28 feb. 2009

Martes, 27 de Octubre, 1997:La carta

Ya tengo los billetes en la mano desde ayer. Llego a Shannon el 4 de Noviembre... la semana que viene. Estoy exhausta. Llevo embalando dos días y no sé de dónde salen tantas cosas. Este fin de semana Jesús vendrá con la furgoneta a llevarse todo. Mis padres se quedan con el equipo de música y poco más.
Decir que me ha entrado el pánico a última hora es poco. No sé si estoy haciendo lo correcto o no, pero es lo que voy a hacer. Ya no hay vuelta atrás. Llevo un colchón económico mullidito que espero no tocar. De ahí quiero pagar mi pasaje de avión en Febrero. ¡Yo no me pierdo mis Carnavales! Espero que eso no sea un problema con la familia.
Y hablando de ellos... hoy me ha llegado una carta suya con fotos. Me he alarmado al verla, creí que sería una carta diciéndome que lo sentían mucho pero que habían cambiado de opinión y no necesitaban mis servicios.
Es una carta corta, que he leido siete u ocho veces, hablándome de ellos y de Limerick. Ya había estado informándome un poco sobre la ciudad. Según las guías turísticas, Limerick es en tamaño la cuarta ciudad de Irlanda, tras Dublín, Cork y Galway. He visto fotos de calles con casitas. Creo que debe tener playa, o no debe star muy lejos, porque está en la desembocadura del Río Shannon, en plena bahía. Sé que este Shannon pasa por el pueblo, perdón, ciudad. Y poco más. No he encontrado nada en la enciclopedia de casa. Quedan pocos días ya para que la vea por mí misma, de modo que ya descubriré el resto.
Ah, sí, la carta. Me dice que viven en el centro, que es algo que había discutido con mis amigos. ¿Mira que si me tocaba vivir en una granja en medio de la campiña irlandesa...? Pero no, al parecer no tengo nada que temer, viven en la misma calle donde está la academia de Inglés. La niña se llama Janet y tiene seis años. El niño se llama Billy y tiene 3. Los padres son Henry y Kathy. Kathy tiene 31 años, por lo que no nos llevamos tanta edad. Su marido es 15 años mayor. De la abuela no envían foto, pero me asegura que no me molestará y que no tengo que preocuparme de ella. Kathy es peluquera y Henry mecánico. Oh, y tienen un perrito, Judy, que esperan no me de alergias o nada por el estilo.
-Y aquí van als fotos. Janet y Billy:

-Los niños con papá Henry Thomson

-Con la mamá, Kathy Thomson:

-La perrita, Judy, y ¡horror! ¿eso son sandalias con calcetines? ¡Empezamos bien!:

-Kathy, relajada en el sofá:

Esta noche he llevado la carta al garaje y nos hemos vuelto a reir. El sofá es feo con ganas, pero al menos es buena señal que me hayan escrito, algo que, según Carmela que es la única que tiene experiencia en el tema, no es habitual. Ah, en la carta también me dicen que yo seré la primera Au Pair que tengan, así que al menos no me llegan con "vicios" heredados de predecesoras. Y es bastante cómodo que sea peluquera, a ver si teñirme el pelo me sale gratis. Y en caso de comprarme una moto allí, siempre es muy conveniente que el padre sea mecánico.

Parece que no, pero pequeños detalles como estos hacen que se te relaje la boca del estómago. Creo que por primera vez en muchos días, voy a ser capaz de dormir tranquila y sin que me tiemblen hasta los sueños. Al menos ahora puedo poner cara a sus nombres, y el hecho de que ella sea sólo cuatro años mayor que yo, hace que piense que quizá podamos ser amigas en lugar de sostener una relacion jefa-empleada. Tampoco sé exactamente qué esperan de mí o qué tipo de persona se piensan que soy. Ya no tengo tiempo de enviarles una carta o fotos, y me supongo que, si soy la primera Nanny que van a tener, estarán, probablemente, igual de asustados que yo.

Viernes, 24 de Octubre de 1997

El martes mismo envié la documentación necesaria y mi confirmación a Irlanda. Hoy he recibido una llamada en mi móvil de la misma Helen. Gracias a Dios habla español perfectamente, porque me he puesto a temblar como un flan. Ya tiene familia para mí, quiere saber cuándo me puedo venir, porque me necesitan tan pronto como me sea posible. Le he pedido que me dé un par de semanas. Necesito sacarme el vuelo, y sobre todo, organizar la mudanza del piso, organizar todos mis libros, mis peluches, mis cosas en general. Empacar mi vida y mover ficha.
Mis nuevas instrucciones son simplemente avisarla cuando tenga fecha de llegada. Que me asegure de que el vuelo es al aeropuerto de Shannon, que es el más cercano. Me ha dicho que la familia se llama Thomson de apellido, que estaré al cargo de una niña de seis años y un niño de tres y que la abuela vive con ellos, pero que no tengo que preocuparme, que no tendré que hacer nada para ella. Me ha dado su número de teléfono y me ha pedido que los llame.
Y eso he hecho, sobre las nueve de la noche, contando que allí es una hora menos. No quería llamar demasiado temprano por si los pillaba comiendo, ni demasiado tarde, por si eran pájaros tempraneros y ya estaban en la cama.
Ha sido marcar y olvidarme completamente de mi inglés, de las frases estudiadas y preparadas, y me he quedado en blanco. Me ha parecido comprender que la nena se llama Janet y poco más. Que irán a recogerme al aeropuerto y que no me preocupe de nada. Yo les he asegurado que tengo muchas ganas de conocerlos, y cuando he colgado habría querido llorar. Una mezcla de terror, nerviosismo histérico y pura impotencia. ¿He entendido bien? ¿He sonado coherente? ¿Han pensado que soy una retrasada mental que apenas sabe balbucear?
He cogido la moto y me he ido al garaje de Jesús, donde todos esperan con expectación mis noticias. Nos hemos reído un rato, especulando a qué se dedicarán los padres, cómo serán los niños y si la abuela resultará ser una carga o un ogro insoportable. Gabi dice que me ve cambiando pañales, pero no de los niños precisamente, sino de la abuela. Yo les aseguro que si eso llega a pasar, hago las maletas y tiro milla.
Mañana voy a la agencia de viajes a mirar los billetes y ver en qué fecha me voy. Lo que comenzó siendo una idea, ya es totalmente palpable. En dos semanas como máximo estaré en otro país, experimentando otra vida, hablando otro idioma, conociendo gente nueva. Ahora sólo quedan días de embalaje, de descartar lo que ya no sirve, de tirar algunas cosas y regalar otras. El móvil ya tiene dueño, Carlos ha decidido quedarse con mi ladrillo.
AAAAAAAAAAAAAAAHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHH!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!
Lo siento. Necesitaba gritar.

Martes, 21 de Octubre de 1997

¡No me lo puedo creer! Tan sólo hace menos de una semana que envié la carta a la agencia de Au Pair y hoy he recibido contestación de su directora, Helen. Si me interesa, he de responder de inmediato para que me busque una familia. Y las condiciones son excelentes. Sólo tengo que pagar unas 7,000 ptas y encargarme, por supuesto, de mis gastos de viaje. Tengo que enviarle, de momento, fotocopia de D.N.I y cnfirmación de que estoy de acuerdo en todo, y encargarme de sacarme el E-111, que según tengo entendido, es un papelito que te da la Seguridad Social para estar cubierto en el extranjero durante 3 meses. El dinero se lo pago en mano una vez allí, lo cual me da una garantía enorme de que es una agencia seria y que no tratan de estafarme el dinero. A pesar de mis 27 años, soy más ingenua de lo que muchos puedan pensar.
¡Voy corriendo a llamar a todos mis amigos!¡Estoy tan contenta!

27 feb. 2009

15 de Octubre de 1997

Esta mañana me he decidido. He enviado la carta a la agencia de Au Pair que encontré en la revista Cambalache. Había varias, de Londres, de otros puntos de Inglaterra y de Escocia. Pero me he decido por una en un pueblecito llamado Limerick, en Irlanda. Dicen que los irlandeses son como los andaluces, alegres y abiertos, así que espero que haya suerte. Sólo me queda esperar la carta de respuesta o la llamada.

La idea comenzó a formarse hace un par de meses, cuando mi amiga Trini Chan regresó de pasar el verano trabajando en un hotel de Mallorca. Allí conoció a una familia que le ofreció un trabajo de Nanny en Essex, pero a ella no le gustan los niños. Me puso en contacto con ellos por si querían cogerme a mí, pero para entonces ya era demasiado tarde. Trini quiere irse a trabajar a Irlanda porque su novio es de allí. Se conocieron en el año que él ha estado aquí dando clases para mejorar su español. Dave es profesor y ahora vive en Dublín. Le ha pedido que se vaya a vivir con él allá, pero Trini no quiere marcharse sin tener un trabajo. Me dejé convencer de ir a informarnos a una agencia que supuéstamente nos consigue trabajo en hostelería, pero hemos llegado a la conclusión de que acabamos perdiendo dinero y trabajando sin cobrar. El hotel nos ofrece alojamiento y comidas durante un mes. No nos garantiza otro contrato y hay que pagar a la agencia y los vuelos, naturalmente. Ese primer mes sólo nos pagarían unas 40 libras a la semana, dinero "para gastos", como lo llaman. Al final lo dejamos correr y ella buscará otra alternativa.

En cuanto a mí, mi trabajo aquí no me ata a nada. He llegado a un callejón sin salida y ya me cansé de oir que soy un culo de mal asiento. Pues sí, lo soy. Y es tiempo de buscar otra silla. Los fantasmas me persiguen y necesito alejarme de todo, al menos durante un tiempo. Ser Au Pair supone que no tendré que bajarme de un avión con el pensamiento de buscar un techo y un trabajo. Comienzo de cero, sí, pero con una cama caliente, comida en la mesa y al menos seis meses de tregua. Luego ya veré. Mi pensamiento es quedarme con la familia de acogida durante seis meses. Si no son los monstruos que todos quieren pintarme, quizá un año. Luego volveré, con un nivel de inglés medianamente decente -espero-. Al menos me voy con el First debajo del brazo. Mi inglés deja mucho que desear pero para eso voy. Para mejorar.

En casa la noticia no ha sentado bien. Mi padre dice que si no estoy bien en el trabajo, me busque otro. No comprende que me siento atrapada en más de un concepto, y no seré yo quien se lo explique. Ni siquiera vivo con ellos desde hace ocho meses, comparto piso con dos chicos encantadores que a final de mes se van del piso. Este es el momento ideal de marcharme, para bien o para mal. Para regresar con el rabo entre las piernas siempre hay tiempo y yo ya tengo experiencia en la materia. No aprobaron mi boda en su momento, no aprobaron mi separación, y no aprobaron mi vuelta. Mamá dice que estoy loca y que una vez más regresaré para "imponerme" en sus vidas. Sí, demasiados fantasmas torturándome. Además, tengo 27 años y esa es la edad tope aceptada en las agencias para ser Au Pair. Es ahora o nunca.

La vuelta... fue hace año y medio, tras seis años lejos. Las consecuencias, desastrosas. Soy la vergüenza de la familia, la oveja negra. Las vecinas cuchichean a mis espaldas, me siento como la protagonista de La Letra Escarlata. Tal vez debería tatuarme una flor de lis en el pecho o algo similar. Parece mentira, estamos a finales de los noventa y un divorcio aún es un escándalo. Todavía más si no saben los motivos y se dedican a especular.

Al menos mis amigos me apoyan. No sé qué habría sido de mí en este último año sin ellos. Jesús me guardará las cosas en su garaje, menos mal, porque mi familia se ha negado a guardar "mis cacharros". Pero con mis amigos sí puedo contar. Han sido un hombro colectivo desde el día que regresé. Ellos fueron los que me recibieron en el aeropuerto cuando llegué "con el rabo entre las piernas", como lo llamó mamá. Ellos los que han secado mis lágrimas, curado mis heridas. He conocido a gente nueva en este año por aquí, pero me ha quedado claro que son simplemente gente "que pasará por mi vida" sin dejar huella. A pesar de que algunos han prometido estar en contacto, estoy segura de que jamás volveré a saber de ellos el día que atraviese el Puente Carranza.

Sebas, mi compañero de piso, no para de decirme que lo que necesito es un novio y que con lo feos que son los ingleses e irlandeses, poco material "decente" voy a encontrar. El me da como ejemplos a Mr. Bean, o al Príncipe Charles. Yo le digo que a donde me voy es a Irlanda y que Pierce Brosnan y Liam Neeson no están nada mal. En cuanto a ese tópico de que todos tienen orejas enormes y el pelo rojo... ya veremos.

En cualquier caso, tengo los nervios a flor de piel. Mi amiga Carmela fue de Au Pair a Escocia cuando tenía 17 años y asegura que la mataron de hambre. Vivía con una familia pakistaní y estaba en casa sola casi todo el día al cuidado de un bebé de pocos meses, con un congelador lleno sólo de patatas. Su hermano estuvo de intercambio con una familia y asegura que son más guarros que un barragán. Les he pedido que no me cuenten historias negativas, bastante tengo con mis miedos...

Sólo me queda esperar...