28 feb. 2009

Viernes, 24 de Octubre de 1997

El martes mismo envié la documentación necesaria y mi confirmación a Irlanda. Hoy he recibido una llamada en mi móvil de la misma Helen. Gracias a Dios habla español perfectamente, porque me he puesto a temblar como un flan. Ya tiene familia para mí, quiere saber cuándo me puedo venir, porque me necesitan tan pronto como me sea posible. Le he pedido que me dé un par de semanas. Necesito sacarme el vuelo, y sobre todo, organizar la mudanza del piso, organizar todos mis libros, mis peluches, mis cosas en general. Empacar mi vida y mover ficha.
Mis nuevas instrucciones son simplemente avisarla cuando tenga fecha de llegada. Que me asegure de que el vuelo es al aeropuerto de Shannon, que es el más cercano. Me ha dicho que la familia se llama Thomson de apellido, que estaré al cargo de una niña de seis años y un niño de tres y que la abuela vive con ellos, pero que no tengo que preocuparme, que no tendré que hacer nada para ella. Me ha dado su número de teléfono y me ha pedido que los llame.
Y eso he hecho, sobre las nueve de la noche, contando que allí es una hora menos. No quería llamar demasiado temprano por si los pillaba comiendo, ni demasiado tarde, por si eran pájaros tempraneros y ya estaban en la cama.
Ha sido marcar y olvidarme completamente de mi inglés, de las frases estudiadas y preparadas, y me he quedado en blanco. Me ha parecido comprender que la nena se llama Janet y poco más. Que irán a recogerme al aeropuerto y que no me preocupe de nada. Yo les he asegurado que tengo muchas ganas de conocerlos, y cuando he colgado habría querido llorar. Una mezcla de terror, nerviosismo histérico y pura impotencia. ¿He entendido bien? ¿He sonado coherente? ¿Han pensado que soy una retrasada mental que apenas sabe balbucear?
He cogido la moto y me he ido al garaje de Jesús, donde todos esperan con expectación mis noticias. Nos hemos reído un rato, especulando a qué se dedicarán los padres, cómo serán los niños y si la abuela resultará ser una carga o un ogro insoportable. Gabi dice que me ve cambiando pañales, pero no de los niños precisamente, sino de la abuela. Yo les aseguro que si eso llega a pasar, hago las maletas y tiro milla.
Mañana voy a la agencia de viajes a mirar los billetes y ver en qué fecha me voy. Lo que comenzó siendo una idea, ya es totalmente palpable. En dos semanas como máximo estaré en otro país, experimentando otra vida, hablando otro idioma, conociendo gente nueva. Ahora sólo quedan días de embalaje, de descartar lo que ya no sirve, de tirar algunas cosas y regalar otras. El móvil ya tiene dueño, Carlos ha decidido quedarse con mi ladrillo.
AAAAAAAAAAAAAAAHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHH!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!
Lo siento. Necesitaba gritar.

5 pataletas:

Alyxandria Faderland dijo...

Bueno, llegue aqui a traves de Susana, y vaya que interesante (y a la vez aterradora) experiencia. ¿Como hacer para que te acepten otros, y no morir en el intento? ¿Y porque todas las experiencias de este tipo tienen una 'edad tope'?

Sarah dijo...

Gracias, Alyxandria!!! Me hacen mucha ilusion las primeraas visitas!!
Si ue es cierto que no deberian tener fecha tope, especialmente cuando es muy peligroso poner el cuidado de tus hijos en manos de desconocidos, que por ende son jovenes e inexpertos. Yo tena experiencia con niños, pero nadie me pidio referencias n nada, y estoy segura de que con 27 años que tenia entonces, sabia tratar a los niños mejor que una de 17 ó 18. Pero asi es la vida (tambine hay niñas encantadoras con un don natural para los crios a esa joven edad).

Bulma dijo...

Dios mío, cómo me ha recordado a mí cada vez que hablo inglés. Les suelo entender genial pero me cuesta mucho soltarme. Y siempre tengo la clara impresión de que mi interlocutor piensa que soy gilipollas o algo XDDDDDDDDDDD

anele dijo...

Uf, entiendo perfectamente cómo te debiste sentir. Yo estaba atacadita de los nervios cuando me fui a Italia, pero ni comparación con lo tuyo. Yo me iba a hacer un paréntesis de 6 meses, sola y bla, bla, etc,... pero lo tuyo era un giro radical en tu vida. Empezar desde cero. Borrón y cuenta nueva. Y eso siempre acojona, por muy echao pa' alante que uno sea, sobretodo si encima cambias de país...
Claro que a medida que pasa el tiempo te vas haciendo cada vez más fuerte y eso te da un empujón anímico que ni te cuento. Es la mejor forma de conocerse y ponerse a prueba. Después de algo así sabes que podrás con todo lo que te pongan por delante.
Desde luego, Sarah, eres toda una superviviente.
Besos.

KIRA dijo...

Hay que ver!! tienes un gran don para expresar tus sentimientos... y contar tus vivencias.
Cuando te he leido, he podido verte, como un flan contandoles a tus amigos, todo lo sucedido...
Animo sigue con esto es genial!!!!