero no hay otra academia en todo Limerick, excepto una en Raheen, en el quinto coño, que es mucho más pequeña. O en la Universidad en Castletroy, que también está bastante lejos, y mal comunicada. Kathy me llevó un día en el coche para que pudiera ver la zona, y me dijo que el servicio de bus es pésimo.
Me he comprado un par de libros de leyendas irlandesas, de guerreros y de historias. Por las noches con mi diccionario a mano me dedico a traducirlas, es el mejor modo de aprender vocabulario y las historias están entretenidas. Estoy aprendiendo mucho sobre las leyendas y los héroes míticos nacionales, como Finn McCool y Cuchulainn y el Salmón de la Verdad y Deirdre de las Penas y los Hijos de Lir.
Oh! Mi corazón late a la espera de que pasen todos estos días, toda la semana y que llegue el miércoles para ver de nuevo a Dave. ¿Qué sucederá...?

Jueves 20 Noviembre 1997: la ducha

Esta mañana me he encontrado con Berta y Marta en el centro, por lo que hemos ido a una cafetería a tomar un chocolate calentito y charlar un rato. Hablando un poco de las costumbres de las familias que nos ha tocado, me he dado cuenta de que tengo mucha suerte. Primero, porque soy la única que vive en la ciudad, el resto depende de autobuses y taxis, y en el mejor de los casos, de que la familia les recoja. Alguna sólo cobra 35 libras, mientras a mí me dan 40. Y yo sólo tengo dos niños a mi cargo, Marta tiene 3 y uno de ellos es un bebé de meses.
-¿Te dejan que te duches a diario? -inquirió Marta.
-¿Si me dejan? Bueno, nunca he preguntado si "puedo", tengo mi propio cuarto de baño y la ducha es eléctrica, por lo que a cualqueir hora puedo entrar y salir. ¿Por qué...?
-Yo al principio me duchaba cada día, y a la semana o así, me llamó la señora para preguntarme si tenía alguna enfermedad de la piel. No comprendí lo que quería decir hasta que me dijo que había observado que me duchaba a diario, y eso no podía ser normal, por lo que quería llevarme a su médico para asegurarse de que no tengo nada que pueda pasarle a la familia. Me he sentido tan insultada que le he dicho que no, no tengo nada malo, y que me niego a ir al médico, que si quiere llame a la agencia y se busque otra chica, que yo sólo soy limpia!
Ella se ha sentido ofendida, pero Berta y yo nos revolcábamos por el suelo.
-¿Que te ha dicho qué?
-Pues sí, dice que no es normal ducharse a diario. Ellos se duchan una vez a la semana, y lo mismo los niños, los baño los sábados por la mañana y hale! hasta el próximo sábado.
-A mí me sucede lo mismo -dijo Berta-. Me dijeron que me gustaba "demasiado" el agua y que por qué me duchaba a diario. También me han dicho que hay que mirar las facturas...
Cuando Kathy ha llegado después de trabajar, le he preguntado si a ella le importa que me duche cada día, y le he contado lo de Berta y Marta. Me ha dicho que a ella no le importa en absoluto, que ella sólo se "baña" los jueves porque hace demasiado frío para hacerlo a diario. Los niños también se bañan sólo los sábados, ambos juntos en una bañera con una cuarta de agua. De eso sí me instruccionó al principio de llegar, pero pensé que era porque ella los duchaba a diario por la mañana antes de ir al cole y que los sábados era más un "juego relajado en la bañera" que el corre corre de diario. Ahora veo que no y comprendo la pataleta de Billy la otra tarde, cuando en el parque se ensució de barro las piernas (en invierno y pantalón corto, ay Señor, Señor...) y le obligué a ducharse y no quería. "Que no toca, que no toca", decía, mientras Janet protestaba a gritos también, probablemente temerosa de que la bañase a ella después. Panda de guarretes.
O sea. Ella es de aquí, está acostumbrada al clima, a la temperatura... y yo que no lo soy, me tengo que tragar el frío. Entre esto y dormir sin ropa interior, ya no sé qué pensar. Ahora comprendo, eso sí, por qué se cambian la ropa a diario, porque mi plancha sube y sube, y no se les pasa por la cabeza que un top que has usado sólo hoy y que no está sucio ni nada, se pueda llevar de nuevo mañana. Eso es impensable. Pero ropa interior, sólo encuentro unas tres bragas de Kathie en la ropa que recojo de la lavendería y más o menos lo mismo de Henry o de los niños, eso sin contar las bragonas gigantes de nana.

22 mar. 2009

Miércoles 19 Noviembre 1997: La Carta y reflexiones

Había enviado una postal como la superior a mis amigos. Hoy he recibido una carta, la primera que llega a esta mi nueva dirección durante los próximos meses. Es indescriptible la sensación de recibir una carta, un trocito de casa, palabras de tus amigos. He abierto el sobre con nerviosismo, el corazón palpitándome con expectación. ¿Me echarán de menos? ¿Cómo estarán todos? ¿Será una carta larga o cuatro tímidas palabras...? Este es un extracto de la misma:

Querida Ruth:
Nos gustó muchísimo la foto que nos mandaste. El abrigo blanco realmente te sienta bien y estamos muy contentos de que hayas hecho bastantes amiguitas [cabrones, eran ovejas, grrrr]. Por aquí todo sigue igual, aunque sin tí. Cuando nos llegó tu primera carta, fue fiesta nacional en el garaje. Nos reunimos todos esa noche y la leímos y releímos un par de veces. Estamos muy contentos de que la familia sea tan agradable y de que no te tengan en un frío sótano comiendo patatas congeladas. Esperamos tu próxima carta con ansiedad, tienes que contarnos todo, y a ver si te echas pronto un novio blanquito y guiri y nos lo traes a casa. Enga, que folles mucho.




Estos son mis amigos, con los que tan buen rato he pasado. Las fiestas en honor de San Garrulo eran apoteósicas, más de una noche regresé a casa barriendo la calle. ¿Que quién es San Garrulo? El santo de nuestra Fraternidad.

San Garrulo era un dinosaurio de plástico duro que Jesús María se encontró tirado cerca de la puerta de su taller en la Zona Franca. Lo limpió, le cuidó las heridas, se le ejecutó el "implante" de un miembro entre las piernas y un cigarrito en la boca, y se le construyó un altar. Y naturalmente en cada aniversario de su encuentro, se organizaba toda una serie de actos, procesión incluida en su palio por las calles cercanas. Y bautizo obligado, como es natural, con los mejores licores. ¡Qué tiempos!

La carta me ha dejado llena de nostalgia, y además, la posdata añadida por Jesús: "¿Le has dicho ya a Kathy que estás separada?", no me ha dejado tranquila. Es difícil de imaginar, pero se siente como una lacra. Es una de las razones por las que mi amistad con cierta pandilla de amigos con los que no "cuajé", se arruinó. En el momento que quisieron saber la verdad de mis silencios y la dije, se abrió el abismo. La gente juzga, aún estando a finales de los 90, sin saber. Podría comprender esto veinte años atrás, pero he sentido el rechazo en carne propia. Hace meses, cuando conocí a un chico que me gustaba bastante. No decirle nada era mentir, y decirle por qué había vivido en Cataluña todos estos años pasados, era conjurar los hados en mi contra. Me arriesgué y perdí. Llevábamos un mes y algo saliendo, nada serio, por falta de lugar no habíamos ido más allá del toqueteo. Pero me hizo sentir sucia con sus palabras, cuando dijo aquello de "Pensaba presentarte a mi familia, pero mi madre no te va a querer ni mirar en cuanto sepa que eres producto de segunda mano." Ni qué decir tiene que no volvimos a vernos de nuevo. Ni siquiera dejé que me acompañara a casa esa noche. Y así me he sentido todo este tiempo, con una etiqueta en el pecho o un sello en la frente que dice "usado" "de segunda mano" o "inservible". Y es por ello que comentándolo con estos amigos de la Fraternidad del San Garrulo, que decidimos no abrir la boquita nunca más para bien o para mal. Pero comprendo que Kathy se está portando muy bien conmigo, y como mala mentirosa que soy, se me podría escapar en cualquier momento un "my ex husband" y joderla toda junta.

Y por eso esta tarde, mientras preparaba la cena, me he sentado a hablar con ella. Ya sé, este es un país retrasado mentalmente, si no que se lo digan a todas esas personas que para conseguir un preservativo debían producir una prescripción médica. Este es el país católico y apostólico e hipócrita que es, pero tenía que arriesgarme. No creía que fuera a llevarse las manos a la cabeza y echarme por la puerta como una apestada, y efectivamente no ha sido así. Aunque sólo llevo aquí un par de semanas, puedo ver que es bastante abierta y me ha escuchado con atención mientras le explicaba por qué me había separado, que no tengo nada de lo que avergonzarme y que no deseaba convertirme en un rostro viejo surcado de hematomas o llorar en silencio lamiéndome las heridas como una estúpida. Escapé a tiempo de una relación violenta predominada por el alcohol y el egoísmo y no pienso mirar atrás. Y no le ha importado un ápice. De hecho su madre, a la que yo creía viuda, había sido abandonada por su marido, el padre de Kathy, cuando ella aún era una niña. Así que, aunque en ese caso no hubo violencia física, y aunque no me ha contado detalles, intuyo que sí pudo haber violencia psicológica.

De modo que todo arreglado, me siento mucho mejor por haberme quitado esa espinita, que para muchos quizá pueda parecer futil, pero que para mí era importante. Ha sido mucho lo que ha sucedido en mi vida en el último año y aquí sólo quiero relajarme un poco, vivir una aventura y ver a dónde se encamina mi futuro.

20 mar. 2009

Lunes, 17 de Noviembre de 1997: Las medicinas son gratis

Kathy me ha llevado al médico hoy, que simplemente está a dos manzanas de distancia, a la vuelta de la esquina, en la misma calle donde se encuentra el Tait Clock. Mi nuevo doctor se llama Damian Hayes y no se parece nada al niño de La Profecía. Es guapíííiiiiiiiiiiiisimo. en serio. Jovencito, mono, bien vestido... vamos, una diferencia enorme con mi Don Andrés de la Avenida del Perú, ni punto de comparación. Kathy me ha dicho que ahora que ya sé dónde está, si alguna vez lo necesito, sólo tengo que venir, no hace falta coger cita previa. Simplemente muestro mi E111 y a esperar en la salita. Le he dicho que hace años que no visito un médico, de hecho creo que Don Andrés hace ya unos lustros que se jubiló.
Una vez con la receta para seis meses en la mano, me ha llevado a Davis Street, donde tiene su farmacia "local". Joe, el farmacéutico, ha charlado conmigo un rato, lo que aquí llaman "chit-chat", o lo que es lo mismo, conversación tonta. Que si me gusta Irlanda. Que de qué parte de España soy. Que tengo que encontrar muy diferente el clima. Que si la lluvia, que si blablabla. Me ha dado una caja de pastillas y dice que guardará la receta para los próximos meses, sólo tengo que ir y pedirlas. Cuando he ido a pagar, me ha dicho que no. Con prescripción médica, los medicamentos son gratuitos. Igualito que en España, que sólo te quitan una piltrafa de los mismos cuando tienes la firmita irreconocible del matasanos.
Espero que estas pastillas sean de verdad parecidas a las mías, porque me aterra pensar en padecer de nuevo el dolor lacerante que me producía la regla cada mes antes de tomarlas. Llevo ya unos cuatro-cinco años con ella y no, no quiero volver a sentir esos espasmos incontrolables.
Por la tarde he quedado con Lucy. Ha ido a recoger a las niñas al cole, que está junto al parque arriba de mi calle y nos hemos ido a dar una vuelta por la ciudad. Hemos entrado en el Pound Shop (como las tiendas de 20 duros, pero en libras=pounds), que ya se está convirtiendo en nuestra segunda casa. No compramos gran cosa, y a veces creo que lo hacemos más por gastar que por necesidad. Yo he comprado bolígrafos y cuadernos, sigo sintiendo esa necesidad imperiosa de escribir, aunque no me lea ni Dios. Ha sido mucho el tiempo perdido, las horas escribiendo a escondidas, porque a él no le gustaba. Lo consideraba una pérdida de tiempo. Jamás quiso leer nada mío, pero sí se sentía libre de opinar y juzgarme. Hace años que dejé de escribir, mi mente se encogió dentro de un cerebro calcinado por palabras que creí ciertas...
Tambien hemos comprado velas perfumadas y palitos de incienso con olor a Sandalwood. Me encanta por las noches encender mis velitas mientras leo o escribo, o veo la tele.
Lo paso bien con Lucy, y a pesar de tener sólo 19 años, es bastante madura. Sus padres están separados y aunque ambos viven en Lyon, ella no se lleva bien con su madre. Tal vez esto me hace más afín con ella, y me ha sido posible hablarle de mi relación con los míos. Francesca también me cae genial, cómo no. Es bastante seria a primera vista, pero cuando se suelta el pelo, te echas unas risas. Ahora mismo está enfrascada en líos con la agencia de Au Pairs que la trajo aquí, y que no es la misma que la mía, porque la asignaron a una familia que vive en medio del campo, en medio de la nada, a unos tres cuartos de hora de Limerick. Para coger el autobus al centro ha de caminar por caminos de cabras y prados durante media hora, y para regresar, si quiere salir por la noche, ha de coger un taxi que cuesta unas 15 libras (y ella sólo cobra 40 a la semana), o quedar que el padre o la madre la irá a recoger, y esto la frena en muchas ocasiones de salir o de quedarse tarde, no es cuestión de llamar a la family a las cuatro de la mañana. Por lo demás, estaba contenta con los críos y con la familia, pero Francesca es de Roma, adora el bullicio y la vida de ciudad y enviarla al culo de la provincia, rodeada de verde, no ha sido lo más acertado. Parece ser que esta semana la transfieren a una familia de los suburbios.

17 mar. 2009

Domingo 16 Noviembre, 1997: El Castillo


Hemos ido a visitar Bunratty. Kathy, los niños y yo. Anoche me acosté tardísimo, toda la noche de charla con Lucy, nos fuimos a la cama casi a las cuatro o cinco de la madrugada, así que esta mañana no estábamos para tracas cuando han entrado los niños casi al unísono con el redoble de las campanas de las iglesias cercanas. Lucy se ha ido para Raheen, y nosotros a comer a Costello's. Ya le he dicho a Kathy que a partir de hoy no me llame los Domingos, que prefiero dormir hasta tarde y a esta hora tan temprana no me apetece nada comer. Si es mi día libre, prefiero dormir hasta que odie la cama (y con lo que me gusta, no creo que llegue jamás a aborrecerla).
Me habían dicho que para ver el Castillo y sus tierras se necesitan al menos cuatro-cinco horas. Nosotros lo hemos hecho en un tiempo récord: menos de dos horas. El castillo es pequeño, casi diminuto, y está reconstruido del original casi desde los cimientos, por lo que he podido curiosear en un libro en la tienda de regalos, que es por donde se entra, previo pago de la entrada, a los dominios de este tesoro medieval. Lo que le rodea, es la reconstrucción de un pueblo allá por el siglo XVIII, y con la entrada te dan un mapa con las casitas numeradas y a qué profesion pertenece. Lo mejor: el olor a turba de los fuegos dentro de las chozas, y que se puede tocar casi todo. Las casitas más pobres, la del pescador, el herrero o el labriego, apenas tienen mobiliario. Si acaso un pesado arcón de madera en forma de incómodo sillón, algunos calderos de hierro renegridos y una cama de colchón de paja en un refilo superior, al que se accede con una escalera de precarios pendañitos de madera (sí, he subido, jiji).

En el patio del castillo había diversos utensilios de guerra, de castigo, y de torneo medieval. Kathy me ha explicado que por las noches hacen cenas medievales, que valen una pasta y donde principalmente te dan una coronita y comes pollo con las manos. Para meterme en ambiente, he decidido poner a Janet en el cepo, por porculera y recalcitrante, que se ha empeñado en salir en cada fotografía que hago, y al no existir aún la cámara digital, estoy sólo desperdiciando carrete.



Esta foto se la enviaré a mi madre para que vea que sus métodos de castigo y los míos no difieren tanto, yo simplemente me aclimato mejor a los métodos que me encuentro por el camino.
Bunratty me ha gustado. El problema es que de las cuatro torres sólo hemos visitado dos. Kathy decía que todas llevaban al mismo lugar, pero yo me habría sentido mejor comprobándolo por mí misma. Ya sé que me ha dicho que ha estado aquí bastantes veces -parece ser que si nuestro lugar de excursión por antonomasia en el cole era el Tiro Pichón o las Canteras, aquí es el castillo de Bunratty-, pero hemos visto todo casi volando y no he podido entretenerme en los mínimos detalles, cosa que me gusta bastante. Lo que me sorprende es la estrechez de las escaleras para subir a las almenas, en espiral, bastante angustiantes, de piedra desganstada y resbaladiza. No me imagino a aquellos señores feudales, con sus incipientes panzas y la armaduira corriendo arriba y abajo en caso de batalla. ¡Es completamente imposible! Eso sí, desde lo alto de la torre, a la que he llegado casi sin aliento, hay una vista magnífica del estuario del Shannon y de las tierras que componen este Bunratty Folk Park. En la distancia se aprecia la torre de una iglesia normanda y Kathy me ha asegurado que hasta allí iremos, y que no está tan lejos como parece.
Dicho y hecho. Hemos desembocado a una calle de aspecto no muy diferente a la de muchos pueblos irlandeses actuales. Hay una escuela, que es idéntica a las que veíamos en series como Ana de las TejasVerdes o La Casa de la Pradera. Sus pupitres son de madera, la pizarra negra y pulida, las aulas simplemente dos clases: la de las chicas y la de los chicos. Aquí se mezclaban todos por edades, lo mismo había en un clase niños de 5 años como de 9 y 12. Pero separados por sexo porque las materias a estudiar eran diferentes. Mientras a las niñas se las instruía en el arte de la cocina, la costura y otras tareas "femeninas", a los chicos se les enseñaba carpintería y otras asignaturas más "propias" de su sexo.
¿Y qué decir de la casa del doctor? Ha sido como colarse en la sala de operaciones de la Doctora Quinn. Aparte de esto, hemos visitado -a todo correr- un pub (desierto), otro (este sí que funciona de verdad, pero no hemos tomado nada), una oficina de correos, donde he comprado algunos sellos curiosos para mandar a mi padre. He comprado caramelos en la tienda de comestibles, que es exactamente igual a la del señor Oleson de La Casa de la Pradera, y los caramelos son bastoncitos de candy y otros de regaliz. Los he escondido bien en el bolso porque Janet tiene la manía de zamparse todo lo que no debe.
Kathy se ha empeñado en hacerme una foto junto a un enorme pilón de heno. Ya le he dicho que aunque soy pollo de ciudad, el heno no me es del todo desconocido, tampoco que sea algo tan interesante, pero creo que a la mujer le hacía ilusión utilizar mi objetivo 70-300, más que otra cosa. Y he salido de lo más desgarbada, qué le vamos a hacer, porque no me había dado tiempo a posar cuando ya me había hecho la foto de marras.


Desde ese pilón de heno se pasa junto a unos carromatos gitanos, al más puro estilo de Esmeralda del Jorobado de Notre Damme, y se sigue cuestecita arriba pasando junto a un cercado con unos hermosos -y tranquilos- ciervos. Hay animales por todas partes. Puedes encontrarte gansos correteando por el camino, pavos reales y en un cerquito, un par de negros cochinos. Al final de ese camino de tierra amarilla, hay una gran mansián al más puro estilo georgiano que da miedo nada más entrar. Las paredes de la escalera son de madera pintada de negro hasta medio muro, luego son blancas hasta los altos techos, y, en algunas habitaciones, de un rojo oscuro. En la enorme sala, cuya mesa está decorada con todo el servicio de té de una cerámica que dudo mucho proceda de la Cartuja -muy inglesa-, había una señora sentada en un sillón de tapizado rojo, presidiendo la larga mesa de caoba . Tenía el cabello rizado y blanco, y un vestido floreado. Me la he quedado mirando y me ha saludado, y no estaba demasiado segura de si era un fantasma que venía con la casa, hasta que Kathy la ha saludado también y he querido preguntar "¿tú también la ves?". Arriba hay habitaciones infantiles. En una de ellas hay un caballito de madera y una cajita musical. Me ha dado un escalofrio, esperaba ver a Damian aparecer tras la puerta en cualquier momento, y ha sido la única casa del Folk Park que he deseado visitar deprisa.

De ahí nos hemos metido en la granja adyacente, y cómo no, los críos han hecho malabarismos sobre la "maquinaria" disponible en cada granero.

Desde la granja hemos comenzado a bajar por un sendero que nos ha llevado a un molino de piedra a la antigua usanza, aunque aún lo están montando y no se podía entrar. Están ampliando el lugar. Cerquita, estaba la iglesia que avistamos desde el torreón, es más pequeña de lo que pensaba -tal vez por eso, la sensación de inmensa distancia desde lo alto-, y Kathy me ha comentado que fue traída piedra por piedra desde su enclave original.

Y nada más. Hemos parado en el Bakery para tomar un té y sandwiches (ellos) y una cocacola (yo). Hemos visto cómo amasaban y preparaban todo para hornear pasteles de manzana hechos al modo tradicional, con recetas tan antiguas como el castillo.

Pero de algo estoy segura: he de volver de nuevo, con tranquilidad, para poder ver cada detalle, cada rincón, para subir cada escalera por empinada que sea, y para tomarme una pinta en condiciones en el lugar. Después de todo, hay un autobús que te deja a las puertas mismo del lugar, y sólo está a media hora de Limerick.

16 mar. 2009

Sabado 15 de Noviembre de 1997: El ridículo más espantoso 2

No contenta ayer con el ridículo que hice en la Farmacia, hoy me ha caído otro, por ignorante, por estúpida y por cabezona.
Anoche Kathy me dio dinero y me pidió que hoy llevara a los niños a comer a McDonalds, y que me comprara algo para mí también. Dicho y hecho. Después de prepararles el desayuno, ver la tele un rato, etc., hemos bajado al centro (qué manía decir "bajar al centro" cuando estamos a dos calles de, digamos, el núcleo mayor de tiendas, porque en el centro ya vivimos). Hemos paseado mirando ya las luces navideñas. Frente a Pennys, de cara a las calles peatonales de Cruises Street había un camión con una tarima desde la que cantaba un grupo. Hay ya gran ambiente navideño y mucha gente de compras.
Tras preguntar a los niños qué es lo que querían comer antes de entrar a McDonalds, hemos hecho cola brevemente. Le pedí a Janet que hiciera el pedido por mí, dos happy meals con cocacola para ellos y una hamburguesa completa con queso y patatas fritas y una cerveza para mí. Janet ha hecho su orden y se vuelve a mí con cara compungida.
-No tienen cerveza, Sarah. Aquí no venden cerveza.
-¿Ah, no? Pues nos vamos, porque la única manera de tragarme una hamburguesa es con una cervecita, no me entra a mí con cocacola, no me sabe igual. Ea, vamonos al Burger King.
-Pero...
-Al Burguer King, que también tienen happy meals -repito con firmeza.
Creo que Janet trataba de decirme algo, pero como soy tan cabezona y la niña a veces se cree tan listilla, ni le he hecho caso. El Burger King esta justo en la acera de enfrente. Hemos llegado al mostrador y Janet ha repetido la orden, esta vez ha cambiado los happy meals por nuggets de pollo con mucho ketchup, porque estos dos, sin ketchup, no comen nada.
-Que no tienen cerveza, Sarah. Que en los restaurantes de este tipo no venden alcohol.
-Anda y qué sabras tú -me he vuelto a la empleada con su gorrito a lo legionario y le he preguntado. Se ha debido pensar que soy una alcohólica empedernida, pero me ha dicho que es que en este tipo de establecimientos, pues no, no se vende alcohol, porque no tienen licencia. Me ha costado entenderlo y no me ha sacado de mi estupidez. Cuando le he dicho que en España en todos los restaurantes se vende cerveza, ha flipado. De modo que he pedido lo de los niños, y lo mío para llevar.
Hemos subido arriba y les he metido prisa para comer. Como ya era de esperar, Billy ha dejado la mitad de los nuggets, Janet ha remoloneado con los suyos, y cuando ya habíamos salido y caminado unos tres metros, a Billy se le ha ocurrido la feliz idea de necesitar el baño, dando saltitos y cruzando las piernas con esa cara de "me lo hago aquí". Ni se te ocurra. Hemos vuelto atrás y no estoy muy segura de "cuán grandes" eran las ganas y el "no puedo más". A medio camino de casa, Janet ha decidido que ahora la que tenía que hacer pis era ella, a pesar de que en el Burger le pregunté como cien veces si necesitaba ir, pero la he convencido de esperar un poco.
En el Off License he comprado una lata de cerveza y ya asentada en la cocina de casa, me he comido mi hamburguesa después de ponerla unos minutos en el grill. Janet tampoco debía tener "tantas ganas" de ir al baño, porque ha corrido directamente a la cocina, y mientras yo me zampaba mi hamburguesa con Heineken, ella se ha puesto unas diez galletas con crema de cacahuete y mermelada de fresa (qué de porquerías comen, por Dios), y se ha tomado su tiempo comiéndolas. Ni una visita al baño, ni un escape.
Cuando Kathy y Henry han vuelto de trabajar, les he comentado lo de la cerveza y me han asegurado que en toda Irlanda, los restaurantes de comida rápida no sirven alcohol. También se han sorprendido de que en España sí que sirvan cerveza al menos, y yo les he dicho que no me entra en la cabeza la idea de comer patatas fritas y una hamburguesa con una cocacola.
Horas después, me sentía completamente gilipollas. Pero bueno, me parece que no va a ser la última vez, de seguir así.
Por la tarde ha venido Lucy, se queda a dormir aquí esta noche, en la otra cama. Hemos visto Entrevista con el Vampiro, que la echaban en la tele, y esta semana hemos planeado alquilar Trainspotting con Francesca y verla en la salita cuando ya los papis se marchen a la cama. Hemos hablado bastante antes, durante y tras la película, y hemos tomado unas copas también. Mañana Domingo me lleva Kathy a Bunratty, un castillo cercano con un toda la reproducción de un pueblo del siglo XVIII y XIX.
¡Mi primera excursión!

12 mar. 2009

Viernes 14 Noviembre 1997: el ridículo más espantoso


Acabo de comenzar la que es mi último cartoncillo de la píldora que me traje de España. En la farmacia allí me dijeron que no hacía falta que me viniera con un puñado, pues con llevar la caja al farmacéutico aquí, me lo mirarían en su vademécum y punto. Craso error. Se lo he comentado a Kathy y me ha dicho que tendré que ir al médico para que me dé una receta. Yo, muy segura de mí misma, le he dicho que no me hace falta receta, que sé las pastillas que quiero.
Con mi cajita, tan ufana después de recoger a Billy de la guardería, he entrado en la primera farmacia que he visto y me he acercado al mostrador, cajita en mano. He explicado a la chica que estoy tomando la píldora y que sólo me queda para un mes más, si por favor me puede mirar la equivalencia y darme cajas para tres meses.
Debo decir que la chica ha tenido conmigo una paciencia de santo. Me ha dicho que para ello necesito una receta médica. Mi turno casi de volver los ojos al cielo. Es que no se enteran.
-No, mire usted -le digo con mi tono de marisabidilla- Yo soy española, y en España a mí estas pastillas me las dan sin receta. Me dijeron en mi farmacia que todo lo que tenía que hacer era traer la cajita, que lo mirábais en el vademécum y me dábais la que se corresponda en componentes. No necesito receta.
-Pues española, inglesa o yugoslava, en este país no se dan píldoras anticonveptivas sin receta de tu GP (General Practitioner=Médico de Cabecera).

Así que me he ido con el rabo entre las piernas y sintiéndome como una completa ignorante. Y el caso es que no tengo ni idea de qué hacer para ir a un GP. O a cuál. Cuando Kathy ha llegado a casa después de las cinco se lo he explicado y se ha reído a carcajadas, lo cual tampoco ayuda a la situación, qué ridículo he hecho Dios mío, a esa farmacia ya no voy más en la vida...
Kathy me ha dicho que el lunes que es su día libre me lleva a su médico y con el E-111 me podrá ver sin problema. Me ha contado que sí, que aquí se necesita receta prácticamente para todo, y que le ha parecido extraño que en España la podamos comprar sin receta.
Aparentemente, hasta hace bien poco, aún te ponían mala cara en las farmacias para expedírtelas, pero lo peor que me cuanta es que hasta hace unos 10 años tan sólo, la píldora no te la recetaban a menos que estuvieras casada. Y los condones estaban prohibidos, necesitabas también una receta del médico y casi te los daban a escondidas. Aún hoy, ya a laspuertas del 98, el único lugar en el que venden preservativos es en la farmacia, no pueden encontrarse en supermercados o máquinas expendedoras. Y todo esto me lo cuenta, naturalmente, en susurros, para que no la oiga nadie, a pesar de que estamos las dos solas en la cocina. Nana dormita en su sillón frente a la tele, con Nancy secundándola y los niños juegan en sus cuartos.
Así que el lunes voy al que será mi Médico de Cabecera por primera vez. Está a la vuelta de la esquina y espero que me solucione el tema. Qué tonta me siento.

Jueves 13 Noviembre 1997

Nunca me sentí tan de vuelta al pasado como anoche. Aquellos tiempos en los que con doscientas pesetas en el bolsillo sólo podía aspirar a tomarme una o dos cervezas y esperar a que algún alma caritativa se ofreciera a invitarme a unas cuantas más. Así estábamos anoche Lucy, Francesca y yo. Primero fuimos a tomar algo a Quins. Allí nos bebimos 3 pintas, y para cuando llegamos a Baker Place, pagamos la entrada de 5 libras (con concession), y nos tomamos la primera, apenas teníamos dinero para otra más entre las tres. El injusto mundo de la ley seca de la Au Pair.
Baker Place tiene un bar arriba, pero al cierre, abre la discoteca, situada en los sótanos. Por lo general soy bastante claustrofóbica, pero tiene abiertas las puertas de emergencia en un ala junto a la pista y corre el aire. El sitio es bastante oscuro por zonas, pero en general está bastante bien. La pista es pequeña, y las tres hemos coincidido en apuntar que la gente aquí no baila: salta. Saltan como si todo fuera ska, o metal. No tienen sentido alguno del ritmo y estoy segura de que casi hemos dado un espectáculo en la pista, porque nuestros cuerpos se movían:
a)como mujeres y no como marionetas
b)al ritmo de la musica, y
c)no íbamos como cubas
Al final de la noche, sedientas como almas perdidas en un desierto y sin un puto duro en el bolsillo, Lucy casi se bebe la pinta de un despistado consumidor, pero la pillaron y se hizo la tonta (¡oh, no! ¡Alguien me ha quitado mi cerveza! ¿Seguro que ésta es la tuya?). Nos hemos reído bastate, y al final de la noche hasta hemos hecho amistad con un grupito. Bueno, mejor decir que Lucy ha hecho amistad con un chico de un grupito, un tipo con un mostachón como el de Iñigo en sus mejores tiempos (¿qué tienen estos irlandeses con los bigotes? Primero Willy O'Dea y ahora este como-se-llame). A mí no dejaba de mirarme su amigo rubio de intensos ojazos azules, pero tampoco es ninguna maravilla. Y no hemos hablado.
He llegado a casa cansada, eso sí. Y sedienta. Menos mal que siempre tengo mi botella de cocacola light (aqui es diet) de la marca Spar (30pennies). Y hemos quedado en salir este viernes (día de cobrar, yujuuuu!) y de nuevo ir a Baker's el miércoles.

10 mar. 2009

Miercoles 12 de Noviembre, 1997: la familia

La familia de mi familia, es mi familia.

O así lo siento. vivir con esta familia es como vivir con una familia propia (que no tenga nada que ver con la mía, claro está).
La semana pasada conocí brevemente a Nora, la hermana de Henry. Viven justo en el edificio de enfrente, y ella viene y va a su aire. Hoy he conocido a sus hijos, que han venido a visitar a la abuela. Están las gemelas, Ciana y Tara, la pequeña Nicoletta y Socky. Socky en realidad se llama Harry pero todo el mundo se dirige a él por ese mote. Las gemelas tienen 15 años y ya aprendí a distinguirlas. Ciana tiene un rostro más recio que Tara. Esta última es más fina y femenina. Socky tiene 16 años y Nicoletta acaba de cumplir 10. Al marido de Nora aún no le conozco, es policía prejubilado y aficcionado a la fotografía, según me han dicho.
También me he dado cuenta de que en todas las familias cuecen habas. Kathy me ha comentado mientras preparaba la cena (no me deja ayudarla nunca, pero mañana, cocino yo), que no aguanta a la familia de Henry, en especial a Nora. Parece ser que una de las razones por las que tiene teléfono de monedas es porque ellos no tienen teléfono en su casa y vienen a llamar desde aquí (habiendo una cabina pública a dos puertas de distancia). También me ha explicado que lleva tiempo planteándose comprar una lavadora/secadora, porque el tiempo nunca acompaña para dejar la ropa secar al aire en el pequeño patio interior de la cocina (que es el foso con railes de la calle), y que prefiere llevar la ropa a la lavandería porque si tuviera secadora, de seguro se traerían su colada a secar aquí.
No obstante, a mí me han caido bien. Las gemelas son encantadoras y muy atentas con su abuela y con Nancy; Socky es adorable con Janet y Billy, y Nicoletta es simplemente Nicoletta. Ella viene a menudo a ver a su abuela, casi cada tarde, pero yo había coincidido poco con ella. Y todos tienen una sonrisa abierta y sincera, así que imagino que aquí hay más que un simple ir y venir con toda libertad de una casa a la otra con la excusa de usar el teléfono.
Presupongo que quizá tenga que ver con el hecho de que Kathy resienta el hecho de que la madre de Henry viva en su casa, y aunque la mujer disfruta una excelente salud para sus 73 años confesos, sé que teme lo que se avecina en el futuro.


Por otra parte, esta mañana he ido a mi primera clase al Limerick Language Centre. Para determinar en qué clase meterme (cuesta 10 libras la hora y media, y vendré 1 vez a la semana), simplemente Pat, la directora, ha mantenido una conversación de lo más trivial conmigo. Lo típico: qué me parece Limerick, si es mi primera vez en Irlanda, si encuentro mucha diferencia de clima con España, qué tal la familia (la de aquí), a cuántos niños he de cuidar, y finalmente, qué es lo que pienso que necesito mejorar con mi inglés. Le he dicho que vocabulario básicamente y pronunciación.
Me han puesto en una clase llena de nipones donde hemos visto el uso del gerundio y nombrado profesiones. Me temo que, o ha pensado que mi inglés es tan malo que he de regresar a gramatica básica, o el nivel de este Centro deja mucho que desear. Por no ser descortés en medio de la clase no he dicho nada y les he seguido el juego (el resto de la clase apenas tenía inglés), y al finalizar he hablado con la profesora, que me ha remitido a Pat de nuevo. Ha dicho que me pasaría al siguiente nivel y le he pedido por favor que tenga en cuenta que gramaticalmente y en vocabulario básico, estoy puesta. Aún así, ya me habían cobrado las 10 libras, de modo que he considerado que es dinero tirado a la basura, porque no he aprendido nada. Ya veremos la próxima semana.
En breve me preparo para salir con Lucy y Francesca a Baker Place, a tomar algo. Poco, pero algo. Hombres de Limerick... preparaos para estos tres huracanes europeos...


9 mar. 2009

Martes 11 Noviembre, 1997: Cuervos.



Esto está lleno de cuervos, y no es una frase con doble significado. Hay cuervos por todas partes, ese pajarraco negro y común. Están en parques, en la calle y a veces en mi ventana. Me desesperan con sus graznidos y me asustan con su sola presencia. No puedo evitar recordar los textos de E. Allan Poe, que por más que me gusten, por más que hayan compuesto mi lectura favorita desde la adolescencia, no desearía que ninguna de sus historias se hicieran realidad en carne propia, y cuando veo un cuervo, con sus negras alas extendidas, caminando por la acera como si le perteneciera, con ese caminar tan chulesco, sólo puedo pensar en aquel cuervo de alas negras como la pez, revoloteando amenazantemente en esa vetusta biblioteca que imagino con toques góticos, chimenea encendida con un vivo fuego, un espejo enorme sobre la pared, y el graznido sofocante, trepanador: "Never more!" "Never more!" "Never more!"

Hasta los niños se ríen de mí, acostumbrados como están a verlos en la calle. Supongo que si yo estoy acostumbrada a ver cientos de palomas, ellos han aprendido a vivir entre cuervos que, por otra parte, no son aniquilados por el ayuntamiento ni son portadores de tantas enfermedades. El que más se ríe de mi pavor es Billy, que a sus tres años me explica que los cuervos tienen una suprema inteligencia y que son totalmente inofensivos. Para no ser menos le explico que los cuervos son omnívoros. Con ojos como platos, me pregunta que qué es eso, y le contesto que básicamente comen de todo, como los humanos.

-"¿Y comen carne?" -pregunta con curiosidad.
-"Pues claro."
-"¿Y puede comerse a un niño?"
-"Sólo a los realmente malos"
-"¡Mentira, mentira, mentira!" -exclama Janet, a punto de llorar. Le digo que es una broma, y que no, que tendría que ser un cuervo muy muy grande para poder llevarse a un niño entre las zarpas y comérselo. Y los cuervos no pueden ser tan grandes (o eso espero)-"Entonces, si no comen niños, no comen personas, y si no comen personas, ¿por qué te dan miedo?" -touché.

Podría responder que porque me dan escalofríos, porque esa pluma tan radiantemente negra parece que haya sido tratada con gomina o con algún producto aceitoso, que ese pico tan curvo no me inspira ninguna confianza, y que parecen vivir en perpetuo mal humor.
Lo cierto es que si voy dando una vuelta por el parque, como hoy, con Billy y Janet, me paro en seco cuando veo a un grupo de cuervos en el caminito de asfalto. Doy la vuelta o busco otro laberíntico camino que no me suponga encontrarme cara a cara con ellos. Tal vez también me influye recordar Los Pájaros, de Alfred Hitchcock, pero lo cierto es que a cualquier hora del día se los puede ver decansado sobre el cableado, mirándote fijamente, como estudiándote.Algún día se revelarán contra la especie humana.

Y simplemente, no me gusta.

8 mar. 2009

Lunes, 10 Noviembre, 1997: De Domingueo

Se puede decir que ayer Domingo fue un dia movidito y en el que tambi^n aprendí algo importante -los Domingos sólo se hace una abundante comida en todo el día. Luego lo que hay es "té" y sandwiches. ¡Estas cosas se avisan, joder!
Me desperté al redoble de campanas. Literalmente. Después de acostarme sobre las tres o las cuatro de la mañana y haberme tragado todos los programas que había en la tele hasta entonces, acompañada de un par de cubatas, a eso de las doce han comenzado a sonar las campanas de las dos cercanas iglesias (me supongo que eran sólo estas dos, pero Limerick está plagado de Iglesias y según me han dicho luego, es costumbre, a las doce del mediodía, los Domingos, llamar a misa a los fieles. ¡Qué susto! Si sigo retrocediendo en el riempo, habría pensado que una terrible emergencia sucedía en el pueblo y plañían las campanas en sonora alerta... Lo peor -o mejor, según se mire, porque al rato he acabado acostumbrá0ndome a los dulces dingdones-, es el conjunto melodioso de las campanadas, no era un tañir monátono, era más bien el sonido de una alegre mañana de primavera, din dong din dang ding dundalin dalin dalero...

He intentado dormirme, siendo Domingo y mi día libre, pretendía estar en la cama hasta que el cuerpo aguantase pero no ha podido ser. Los niños, cual marabunta híper de azúcar, ha irrumpido en mi cuarto -no tengo cerradura- para decirme que vaya vistiéndome que nos vamos a comer. A regañadientes he accedido, aunque no tengo ni hambre, se requeriría en cualquier caso un postrer desayuno, ¿pero meterme una comida? Ah, pero bueno, el lunch es el lunch y sin duda serán crackers y poco más.
Pero estaba equivocada. Kathy me ha explicado que los Domingos no suele molestarse en cocinar y que van a comer fuera, al mismo Costello's a donde me llevó el jueves, que hacen suculentos lunches los Domingos a precio familiar. He llegado aún medio dormida. Las campanas ya habían dejado de sonar, todo un alivio teniendo en cuenta que Costello's está junto a la Iglesia de Saint Saviour's.

Para comer tuve Roast beef con patatas, he rechazado la verdura (que manía tienen de ponerte un plato con verduras simplemente cocidas), la salsa aparte. Todo lo cocinan así, cada ingrediente por separado, y la salsa se hace por separado (cuando no es de sobre) y se añade todo. De este modo los alimentos no toman el sabor de la salsa, de los juguitos propios que se filtran de los otros ingredientes. En fin, podría ser peor. Podría ser todo salchichas y puré. O fritanga. Me va a salir el mismo culo que tiene Kathy, de tanta patata. Lo juro.
De postre elegí el sherry triffle, que viene a ser una base de bizcocho (no de bizcocho de bollo, sino de esas barritas de biscochitos duritos), con crema pastelera y luego una gelatina al coñac con fruta. Estaba de muerte. Al final para no tener mucha hambre, la verdad es que comí bien. De ahí, Henry se volvió a casa, y Kathy, los niños y yo nos fuimos a dar una vuelta por Limerick a bajar la comida y mover las pezuñas. Me ha llevado a través del puente de Sarsfied a ver la Treaty Stone, que no es más que una piedra que estaba en las afueras de Limerick y se usaba para subir al caballo. Esta piedra, en concreto, se dice que es aquella que se utilizó para firmar el final del conflicto con los ingleses allá por el 1691. Al parecer tan original monumento, que es además, el símbolo de la ciudad de Limerick, antes estaba situado justo en la esquina del puente de Thomond, y desde hace unos pocos años la movieron un poco más abajo en la acera, unos tres metros, y esto creó gran controversia. Se deben aburrir mucho para protestar por mover un cacho de roca tan sólo unos metros. Si se la llegan a llevar al otro lado de la ciudad, no sé que habría sucedido.




El puente de Thomond, lleva directamente al castillo, aunque a éste aún no le he sacado fotos porque quiero ir tranquilamente a visitarlo.

Y ésta es la Iglesia de San Munchin (me ha hecho mucha gracia el nombre, me imaginaba cientos de pequeños seres de Oz postrados en oración...) Esta iglesia se encuentra justo enfrente de la Treaty Stone.



Regresamos a casa después de pasear por el centro, pero me quedaron ganas de explorar y me fui a dar una corta vuelta para hacer más fotos alrededor de casa, Lucy estaba al llegar para pasar la tarde juntas, así que no me alejé demasiado. Suficiente para hacer foto del Tait Clock, un reloj en honor de Peter Tait que fue un gran hombre de negocios en Limerick que llegó a ser alcalde de la ciudad.


A pocos metros de distancia se encuentra este impresionante edificio de piedra gris, que en la actualidad se utiliza como oficinas para la seguridad social y no tengo mucha referencia histórica al respecto.

No lejos de mi calle, pero ya en O'Connell Avenue se encuentra otro impresionante edificio de ladrillo rojo, que quizá arquitectonicamente no tena mucho valor, pero que a mí me ha gustado. Es un Instituro Tecnológico.


Y luego ha llegado Lucy. A pesar de la diferencia de edad (bueno, no sé a veces 8 años no son tanto si el espíritu es joven), parece que hemos congeniado bastante bien y ya tenemos planes para futuras visitas y salidas.

Este miercoles, por ejemplo, saldremos a tomar unas copas, porque el día libre de Lucy es el Jueves además del Domingo y al parecer los miércoles hay una discoteca a dos pasos, llamada Baker Place que es barata. Si hay algo que me jode aquí es tener ue pagar en las discotecas. Son normalmente diez libras y sin consumición. Estaba acostumbrada a las discos de casa, donde en casi ninguna pagas por el acceso y si lo haces, tienes una o dos consumiciones en el ticket. Y con 45 libras en el bolsillo semanalmente y el precio de una cajetilla de tabaco es de 3 libras y una cerveza de 2.50 para arriba, dependiendo del sitio, la verdad es que no se pueden hacer milagros.

Lucy está bastante contenta con la familia que le ha tocado. Gerry trabaja en la compañía de telefonía y su marido es policía. Lucy cuida de las dos niñas, de cuatro y siete años, y lo único que no le gusta es que el padre, el que es policía, la mira con demasiado cariño. No tienen cerradura en el cuarto de baño, y la semana pasada Lucy estaba disfrutando del Jacuzzi que tienen instalado en la bañera cuando él entró, y aunque la espuma la cubría, le incomodó que se quedara unos minutos dándole conversación y preguntándole si estaba disfrutando de su momento de relax. Gracias a Dios yo no tengo esos problemas, y Henry parece un hombre completamente decente.

A las nueve, cuando Lucy se ha marchado, he bajado a preguntar por la cena, porque nadie me ha llamado a hora alguna, quizá porque Lucy estaba aquí. Sin embargo Kathy me ha dicho que la "cena" ya la tuvimos en Costello's, que ahora lo que se impone en todo caso en un Domingo, es el "Té" y que ellos habían comprado comida en el Chino. Así que no me ha quedado más remedio que bajar a la cocina y prepararme unos sandwiches. Otra cosa más para saber: el Domingo se ponen hasta el culo de comida a mediodía y luego sólo comen chorraditas hasta que se van a la cama.

4 mar. 2009

Sabado 8 de Noviembre de 1997: Nuevas amigas

Le había pedido a Kathy que me dejara una nota con mis "tareas" o lo que se supone que he de hacer en la casa y ayer me la dejó en la mesa de la cocina.
Mi dia no comienza hasta que voy a recoger a Billy al Montessori, si así lo deseo. Y eso es a las 11.30 de la mañana, por lo que puedo acostarme tarde y dormir un poco más. Después, de vuelta en casa, todo está desglosado por días:

-Tengo los domingos y lunes libres, así como todas mis tardes a partir de las 5 cuando Kathy regresa de trabajar. Los jueves, sábados y algún domingo por la noche, Henry y Kathy salen y he de hacer babysitting. Básicamente dejar a los niños durmiendo y conectar el "chivato".
-Los martes toca plancha. He de recoger la bolsa de la lavandería con la ropa seca. No tengo que planchar la ropa de los adultos, sólo la de los niños. El resto simplemente doblar y dejar en la cesta delante del dormitorio de Kathy. No se planchan toallas, ropa de cama, ni ropa interior. Hacer las camas del dormitorio de los críos.
-Miércoles: dormitorio de los niños a fondo (polvo y aspiradora) y salita (lo mismo). Pasar la aspiradora en el hall también.
-Jueves: Cuarto de baño. Camas de los niños.
-Viernes: barrer y limpiar suelo cocina y escaleras que bajan del hall a la cocina. Camas.
-Sábado: quitar el polvo y aspirar salón, y básicamente dar de desayunar y comer a los niños y pasar el día con ellos.

Kathy hace la limpieza general de la casa entre el domingo y el lunes, de modo que yo sólo he de contribuir como un miembro más de la familia y echar un cable durante la semana. Ayer lo pasé bastante bien charlando con Nana. Ya he decidido llamarla simplemente así, "Nana". Tiene una amiga, Nancy, que viene a verla cada día. Llega a la hora del almuerzo, y ambas damas suelen tomar el té en la cocina charlando, como dicen aquí, de "what ifs and what nots". O sea, de esto y de aquello, de sus cosas. Luego suben a la sala a ver la tele e invariablemente Nancy se queda dormida. Es una anciana de cabello corto y blanco, de aspecto frágil, enconrvadilla como si tuviera frío, que vive a pocos metros de nuestra casa, en un edificio dos puertas más allá de esa "clínica psiquiátrica" o lo que quiera que sea, que nace detrás del buzón. Ayer cuando fui a echar unas postales para los amigos, temí ser abducida por aquellas paredes blancas y los escalones que suben hasta su misma boca en forma de puerta.
A media tarde les pregunté si querían un té y se les iluminaron los ojos. ¡Qué mujeres con su té! Mitad té, mitad leche, sin azúcar, bien caliente. "¿Querrán galletas?" "Dos, gracias. Digestivas."

A mediodia he llamado a Lucy, que vive en Raheen en casa de Gerry. Raheen es un barrio a las afueras, a unos 2 kms del centro, donde vive también Helen, la de la agencia de Au Pair a quien, olvidé decir, fuimos a visitar el miércoles. Le pagué sus merecidos honorarios y se aseguró de que estaba bien con la familia, las condiciones y todo lo demás. Helen, por si fuera poco, es cantante folk y toca la guitarra, y a veces actúa en Nestor's, el pub al que fuimos el jueves por la noche.
Lucy y yo nos hemos entendido de maravilla por telófono. Ella lleva aquí poco más de un mes y no conoce a mucha gente tampoco, y esta noche ha quedado con otras dos españolas y una italiana. Me ha dicho de quedar a las 9.
-"Es muy temprano, ¿no? A esa hora sólo va a haber yogurines" -me olvido de que Lucy tiene 19 años.
-"¿A las nueve y media?"
-"Buff... Yo es que no acostumbro a salir antes de las 12 de la noche, la verdad..."
-"Ya... Lo mismo que yo en Francia, pero aquí los bares cierran a las 10.30 de la noche, así que... A las 12 ya no te dejan ni entrar en las discotecas, que cierran a la 1."

Así que quedamos a las 9 delante del McDonalds. ¡Qué corte! ¡Cierran a las 10.30! Prácticamente forrada de ropa (confieso que me puse el pijama bajo los vaqueros y 3 jerseys), llegué a McDonalds y me senté en el poyete del escaparate a esperar. Lucy me dijo que era bajita, delgada y de pelo largo y castaño. No vi a nadie así a mi llegada. Estaba hasta nerviosa. ¿Congeniaríamos? La esperé unos 10-15 minutos, si encima de que cierran pronto, llega tarde, no me va a dar tiempo de apagar la sed. Había una chica esperando junto a la puerta del fastfood, como esperando a alguien, fumando un cigarro. No es bajita ni tiene el pelo demasiado largo. Con timidez me he acercado a preguntar, indecissa...
-"¿Eres Lucy...?"
-"No, soy Francesca, pero estoy esperando a Lucy" -Es la italiana.
Nos puesimos a conversar y al cabo de dos minutos llegó la francesa. Nos fuimos las tres a pocas calles de distancia, a un pub llamado Quins. Tiene muros de piedra, mesas redondas inmensas, que no son más que tablas circulares sobre barriles, y sillas que asemejan medio barril, con respaldar. Al fondo las mesitas son normales y pequeñas, y fue allí donde nos sentamos, con otras chicas que esperaban. Estaban Berta y Marta, de España, y dos alemanas, Erika y Greta. Hemos chapurreado lo que hemos podido, el hecho de no ser todas españolas, hizo que nos esforzásemos por comunicarnos, aunque a veces no nos entendíamos ni a nosotras mismas. Me tomé dos cervezas (dos pintas), y acababa de pedir la tercera cuando un tío grandote con pinta de pocos amigos se ha puesto a gritar sin miramientos "Goooo to anooooother placeeeee""Finishhhhh your driiiiiiinks". Casi he pegado un salto en la silla. Eran las diez de la noche. Me han dicho que es un bouncer (el portero) y que ese es el modo que tienen de decir que la noche se ha acabado y que el bar ha cerrado. Normalmente tienes media hora para acabarte la bebida, y a mí ya se me había atragantado la mía. Nos han inctado a irnos para la salida y acabar la bebida cerca de la puerta, pero esto es un cortapunto y al final la cerveza la bebimos entre todas "por ayudar". Decidimos ir a una disco, Lucy tenía concessions para The Works, lo que significa que sólo tendríamos que pagar la mitad de la entrada, 5 libras. Las cervezas, claro, eran más caras. En Quins costaban 2.50, en Works nos costaron 3, pero sólo me dio tiempo a tomarme una, porque a la 1 o así han cerrado la baraja (sí, la barra tiene una baraja como las de las tiendas), y habíamos llegado sobre las once de la noche, entre acabarnos la birra en el bar, decidir a dónde ir, esperar la cola y esperar a poder hacerse un hueco entre la masa humana de la barra para que te sirvan.
Works no me ha gustado nada. Está en el tercer piso de un edificio viejo que colinda con los cines, y es una discoteca pequeña y maloliente. La música está demasiado alta, es de tipo independiente y tampoco me agrada demasiado, la cerveza caliente y sin gas y hace hasta frío, a pesar de toda la ropa que llevo encima. Pero me lo estaba pasando bien con las chicas en el bar y la noche se me hizo corta. Y me he fumado un par de cigarrillos, creo que esto es el comienzo de una imparable carrera.
Llegué a casa sobre la una y media o dos de la mañana, hambrienta. Me hice un sandwich en la cocina y subí a comérmelo a mi habitación mientras veía la tele.
¿La impresión de las chicas? Son todas estupendas. Algo más jóvenes que yo, pero siempre suele ser así. Supongo que soy vieja para la edad que suelen tener las Au Pairs. Lucy tiene 19 años; Berta y Marta, 20 y Francesca 22. Las alemanas andan por ahí, pero no hemos hablado mucho, más que nada porque estaban al otro extremo de la mesa y no hemos tenido mucho contacto, y después no han venido a Works. Tampoco que allí se pudiera hablar.
Esta mañana me ha llamado Lucy y hemos quedado en vernos mañana, compraremos unas latas y las tomaremos aquí en mi apartamento, viendo la tele. ¡El sueldo de una Au Pair no da para más!
El día de hoy ha sido tranquilo, he bajado con los niños al centro después de una hora de lucha (no se querían cambiar de ropa. La niña, definitivamente, es una petarda. Me ha sido más sencillo convencer a Billy que convencerla a ella. Tiene la asquerosa costumbre de montar un pollo como si fuera un bebe. Y luego en la calle quería entrar en todas las tiendas que pasábamos a comprar chucherías. Le he pregntado si tenía dinero, y como vio que la madre me dio la noche anterior el "salario" de la semana, me dijo que se lo comprara con el dinero que me había dado su madre. Ha tenido una pataleta que le he cortado de inmediato. He tenido que explicarle que ese dinero es para mí y que no voy a comprarles chocolatinas, especialmente porque Nancy siempre les trae caramelos y chocolates cuando llega a mediodía, y Kathy hace lo mismo después del trabajo. La niña necesita una buena carrerita, para su edad, está grande, pero Billy es un retaquín, más riquiño... ¡Y listo! Ayer al recogerle en la guardería, mapa en mano para buscar la oficina de correos, me pregunta muy serio, "¿Qué buscas en el plano?" "Correos", le digo. "Ah, yo te llevo, me responde". Me cogió muy resuelto de la mano y me llevó hasta la misma puerta pintada de verde.
También he conocido ya a la famosa "Judi", el perrito que hace vida casi siempre en el garaje y patio traseros al que se accede por la puerta que hay en el landing bajando las escaleras a la cocina. Allí, también, se guarda el contenedor de basura. Que es otra cosa que por supuesto, siendo como soy, me ha llamado muchísimo la atención en las curiosísimas costumbres higiénicas de este país.
No he visto un contenedor de basura en la calle. Sólo las "papeleras" públicas, que parecen un buzón. Son metálicas, plateadas, y pone litter en un lado y bruscar en el otro. Las hay también redondas, negras, con el escudo del Ayuntamiento. Bruscar es la palabra gaélica para basura. Y es que aquí no hay contenedores en cada esquina como en España.
Cada casa tiene un contenedor de ruedas. Los Thomson lo guardan en el garaje. Ahí van tirando las bolsas que se llenan en el cubo de la basura de la cocina y las papeleras de los baños. Los miércoles es el único día de recogida de basura en nuestra calle. Hay que sacar el contenedor al exterior y dejarlo en la acera, pegado al bordillo. Los basureros suelen pasar entre las 8.30 o 9 de la mañana, recogen el contenido y dejan el carrito de nuevo allí.



O sea, estos tienen garaje donde dejar el contenedor, ¿pero, y aquellos que no lo tengan? ¿Dónde guardan el contenedor? ¿Cómo evitan que no huela en una semana acumulando desperdicios? Son los contrastes que me desfasan por parecerme disparatados. Aquí no se recicla. Todo se tira junto, mezclado, y se recoge un sólo día. Si el día fuese festivo -cosa sólo probable en San Patricio, el patrón, porque todas las fiestas caen en lunes, la recogida se dispondrá otro día anunciado previamente.


Y nada más, he puesto a los "angelitos" en la cama. Cuando Henry y Kathy salen, Janet y Billy suelen dormirse juntos en la cama de sus padres. Yone conectado el talkie después de leerles una historia y hacer miles de voces diferentes, y me he venido arriba a ponerme un cubatita (menos mal que me traje vodka de España, aquí me ha dolido el precio a los ojos ¡¡casi 20 libras por una botella!!) y la naranjada me ha costado solo 35 pennies, una botella de dos litros de marca la pepa. Mañana es mi día libre y voy a dormir hasta reventar...