7 dic. 2015

In Memoriam

Nunca pensé en tener que escribir un epílogo como este como final para el blog. Un blog que ya creí terminado y que iba a convertir en algo más por una propuesta recibida.

Nunca pensé cerrar este blog más que con mi anterior post, con un "y lo que sucedió después. Por supuesto, podría haber seguido contando cosas de estos últimos 15, 16, 18 años desde mi etapa de Au pair relacionada con la familia. Por supuesto, podría haber resumido los múltiples encuentros a lo largo de los años.

La puesta de largo de la niña, aquí llamado "Debs" o lo que es igual, la fiesta de fin de curso de lo que en América se conoce como High School  y que tantas películas ha dado.

Podría haber contado las navidades pasadas en su casa cuando aún no iba a la de mi pareja. 

Podría haber contado la última vez que nos vimos, aquí en Cork hace hoy justamente dos años; que fuimos a comer a un restaurante italiano buenísimo cuyas colas llegan a la esquina cada fin de semana, que luego fuimos de compras o que acabamos el día como niñas visitando el Jardín de Hadas que montaron ese año (Tir na nollag) en el Lucy Biships Park de la ciudad.

Podría haber contado su enamoramiento con Canarias, la pasión de ambos "niños" con Tenerife y sus múltiples vacaciones con los amigos.

Pero tengo que contar, desgraciadamente la muerte de Kathy. De repente, en la madrugada del Viernes al Sábado, 5 de Diciembre. Con tan solo 49 años recién cumplidos, en la flor de la vida, con miles de planes en la cabeza y una familia que la adoraba. Amigos que la adoraban. Conocidos que ladraban.

En los últimos años su trabajo para la comunidad ha sido fantástico. "Kathy" se apuntaba a cualquier cosa que pudiera ayudar a los demás y estaba en un programa de ayuda acogiendo a adolescentes problemáticos en su casa, con todo lo que ello conlleva. 

Las causas de la muerte ahora mismo son inconclusas, a la espera de los resultados de la autopsia. Se puso mala de repente y falleció de parada cardiorespiratoria en la ambulancia, camino del hospital.

Y yo no puedo creer que se haya ido. Con su sonrisa, con ese corazón que no le cabía en el pecho y esos hijos que ha creado con amor.

A Kathy debo mi vida feliz aquí en Irlanda. Si mi experiencia con su familia no hubiera sido una positiva, si me hubiera tocado una de esas familias de casa de terror de historias que se oyen por ahí, posiblemente me hubiese vuelto a España con el rabo entre las piernas y cualquiera sabe qué habría sido de mí. 

Siempre recordaré su voz, su risa ronca, sus bromas respecto a mi inglés, sus ojos azules.

Estoy segura de que estés donde estés, ya estás ideando cómo animar el cotarro.


6 ene. 2014

Y lo que siguió...

¿Qué pasó con Kevin? Nos vimos muy esporádicamente, sin acabar en la cama, eso sí. Años después nos volvimos a reencontrar pero nada pasó. Conocí un lado muy oscuro de su carácter y casi dejamos de hablarnos. Los años cambian a la gente, y ambos lo habíamos hecho, para bien o para mal. Y yo estaba con una persona a quien no deseaba traicionar por algo que no dejaba ya de ser solo sexo.

El trabajo en la tienda de la gasolinera solo fue el primero. Estuve allí más de dos años y medio, pero viendo que los últimos en llegar recibían promociones y que en la tienda cambiaban las condiciones y eran para peor, decidí irme. Al otro lado de la carretera había una farmacia y una de las dependientas se marchaba para trabajar de lo suyo, en un banco. Es lo bueno de trabajar cara al cliente, haces amistades con los que vienen a diario y te enteras de cosas. Presenté mi cv para cubrir su puesto y me cogieron. Fui la primera en irse de la tienda de todos los que estaban cuando yo llegué o empezaron poco después. Un mes después, incluso la gente que llevaba trabajando cinco años empezó a dejar el trabajo, tal fue el cambio en la actitud de los dueños, que de la noceh a la mañana se dejaron llevar por la avaricia.
En la farmacia no me fue bien. Duré 9 meses y me fui por mi propio pie. El trabajo en sí era aburrido, me trataban mal -a excepción de una de las farmacéuticas que incluso me defendió ante la jefa, y el estrés era insoportable. 
Fue en esta época cuando conocí a J (y hasta el día de hoy). 

Tras irme de la farmacia, cambié totalmente de "registro laboral". En el pub donde siempre tomaba algo, la dueña me ofreció trabajar al otro lado de la barra y tras un par de semanas me hizo Manager assistant. Luego abrió un segundo bar y me hizo manager, el bar para mí sola.

Tras todo ésto, cambios, cambios, cambios. Cuando el trabajo es bueno, cambiar de opinión de una día para otro está a la orden del día. Terminabas un viernes en un sitio y el lunes comenzabas en otro, porque tú lo vales. Trabajé en restaurantes, en tienda de ropa de supervisora, y finalmente recalé en trabajo de oficina/gestión de datos.

Cambié de casa también. La casita compartida al otro lado del río se puso en venta y yo ya tuve suficiente con las lágrimas de la casera que se presentaba allí cuando le apetecía, nos rebuscaba en armarios y nevera y cogía lo que le daba la gana. Me fui a vivir a una casita en un cul de sac y allí sería donde muchos meses después conocería a J.

¿Qué pasó con Kathy y la familia? Seguimos en contacto. Pasé muchas navidades con ellos tras mi marcha de Au Pair, conocí a la mayoría de Au Pairs que tuvo tras de mí. Nana murió. Lo sentí miuchísimo. Era como mi abuelita. Mi propia abuela murió pocos meses después, convirtiendo el dolor en un vacío sin fondo. Los niños crecieron, la "niña" tiene ya casi 23 años y el "niño" debe andar rondando los 19. 

Y así mi vida siguió en Limerick hasta Febrero de 2013 cuando me planté y decidí que había tenido suficiente de la vida en esa pequeña ciudad. Bueno, en realidad no me planté en Febrero del 2013. Esa fue la fecha en la que finalmente salí de allí. Los planes habían comenzado unos nueve meses antes, como un embarazo bien planeado.
Limerick se me había quedado pequeña, aunque adoraba mi trabajo en traducción para Thomson Reuters, adoraba el ambiente de trabajo y a mis compañeros. Pero mi vida social y cultural se resentía a grandes pasos. Mis inquietudes no hallaban salida y mi única interacción con el mundo se estaba limitando a la ventana de mi estudio y a convertirme en "la vieja del visillo". El último cine en la ciudad había cerrado años atrás y para ir al cine teníamos que perder todo un día, porque lso dos multicines que había estaban en las afueras, por lo que teníamos que depender de los horarios domingueros de los autobuses o bien irnos en taxi si los horarios no eran buenos. La aventura de ir al cine nos salía en unos 30 euros a cada uno. 

Y en Febrero nos mudamos a Cork. El resto... es historia, muy reciente, y ya la sabéis por mi otro blog.

This is THE END. This is THE END, my friend...


Lo que pasó después (II)

En el pueblo me aburría como una ostra, eso era evidente.  Los pueblos no son lo mío, las casitas a kilómetro y medio del pueblo con acantilado al frente y campo lleno de vacas detrás no son lo mío. Los pubs llenos de señores mañores de manos largas no son lo mío. Las vacaciones rurales, en definitiva, no son lo mío.

Convencí a una par de amigas que vinieran a buscarme, tras la sugerencia de Kathy de que si no me gustaba aquello, podía, si quería volver a Limerick. Nos fuimos el sábado noche a Tralee, a ver la cabalgata de La Rosa de Tralee.

De vuelta a Limerick conocí a R. 30 años, trabjaando en seguridad. Parecía serio. Duramos dos semanas. Me presentó a su familia al día siguiente de conocernos y la atracción era muy fuerte pero yo seguía sin quitarme a Kevin de la cabeza. Y cómo son las cosas, yo tenía miedo de hacerle daño y de que se enamorase de mí y no poder corresponderle, y de la noche a la mañana cambiaron las tornas. No es que me enamorase de él perdidamente, pero perdió el interés tan pronto como lo había empezado y si antes quería verme a diario aunque a mí no me apeteciese demasiado, me dejó plantada en un par de ocasiones o me dijo que no salía para luego encontrármelo con sus amigos por ahí. Todo en el plazo de dos semanas. 

¿Qué pasó con él? Dejamos de vernos, naturalmente. Meses después me enteré por su hermana de que tenía cáncer de garganta, pero se recuperó. Y un año después vi su foto en el periódico, en la sección social, del día de su boda. Desde entonces le vi bastante aunque me hice la tonta, sigue trabajando para una compañía de seguridad, en la oficina del paro.

A principios de septiembre comencé ya a echar Cvs con la esperanza de encontrar algo y dejar a la familia para tener ya mi propia independencia económica y mi intimidad en una apartamento compartido. Kathy no está muy contecta, aunque sabe que octubre es mi último mes con ellos si encuentro trabajo. Me dice que buscar trabajo no ha de interferir con el cuidado de los niños, pero yo voy a llamar a sitios o dejo mis Cvs mientras están en el colegio, por lo que no comprendo cómo puede influir. Eso sí, me ha dicho que de ningún modo me puedo ir antes del 1 de Octubre porque necesita tiempo para buscar otra Au Pair. Desde que volvió de vacaciones le ha cambiado mucho el carácteer, quizá después de todo, aunque fue ella la que propuso que si no estaba pasándolo bien en le pueblecito de mierda de la costa, me viniera, le ha sentado mal. Está siempre a la que salta.  Lo que sí sé es que si encuentro algo bueno, no voy a desaprovechar la oportunidad por ella. No deseo perder la amistad, se han portado maravillosamente conmigo, pero he de mirar por mí, que si el día 1 de Octubre ellos ya tienen Au Pair, yo me quedo en la calle igualmente y a ellos no les importará.

En septiembre vino Bill Clinton y Limerick se volvió loco. Seguridad en cada esquina, controles en cada casa...

Encontré trabajo (tras dejar 35 Cvs) y seguí ese tipo de relación extraña con Kevin, que trabajaba de día en una fábrica de metal y los fines de semana de noche se sacaba un extra haciendo seguridad en una discoteca al lado de casa. Encontré piso al otro lado del río, compartiendo con tres chicas irlandesas. El trabajo, en el supermercado grande de una gasolinera. No era lo más glamuroso pero era mi primer empleo serio en el país, a tiro de autobús del centro o media hora andando y no tenía que irme a trabajar a la fábrica de Dell como todo el mundo parece querer. Me horrorizaba la idea de acabar en una fábrica haciendo el mismo trabajo mecánico durante ocho horas al día. Aquí conozco a gente, veo el ir y venir de la vida al otro lado del mostrador y practico mi inglés que ahora, ya sí, ha de despegar y seguir subiendo.

Fue el principio de una vida más estable aquí.



5 ene. 2014

Lo que pasó después... (I)

He dejado correr demasiado el tiempo sin volver a publicar aquí. La razón es sencilla: a veces, cuesta trabajo traducir sentimientos en palabras. Desde el 2010 cuando escribí mi última entrada, muchas cosas han cambiado, entre ellas la ciudad en la que vivo. Limerick ya no está en mi vida, y el 2011 fue un año normal, productivo laboral y creativamente, y el 2012 un caos de proyectos que desembocó a final de año con la publicación de un libro muy esperado. Nada que ver con este blog, pero este blog también está involucrado en otro proyecto que pudiera ver la luz algún día si si reescribo partes y moldeo algunas otras.

En cualquier caso, ha llegado a su fin y lo hará de manera casi abrupta, pero no os dejaré en ascuas con lo que sucedió después. No será tan detallado, ni día a día.

Nos habíamos quedado en una visita a Dublín, mi primera de las muchas que a lo largo de los siguientes años tendría lugar. Una visita para despejar la mente y el alma abusada por un amor no correspondido. Disfruté de mis paseos a solas por Dublín, turista style, y de la compañía de mi amiga en las horas que no trabajaba. Una estupenda primera toma de contacto con la capital que, como digo, he visitado al menso un par de veces cada año para conciertos, exposiciones o simplemente de compras y relax.

En mi diario de 1998 encuentro la siguiente entrada, que comparto en parte con vosotros:

15 de Agosto de 1998 

"La familia ha cogido vacaciones y nos hallamos ahora en Ballyheige, un pueblecito de la costa de Kerry, para pasar 15 días. Es un día aciago, a las tres y diez de la tarde, una bomba ha explosionado en Omagh, Omagh, en medio de unas fiestas. Omagh, lugar que Francesca, lucy y las otras au pairs habíamos discutido visitar durante las festividades. Y no fuimos, precisamente, porque Francesca trabajaba y mi familia cogía vacaciones...

Hemos tardado poco más de dos horas en llegar debido a un pinchazo por el camino del trailer (una cajonera con ruedas, más bien, no piense nadie que llevamos caravana), donde llevamos las maletas y los juguetes de los niños.
La casita se encuentra a kilómetro y medio del pueblo, en una carretera en cuesta a lo largo de la costa, con vistas a un mar intenso que ya echaba de menos. Mi dormitoro da al jardin e incidentalmente, al mar, aunque su rumor no me llega ni en la noche. Me separan de él el césped del jardín de entrada, el asfalto oscuro de la carretera, una duna de matojos verdes y el acantilado escarpado. Pero sé que está ahí y su compañía me hace tan feliz como nadar en sus aguas. 



En nuestra primera noche aquí, Kathy se empeñó en que saliera con ellos -niños incluidos, naturalmente-. al pub local al que acostumbran a ir cuando están aquí, y cualquiera de mis negativas cayó en saco roto. Me aburrí como una ostra, algo que ya predecía. Aquello era lo más parecido a un Hogar del Pensionista que había visto jamás. Dos músicos tocaban y cantaban melodías irlandesas y las parejas hacían Line Dancing como en un telefilm lleno de tópicos de la isla. No puedo decir que era la más jóven del local porque me ganaban los niños, que tampoco eran los únicos, pero en general los parroquianos tenían entre cuarenta y pocos y setenta y muchos. Aguanté el tipo y tuve que rechazar a un par de abuelos que pretendían sacarme a la pista a bailar. A las 12 acabó, cual cenicienta, mi tormento, hora a la que llegamos a casa y caí en la cama víctima no del sueño, pero del más puro aburrimiento.

16 de Agosto de 1998

Me he levantado tarde. La familia al completo ha ido a Tralee de compras y yo he aprovechado para explorar el pueblo a mis anchas y comprar unas postales. Me tomé una cerveza en un pub que Kathy me había recomendado como "el sitio de moda de la juventud" mientras garabetaba palabras en las pocas postalitas que pude encontrar. Ballyheigue no es la panacea de los pueblos costeros, ciertamente. Una calle principal con dos tiendas, dos bares y un paseo "marítimo" tan triste como en un día de lluvia. Un club de golf de pretendidas ruinas y un único monumento.




Kathy y familia regresó a lo justo para comer y tras ello, junto con un matrimonio amigos de Kathy bajamos de nuevo al pueblo a una feria que habían montado a las afueras. Tres atracciones hicieron estragos en mi estómago -no sé por qué, no suelo marearme en la feria- y llegamos a casa a lo justo para recordar qué había desayunado.
Una siesta reparadora asentó mi estómago y es noche me quedé en casa sola mientras ellos salían. A lo lejos, tras la casa, oigo el mugir cansino de las vacas.

18 de Agosto 1998

Hemos ido a Dingle, por el Connor Pass. Hemos parado en un mirador desde he disfrutado de una música mágica proveniente de un arpa. Deliciosa música a pie de monte, tan apacible que me he relajado como no lo hacía en mucho tiempo. 



Tras ello, hemos bajado finalmente a Dingle, donde hemos subido a un barquito a cumplir con la tradición de ver a Funghi, un delfín que habita en la bahía y se dedica a ir a buscar a los pequeños botes cargados de turistas que quieren ver al mamífero.
Siempre en mi nota, he pasado de saltar de babor a estribor para ver a Funghi. ¡Como si no hubiera visto un delfín en la vida! Me he dedicado a hacer fotos de la costa, algo que tenía mayor interés que ver la nariz de un delfín o el costado mientras saltaba entre las embarcaciones. ¡Por favor!





Hemos paseado por el pueblecito, muy pinturesco, eso sí y hemos acudido a la iglesia de St. mary y firmado el libro de condolencias por el atentado en Omagh el pasado sábado, donde finalmente han perecido 26 personas y 240 resultaron heridas. De los muertos, parece ser que dos eran españoles, un niño de 12 años y la monitora, de 29. 
He comprado "El País" en una tienda que hemos visto de prensa internacional para informarme de lo que sucede en España aunque me mantengo al día oyendo RNE por las noches. Después de un largo día, hemos regresado a Ballyheigue y los niños han montado a caballo por la playa, en un viejo jamelgo. Me ha recordado a los antiguos tebeos de Esther que leía de niña y que tanto echo de menos. 
La anécdota del día ha sido el berrinche que me ha dado por no poder encontrar un puñetero helado de chocolate en todo el pueblo, todo lo que tienen es nata bañada en chocolate. No good! no good!


30 dic. 2010

A veces... que maravilla..

Estoy convencida de que los ojos no ven del mismo modo una ciudad cuando posan en ella sus pupilas por primera vez.
Dublin me ha parecido la ciudad más maravillosa del mundo y es que dónde encuentras una fuente enorme con mote incluido en medio de una especie de rampa que divide O'Connell Street? ¿dónde encuentras un castillo rodeado de modernidad? ¿un remanso de paz donde apenas llega el sonido en medio de la gran urbe? ¿Donde puedes tocar parte de historia, las muescas dejadas por las balas de uno de los conflictos más conocidos del país?

No he olvidado mis dolores sentimentales, pero sabe Dios que lo intenté!!!

15 ene. 2010

5 de Julio 1998: tropecé con la misma piedra

Soy tonta. Me lo dicen mis amigos y he de asentir, pero no puedo evitarlo: he vuelto a caer en los brazos de Kevin y ahora me queda irremediablemente la esperanza de que llegue una llamada que nunca tendrá lugar. Lo sé, y aún así, espero en vano.
Sucedió hace un par de noches, me invitaron a una fiesta en una casa y mientras tomaba la última copa en el pub, llegó Kevin. Aparece cuando tengo las defensas más bajas, debe ser. Le invitaron a acompañarnos y las cervezas... un par de porros... el subidón... y acabamos luchando bajo las sábanas, como no podía ser de otra manera. Un polvo memorable, eso sí. Pero sé que no va a llamar, y también sé que lo mismo que yo acabé bajo su cuerpo podría haber sido otra cualquiera.
Después de la batalla, nos vestimos, nos abrazamos, nos besamos y llego el tan temido "nos vemos".
Y aunque espero la llamada, también espero no tener que verle más. Soy débil y no hago nada por remediarlo. Necesito alejarme de Limerick durante un tiempo, necesito irme lejos, no a casa, no a España donde mis temores todavía están tan frescos. Necesito alejarme de él esta vez y no de mí misma porque mi único error es no poder resistirme a sus ojos verdes. Necesito aire. Voy a pedir a Cathy unos días libres y veré si puedo irme a Dublin. Mi amiga, aquella que fui a visitar en Donegal trabaja ahora en un hotel en Dublin. No conozco la capital y creo que esta es la ocasión ideal.

2 de Julio de 1998: Lady Di

Era Agosto del año pasado cuando Lady Di moría en aquel aparatoso accidente en los subsuelos de París. Pronto se cumplirá un año, y a pesar de los aún malos sentimientos por parte de los irlandeses hacia los ingleses, lo cierto es que en muchas otras cosas son primos hermanos y que Lady Di, si era la Princesa del Pueblo, también lo era de parte del pueblo irlandés. De Cathy, sin ir mas lejos. Y estos días se ve que le ha dado morriña y me ha estado enseñando en grandes dosis su vasta colección de memorabilia que tiene relacionados con Diana de Gales. Tiene varias biografías, platos de cerámica (muuuuchos) con su rostro, figuras de resina, chupitos conmemorativos de su boda, pañuelos bordados, cajitas. Revistas dedicadas en su totalidad a su vida -y a su muerte, claro está-, postales, y todo lo imaginable relacionado con esta desafortunada señora. También ha compartido conmigo su teoría sobre la conspiración que la llevó a la muerte... lo mala malísima que es la Reina Elizabeth II, su pérfido e ignorante marido y lo mal que habían tratado a la pobre Di. He asentido, he negado, la he visto llorar y también he reído a ratos. Su conocimiento sobre la vida de tan dramático personaje es... a-co-jo-nan-te.

1 dic. 2009

30 de Junio de 1998: Nada nuevo bajo el sol.

Si, lo sé. No he escrito en todo el mes. Estoy desganada. A veces me pregunto para qué molestarme. Otras me gustaría escribir ríos de tinta hasta desangrar el bolígrafo, pero lo cierto es que no tengo mucho que contar. Mi vida es del todo monótona. Sigo yendo al Thirsty Schoolar con Alan y sus amigos y familia -debería decir-, porque siendo su hermano y cuñada los dueños, la camarera su otra hermana y saliendo con nosotras otra hermana más, pues casi que todo queda en familia.
Pero ya estoy conociéndolos mejor, y ellos a mí, supongo.
Erik y Fitz siempre están juntos. Son como el Gordo y el Flaco, las gemelas Pily y Mily, Tom y Jerry o el Pato Donald y Daisy. A donde va uno, va el otro. Erik habla más conmigo que Fitz, aunque juro por Dios que no le entiendo una sola palabra. Nunca sé si está sobrio o lleva un tajarón de espanto, porque cuando yo llego al pub él ya está allí. Quizá es mi oido que no está acostumbrado a su acento o la cadencia de su voz. Además, ¡es que hablan todos tan bajito! Luego dicen que los españoles hablamos a gritos... Claro, comparado con sus susurros, que parece que en vez de hablarte del precio de la Guinness te estén contando un secreto de Estado!
En el Thirsty Schoolar me siento como en casa, la verdad. Phoeby, la otra camarera, ya me saluda como el que entra en Cheers, sólo que en vez de gritar: "Noooooorm", me dicen: "Saaaraaaah" y cuando llego a mi taburete en medio de la barra ya tengo mi pinta de Heineken sobre el mostrador. Pinta que la mayoría de las veces ni siquiera tengo que pagar, todo sea dicho. Me cuidan como a un pajarillo hambriento, con la premisa de que soy Au Pair y con lo que gano no me llega ni pa pipas, mientras ellos están trabajando y pueden permitírselo. No me quejo. Ellos tampoco. Es agradable salir de casa con veinte libras en el bolsillo y regresar con ellas intactas, para qué negarlo...
Sienaid, la hermana de Alan es lo que aquí se llama una persona "Bubbly", que es un término que le viene al pelo. Siempre se está riendo. Y bebiendo Tía María con CocaCola Light. Extraña combinación, pero me la dejó probar un día y está bastante bien...
Sandy, la novia de Connor, el hermano de Alan, canta increiblemente bien. Tiene una voz a lo Nina Hagen Irlandesa que da gusto oir aunque a veces suelta unos gallos enormes. No es que se pase el día cantando en el bar, pero cuando cierran la puerta por la noche y nos quedamos a terminar nuestras bebidas, se le suelta la garganta...
Ha influido mucho en mi retinencia a escribir la soledad que a veces me invade. Las chicas comienzan ya a regresar a casa, y aunque yo al fin he conseguido una de las metas que me propuse, conocer gente local con la que salir y no depender de otras au paires, lo cierto es que no estoy muy convencida de que pueda pertenecer del todo a esta fauna de "compañeros de barra". No sé si son mis amigos o sólo compañía para beber. No hacemos nada más juntos. No quieren ir al cine, ni de excursión ni nada de nada. El único, Alan, que la próxima semana nos llevará a Anabel y a mí de castillitos de nuevo...
Sigo echando de menos a Kevin...

7 nov. 2009

1 de Junio de 1998: las tarjetas

Estar en un país que no es el tuyo no es fácil. Y no me refiero sólo a las diferentes costumbres, la diferente moneda o el idioma. Es que a veces es un simple coñazo.
¿Por qué? Porque una se cansa de repetir las mismas respuestas a las mismas preguntas, de caer en tópicos una y otra vez cada vez que se conoce a alguien nuevo, y aunque al principio es la novedad y te lo tomas con filosofía, responder lo mismo siete mil veces en una noche es cansino. Por ello una de las chicas tuvo la idea hace meses de hacernos unas cartulinas con las preguntas y respuestas más frecuentes. Las unimos con una anilla por una esquina y las llevamos siempre en el bolso. Al principio nos pareció hasta rudo... ¿Pero, y el tiempo que nos ahorramos?
Porque vamos a ver, no lo neguemos: en estos momentos Limerick no tiene avalanchas de inmigrantes, y los extranjeros destacamos donde estemos. Y los irlandeses, en general, son de acercarse a charlar -lo cual no quiere decir que sea para ligar-, simplemente desean sentarse y hablar contigo mientras se toman unas pintas. Y así, nosotras podemos disfrutar de las nuestras también, con tranquilidad (y unas cartulinas).
La primera pregunta siempre es "¿De dónde eres?", a la que le sigue, cuando dices que eres de España, "¿Y de qué parte de España?". Contando que la mayoría sólo conoce Ibiza, Madrid como mucho y Bilbao, cuando se le dice que eres de otra parte de la Piel de Toro, se pierden totalmente, es un galimatías tratar de trazar un mapa imaginario y señalar. Para mí al menos no es difícil porque con decir Gibraltar, ya les suena (aunque dudo mucho que sepan ubicarlo en un mapa, contando que muchos de los que me he encontrado creían que las Islas Canarias era un país independiente de España). La siguiente pregunta suele ser... "¿Y eso queda cerca de Bilbao/Ibiza/Madrid?" Luego vendrán las típicas preguntas:
-¿Y qué haces en Limerick? ¿Estudias o trabajas?
-¿Trabajas en Dell?
-¿Te gusta Limerick?
-¿No echas de menos el buen tiempo y el sol?
-¿No lo encuentras muy lluvioso?
-¿Vienes mucho por aquí (el bar/disco en cuestión)?
-¿Por dónde sueles salir?
-¿Tienes novio?
Luego tenemos las típicas preguntas que cualquier listillo te suelta de vez en cuando, y que hemos incluido en el apartado de Apéndice:
-Pues yo también hablo español, mira, sé decir... (aquí se incluye el novedoso vocabulario de guiri pretendiendo hacerse el gracioso: toro, cerveza, vino, mujer bonita, morena...)
-¿Qué te parece la comida irlandesa? (mandeeeee???)
-¿Sabes hacer paella?
De modo que, para entendernos, nos fuimos al todo a 1 pound y nos compramos unos paquetitos con tarjetas de fichero blancas. Ahí escribimos en inglés esas preguntas más frecuentes que he puesto arriba, en boli rojo (por supuesto), y abajo, la contestacion adecuada en boli azul o negro. Para información adicional, vamos refiriendo a (mirar ficha 4, 6 u 8) segun el caso.
Parecerá borde, pero mientras ellos se entretienen leyendo las tarjetas (sí, nunca nos las han tirado a la cara directamente y dicho que somos unas bordes), y sopesan si vamos en serio o qué coño es esto, nosotras podemos seguir tranquilamente con nuestra conversación y nuestra cerveza sin que se nos reseque la garganta.

14 oct. 2009

Domingo 24 Mayo de 1998: Nuevos amigos y vuelta a Bunratty

Desde que me reencontré con Alan, parece habernos tomado a Anabel (la nueva Au Pair de Cuenca) y a mí bajo su ala. Los Viernes y Domingo, y algún Sábado si no hago babysitting, nos encontramos en el Thirsty Scholar, el pub que regenta su hermano Conor junto a su novia Sandy. Es agradable salir de casa con veinte libras en el bolsillo y regresar a casa con ellas porque te han invitado toda la noche!!
Son todos simpáticos, al menos los que he conocido hasta ahora. Hay dos, Erik y Fitz con los que aún no he hablado mucho, pero me parece que son la esponja del bar... ¡madre de Dios lo que beben!
El caso es que hoy se ofreció Alan a llevarnos a Bunratty, que aunque yo ya había estado, Anabel no lo conocía, y así hemos pasado un agradable día en el Castillo y el Folk Park. Por cierto que me he prcatado de que cuando estuve con Cathy y los niños no vi ni la mitad del castillo. La visita fue tan relámpago que sólo subimos a un par de torres, Cathy insistía que todas llevaban al mismo lugar... Y naranjas de la China! He disfrutado mucho más y desde luego, relajadamente.
Ha hecho un día respetable, y yo he tenido a la mitad de los lugareños pendientes de mi trasero y nos hemos hecho muuuuchas fotos.

De camino al castillo, que no queda más que a media hora de camino de Limerick, paramos en este colorido pub junto a la Autovía donde desayunamos cocacolas y sandwiches, cortesía de Alan.

Ya dentro del castillo, nos hicimos fotos con las figurantas que se pasean por el Grand Hall vestidas de damiselas medievales. No voy a contar nada del castillo, porque ya lo hice con anterioridad.

Subimos hasta las almenas y allí nos encaramamos hasta lo más alto para hacernos unas fotos en las estrechillas escalerillas que suben hasta arriba del todo de la torre norte.

Y tras visitar el castillo, naturalmente recorrido por el Folk Park con sus casitas interactivas...


Con Alan... Ya sin mostacho... (el suyo, digo)


Comimos dentro mismo de los terrenos del Folk Park, en un pub dentro llamado Mack's, muy a lo tradicional. Al término de nuestra visita, nos tomamos un par de cervezas en el pub del exterior, Durty Nelly's. Había partido en la tele y el bar estaba lleno de lugareños, especialmente hombres. Alan sugirió subir arriba a la sala de billar donde seguramente estaríamos más tranquilos, pero no se quién lo paso peor, si Alan(*) o la clientela masculina. Yo llevaba unos vaqueros cortados en una de las rodillas, a medio muslo y bajo... el culete. Cogimos una mesa para jugar al billar y tuve que acabar cubriéndome la cintura con la chaqueta vaquera por consejo de Alan (que ya estaba nerviosito perdío) porque los parroquianos estaban más pendientes de mis "mofletes" que del partido... Pero al hacer esto, lo cierto es que la situación empeoró, porque bajo la chaqueta llevaba una camisetilla de tirantes con bastante escote y claro... al inclinarme sobre la mesa... dejaba al descubierto una buena parte de "mis niñas".
Tras la primera partida Alan sugirió acabarnos la bebida sentaditos en una apartada mesita junto a la ventana y luego regresamos a Limerick. Fuimos directos al Thirsty Scholar, donde me topé con el recalcitrante Dave, que los Domingos trabaja allí. Gracias a Dios sólo trabaja de día y cuando suelo ir por las noches no está, porque me pongo enferma solo de verle!.

Anabel, Alan, Conor, Dave y Sandy. La moto es de Conor.



(*) A día de hoy, más de 10 años después, cada vez que veo a Alan me pregunta por aquellos vaqueros y cuenta la historia de cómo casi dejo ciego a medio Bunratty por abrir tantos los ojos y sacar las cuencas.
Mmm, las fotos de El Thirsty Scholar son de otro día pero mira, me dio la gana ponerlas aquí.